A las puertas de recibir su sentencia en Nueva York, el caso de Ismael “El Mayo” Zambada García deja al descubierto una profunda red de contradicciones, negligencia y presunta corrupción institucional en México. Desde su secuestro en la Finca San Julián hasta el inexplicable manejo del piloto delator Mauro Alberto Núñez Ojeda, “El Jando” —quien fue deportado a Estados Unidos sin un debido proceso de inteligencia inmediata—, el entramado evidencia la reticencia del Estado por esclarecer el homicidio de Héctor Melesio Cuén y los supuestos vínculos del gobernador con licencia Rubén Rocha Moya con las facciones del Cártel de Sinaloa, optando por el caos procesal para sepultar una verdad incómoda que hoy mantiene a la entidad sumida en una cruenta guerra interna.
Aviones, traiciones y sospechas: los cabos sueltos rumbo a la sentencia de "El Mayo" Zambada
A las puertas de recibir su sentencia en Nueva York, el caso de Ismael “El Mayo” Zambada García deja al descubierto una profunda red de contradicciones, negligencia y presunta corrupción institucional en México. Desde su secuestro en la Finca San Julián hasta el inexplicable manejo del piloto delator Mauro Alberto Núñez Ojeda, “El Jando” —quien fue deportado a Estados Unidos sin un debido proceso de inteligencia inmediata—, el entramado evidencia la reticencia del Estado por esclarecer el homicidio de Héctor Melesio Cuén y los supuestos vínculos del gobernador con licencia Rubén Rocha Moya con las facciones del Cártel de Sinaloa, optando por el caos procesal para sepultar una verdad incómoda que hoy mantiene a la entidad sumida en una cruenta guerra interna.
A las puertas de recibir su sentencia en Nueva York, el caso de Ismael “El Mayo” Zambada García deja al descubierto una profunda red de contradicciones, negligencia y presunta corrupción institucional en México. Desde su secuestro en la Finca San Julián hasta el inexplicable manejo del piloto delator Mauro Alberto Núñez Ojeda, “El Jando” —quien fue deportado a Estados Unidos sin un debido proceso de inteligencia inmediata—, el entramado evidencia la reticencia del Estado por esclarecer el homicidio de Héctor Melesio Cuén y los supuestos vínculos del gobernador con licencia Rubén Rocha Moya con las facciones del Cártel de Sinaloa, optando por el caos procesal para sepultar una verdad incómoda que hoy mantiene a la entidad sumida en una cruenta guerra interna.
Embrollo en torno a la investigación judicial sobre el secuestro de El Mayo. (Imagen creada con IA de Gemini)
EMEEQUIS.- El 20 de julio de este año, el que una vez fue —o quizá todavía lo es— el líder criminal más grande del mundo, recibirá su sentencia en una corte de Nueva York. Ese hombre es Ismael Zambada García, “El Mayo”, también conocido en su natal Badiraguato como “El Señor del Sombrero”.
El capo que cayó desde lo más alto tras asistir a una reunión a base de engaños de su ahijado para arreglar asuntos con el entonces gobernador del estado que dio nombre a su cártel, ese mismo que hoy está acusado por los Estados Unidos de narcotráfico, asociación delictiva y delitos con armas de fuego, Rubén Rocha Moya.
A continuación, un breve repaso de una serie de errores, incógnitas y lo que parecen omisiones intencionadas que han quedado a la deriva tras la detención ilegal del segundo hombre más influyente de México, solo por detrás de Andrés Manuel López Obrador.
EL SECUESTRO
La mañana del 25 de julio de 2024, Ismael “El Mayo” Zambada fue secuestrado en la Finca San Julián ubicada en el lugar campestre Huertos del Pedregal, un rancho con casas, fincas y haciendas. Su sobrino, Joaquín Guzmán López, alias “El Güero Moreno”, e hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán, con quien fundó a finales de los 80 el Cártel de Sinaloa, le pidió su ayuda para resolver las diferencias entre los dos políticos más poderosos de Sinaloa.
