Tras el hallazgo del cuerpo de Edith Guadalupe sepultado bajo arena en un edificio de la alcaldía Benito Juárez, la Fiscalía capitalina capturó a Juan Jesús "N", vigilante del inmueble que presuntamente asesinó a la joven con un desarmador tras atraerla con una falsa oferta de trabajo. El caso, que ha provocado la destitución de funcionarios por intentar extorsionar a la familia de la víctima y exigir sobornos para agilizar la búsqueda, evidencia una grave cadena de negligencias institucionales que obligó a los deudos a realizar su propia investigación privada para localizar la escena del crimen.
Justicia en pausa: Las historias que desmienten a la "Ciudad Feminista"
Mientras el gobierno presume una “Ciudad feminista”, víctimas y familias marchan con expedientes estancados, feminicidios impunes y denuncias de negligencia institucional que mantienen la justicia en pausa.
Tras el hallazgo del cuerpo de Edith Guadalupe sepultado bajo arena en un edificio de la alcaldía Benito Juárez, la Fiscalía capitalina capturó a Juan Jesús "N", vigilante del inmueble que presuntamente asesinó a la joven con un desarmador tras atraerla con una falsa oferta de trabajo. El caso, que ha provocado la destitución de funcionarios por intentar extorsionar a la familia de la víctima y exigir sobornos para agilizar la búsqueda, evidencia una grave cadena de negligencias institucionales que obligó a los deudos a realizar su propia investigación privada para localizar la escena del crimen.
EMEEQUIS.- Víctimas, primas, madres, amigas, abuelas, tías, manifestantes. Tal como ha ocurrido desde hace años, una marea violeta, morada, verde y negra inundó las calles de Paseo de la Reforma en una marcha por el Día Internacional de la Mujer donde la diversidad de contingentes y convocatorias extendió la jornada.
Esta marea, sin embargo, chocó de frente con la narrativa oficial. Mientras los muros del Centro Histórico lucían proyecciones que calificaban a la capital como una “Ciudad feminista con las mujeres”, las víctimas relataban una historia distinta llena de expedientes empolvados, fiscalías omisas y una justicia que, a diferencia del despliegue policial para resguardar edificios históricos, nunca llega a tiempo.
Desde el Monumento a la Revolución, la Glorieta de Insurgentes, el Ángel de la Independencia, la Glorieta de las Mujeres que Luchan, el Monumento a la Madre y más puntos del centro de la capital se congregaron alrededor de 120 mil asistentes al grito de “Ni una más”.

Foto: Frida Mendoza
Tal como sucede cada año, la diversidad caracterizó la manifestación que conmemoró el 8 de marzo. Diversidad de causas, de feminismos, de ideologías en un entorno hostil en el que además de protestar contra los distintos tipos de violencia, las desapariciones y el gobierno mexicano, también hubo espacio para la protesta contra el Mundial, el presidente estadounidense Donald Trump y el genocidio en Gaza.
A diferencia de otras manifestaciones del 8M, la cantidad de incidentes por acción directa al paso de la marcha disminuyó considerablemente así como la cantidad de policías en Reforma y fue hasta la entrada al Zócalo y en los alrededores a la calle de 5 de mayo donde un nutrido grupo de la agrupación Ateneas y policías hombres con extintores se congregaron. Además en las vallas colocadas para el resguardo de Palacio Nacional y la Catedral Metropolitana hubo varios intentos por parte de las manifestantes de ser retirados.
LOS ANIVERSARIOS DE FEMINICIDIOS
Sin embargo, los años están pasando y los casos se acumulan. Mientras la violencia feminicida tuvo un considerable aumento en el estado de Morelos en los últimos días, otros casos comienzan a tener un aniversario tras otro sin que avance la justicia para las familias.
A casi cuatro años del feminicidio de Ariadna Fernanda, su familia denunció que el proceso judicial permanece estancado y sin sentencias definitivas. Una de sus amigas, entrevistada por EMEEQUIS relató que a pesar de que Rautel “N” y Vanessa “N”, se encuentran en prisión preventiva, las autoridades no han dictaminado una condena, lo que prolonga la incertidumbre y la falta de justicia para la víctima, cuyo cuerpo fue hallado en una carretera de Morelos tras haber sido vista por última vez en la Ciudad de México.
Su exigencia de justicia también señala directamente al fiscal de Morelos, Uriel Carmona, quien fue señalado en su momento por presuntamente encubrir el feminicidio al afirmar que la muerte se debió a una intoxicación etílica. Los familiares lamentaron que el funcionario se encuentre libre de cargos y con aparentes planes de mudarse al extranjero, lo que califican como una grave omisión institucional que permite la impunidad en los niveles más altos del sistema de procuración de justicia.
Ante la crisis de violencia que azota a la entidad, el colectivo que acompaña el caso de Ari sumó fuerzas con otras familias víctimas de la misma tragedia. Este año, a la movilización se unieron los allegados de Ivonne Maricela, otro caso reciente de feminicidio en Morelos. Esta alianza busca visibilizar que la falta de protocolos adecuados y la negligencia oficial no son hechos aislados, sino un patrón sistémico que obliga a las familias a marchar juntas para evitar que sus expedientes queden en el olvido.

