El Gobierno de México acusó a Estados Unidos de mentir y violar la soberanía nacional, la Constitución y el Tratado de Extradición, luego de que un reportaje del periodista Luis Chaparro revelara que el FBI donó a un museo de Nuevo México la avioneta en la que Ismael “El Mayo” Zambada fue trasladado ilegalmente en 2024; ante esto, la presidenta Claudia Sheinbaum cuestionó abiertamente si el exembajador Ken Salazar mintió para encubrir un operativo coordinado desde suelo estadounidense, por lo que la Secretaría de Gobernación turnó el caso a la Fiscalía General de la República (FGR) para fincar responsabilidades penales e iniciar posibles rutas de presión diplomática y jurídica internacional
El Mundial terminará; la rendición de cuentas apenas comenzará
Los estadios de Monterrey, Guadalajara y la Ciudad de México ya estaban preparados para recibir el Mundial. Pero alrededor del torneo han surgido proyectos, contratos y gastos cuya utilidad, legalidad y beneficio social deberán evaluarse una vez que termine la euforia. La opinión de @JulietDelRio
El Gobierno de México acusó a Estados Unidos de mentir y violar la soberanía nacional, la Constitución y el Tratado de Extradición, luego de que un reportaje del periodista Luis Chaparro revelara que el FBI donó a un museo de Nuevo México la avioneta en la que Ismael “El Mayo” Zambada fue trasladado ilegalmente en 2024; ante esto, la presidenta Claudia Sheinbaum cuestionó abiertamente si el exembajador Ken Salazar mintió para encubrir un operativo coordinado desde suelo estadounidense, por lo que la Secretaría de Gobernación turnó el caso a la Fiscalía General de la República (FGR) para fincar responsabilidades penales e iniciar posibles rutas de presión diplomática y jurídica internacional
*POR JULIETA DEL RÍO
EMEEQUIS.– La Copa del Mundo despierta emociones, une a millones de mexicanas y mexicanos y vuelve a demostrar que el fútbol tiene la capacidad de detener al país durante 90 minutos o incluso más, cuando el partido se extiende a tiempos extra o se define en una tanda de penales.
Pero, detrás de la fiesta, también se juega otro partido: el de los contratos, las adjudicaciones y el gasto público.
Desde que México fue designado como sede, junto con Estados Unidos y Canadá, hace ocho años, comenzó una carrera por aprovechar las oportunidades que representa un evento de esta magnitud. Algunas inversiones eran necesarias; otras siguen generando preguntas que deberán responderse con transparencia una vez concluida la justa mundialista.
Nadie discute la importancia de contar con infraestructura adecuada. Los estadios de Monterrey, Guadalajara y la Ciudad de México ya estaban preparados para recibir el Mundial. Pero alrededor del torneo han surgido proyectos, contratos y gastos cuya utilidad, legalidad y beneficio social deberán evaluarse una vez que termine la euforia.
Los portales de transparencia muestran contratos relacionados con los llamados Fan Fest en Monterrey, Guadalajara y la Ciudad de México, donde se destinan millones de pesos a la contratación de artistas, infraestructura tecnológica y espectáculos. A ello se suman investigaciones periodísticas que revelan contratos millonarios para el arrendamiento de oficinas administrativas y estacionamientos VIP vinculados con la organización del Mundial.
En la Ciudad de México también se realizan obras de rehabilitación de espacios públicos, pintura de bardas, restauración de estatuas, colocación de mobiliario urbano y mejoramiento de instalaciones deportivas, bajo el argumento de preparar la capital para recibir a miles de visitantes.
En Nuevo León tampoco faltan los cuestionamientos. Los grandes eventos suelen convertirse en la justificación perfecta para acelerar contrataciones, recurrir a adjudicaciones directas y flexibilizar la aplicación de las leyes de adquisiciones y obra pública. La premura que acompaña este tipo de acontecimientos no puede convertirse en un argumento permanente para reducir la transparencia.
Cuando el Mundial termine y las luces de los estadios se apaguen, comenzará la etapa más importante: la rendición de cuentas. Será momento de conocer cuánto costó realmente organizar este evento, quiénes fueron los principales beneficiarios de los contratos públicos y si la prometida derrama económica llegó realmente a restaurantes, hoteles, pequeños comerciantes y empresas que generan empleo y pagan impuestos, o si terminó concentrándose en unos cuantos.
También será tiempo de revisar los errores. Los problemas logísticos, los incidentes registrados durante algunos festejos y las fallas en materia de seguridad y protección civil no pueden quedar sepultados por la emoción de un torneo exitoso.
El Mundial terminará. Los aplausos también. Pero las preguntas permanecerán.
Porque la herencia de un evento de esta magnitud no debe medirse únicamente en goles, turismo o fotografías para el recuerdo. También debe medirse en transparencia, legalidad y rendición de cuentas. Ese será el verdadero partido que los gobiernos aún tendrán que disputar.
@JulietDelrio
*Especialista en transparencia, fiscalización y rendición de cuentas. Excomisionada del INAI