Foto: Frida Mendoza
Por otra parte, a casi cinco años del feminicidio de Mariana Sánchez Dávalos, su prima Natalia denunció para EMEEQUIS que el caso siga en total impunidad, señalando una parálisis absoluta por parte de las autoridades ministeriales.
Mariana, quien se encontraba realizando su servicio social en una clínica comunitaria en Ocosingo, Chiapas, fue víctima de feminicidio en un contexto de vulnerabilidad laboral y falta de protección institucional, un hecho que ha movilizado a su familia y a colectivos como “Las Jacarandas” en múltiples jornadas de protesta.
La familia de la víctima alerta sobre la alarmante falta de avances en la investigación y el riesgo que representa la situación jurídica del presunto agresor, identificado como el médico Fernando Cuauhtémoc Pérez Jiménez. Según señaló Natalia, no solo se ha intentado gestionar la libertad del señalado, sino que este aún conserva su cédula profesional vigente. Esta omisión administrativa le permite continuar ejerciendo la medicina de manera legal, lo que la familia califica como una negligencia que pone en peligro a más mujeres.
Tras media década de exigencias, el caso de Mariana se ha convertido en un símbolo de la desprotección que enfrentan los estudiantes de medicina durante sus pasantías en zonas rurales, tal como muchas estudiantes de medicina y médicas marcharon a su paso por Reforma.
Natalia relató que a pesar de la presión social y las constantes marchas, la Fiscalía de Chiapas no ha proporcionado información clara sobre el paradero o la situación del responsable, dejando a la familia a la incertidumbre que se suma al dolor de la pérdida y a la exigencia de que se inhabilite profesionalmente al agresor de manera definitiva.

Foto: Frida Mendoza
SOBREVIVIENTES DE FEMINICIDIO
En la plancha del Zócalo frente a Palacio Nacional, tras marchar, Sheila Roxana sostuvo una pancarta en la que ella misma denunció haber sido víctima de una tentativa de feminicidio por parte de su ex pareja en la alcaldía Benito Juárez.
Poco más de un año atrás, Sheila fue citada bajo el engaño de su agresor de tratar temas relacionados con su hija en común. Tenían dos meses separados y tras tomar una cerveza, la mujer fue presuntamente drogada y trasladada a un parque donde la intentaron asfixiar y fue golpeada severamente contra un vehículo.
A pesar de que el atacante ya recibió una sentencia judicial, Sheila señala que la agresión ha escalado a una red de complicidad familiar y corrupción. Tras un año y medio sin ver a su hija, la mujer enfrenta además una demanda por abandono de infante interpuesta por sus ex suegros, por lo que ella denuncia la suma de la obstrucción de la justicia ante un intento de feminicidio y violencia vicaria.

Foto: Frida Mendoza
LAS AUSENCIAS EN MEDIO DE “UNA CIUDAD FEMINISTA CON LAS MUJERES”
En la plancha del Zócalo, mientras grupos de mujeres descansaron, otras lloraron a sus hijos desaparecidos y otras más patean las vallas, un mensaje de decoración en la entrada de 20 de noviembre, similar a la que se usa para iluminar por las fiestas patrias y navidad, un mensaje incomodó a algunas asistentes: “Ciudad feminista con las mujeres” junto a la imagen que también fue proyectada un día atrás.

Foto: Frida Mendoza
Algunas asistentes se cuestionan la falta de reclamos por casos como el del Rancho Izaguirre, también la de otros contingentes que solían tener una mayor presencia como el de las mujeres trans, otras más por los discursos.
Sin embargo, en medio de la división y los contingentes dispersos, el baile de la batucada, las niñas con alas de mariposas y que van de la mano de sus madres, el grito que apela a la comunidad se sostuvo en tiempos difíciles, dejando claro una de las consignas que tantas llevaban en sus pancartas: mientras la justicia y seguridad no llegue a todas, las calles seguirán resonando al grito de “ni una más”.
@FridaMendoza_