“El Mayo” dejó la tranquilidad de la Sierra Madre Occidental para mediar entre el gobernador de Sinaloa en funciones (ahora con licencia), Rubén Rocha Moya, y el exrector de Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), Héctor Melesio Cuén Ojeda, expresidente municipal de Culiacán y recién electo diputado federal.
La cita estaba envenenada. De acuerdo con una carta firmada por “El Mayo” y compartida el 10 de agosto de 2024 por su abogado, Zambada solamente tuvo tiempo para saludar brevemente a Héctor Cuén y a uno de sus ayudantes (tentativamente Fausto Ernesto Corrales Rodríguez) antes que Joaquín Guzmán lo llevara hasta la habitación a oscuras en que fue emboscado. Cuén “fue asesinado a la misma hora y en el mismo lugar donde yo fui secuestrado”, escribió Zambada.
“Héctor Cuén era un viejo amigo mío y lamento profundamente su muerte, así como la desaparición de José Rosario Heras López y Rodolfo Chaídez, de quienes nadie ha vuelto a ver ni saber nada desde entonces”.
José Rosario Heras López era comandante en activo de la Policía Judicial de Sinaloa y Rodolfo Chaídez era miembro del cuerpo de seguridad de “El Mayo”; ambos lo escoltaron al interior de la Finca San Julián.
En su declaración, Zambada aseguró que le dijeron que también estarían presentes Iván Archivaldo Guzmán Salazar, alias “El Chapito”, y Rubén Rocha Moya; el primero, uno de los únicos dos hijos de “El Chapo” Guzmán que siguen en libertad; sin embargo, no mencionó haberlos visto.
“Un grupo de hombres” tiró contra el suelo al capo, le puso una capucha oscura, lo esposó y lo llevaron a una pista de aterrizaje a no más de 20 minutos para subir a una avioneta.
Cierto o no el relato de Zambada, ni su llegada, ni su violenta retirada fueron detectadas por los casi 3 mil militares que estaban en operativo esa semana en Culiacán.
¿QUÉ PASÓ CON MELESIO CUÉN?
Han pasado casi dos años y no hay ningún detenido por el asesinato de Héctor Melesio Cuén Ojeda. La Fiscalía de Sinaloa, liderada entonces por Sara Bruna Quiñones (de quien no se volvió a saber tras su renuncia), montó una escena del crimen para que la muerte del exrector pareciera haber sido causada por un intento de robo fallido en una gasolinera ubicada en la Calzada Heroico Colegio Militar de la colonia Emiliano Zapata en la ciudad de Culiacán.
El montaje se hizo insostenible menos de un mes después. El 21 de agosto de 2024, la Fiscalía General de la República (FGR), entonces a cargo de Alejandro Gertz Manero, rechazó la primera versión de la fiscalía estatal y aseguró que “localizó el inmueble donde se llevaron a cabo los probables delitos de privación ilegal de la libertad, homicidios, lesiones y actos vinculados con desaparición forzada, en los cuales está vinculada la agresión que llevó a la muerte” a Cuén.
Paralelo a esto, la dependencia señaló que ya tenían lista una petición de orden de aprehensión contra Guzmán López por traición a la patria.
Ningún avance sustancial ha podido sacarse de la investigación. La disputa entre la FGR y jueces de Culiacán ha retrasado la acción penal de los policías y los peritos que manipularon la escena del crimen en la Finca San Julián y el montaje de la gasolinera.
Por otra parte, la fiscalía bajo el mando de Ernestina Godoy Ramos sostiene que la investigación continúa, pero la desvincula de los cargos de narcotráfico que el Departamento de Justicia de Estados Unidos interpuso a 10 servidores públicos, entre los que se encuentra el ahora resguardado por las autoridades sinaloenses, Rubén Rocha Moya.
EL JANDO: EL PILOTO Y TESTIGO CLAVE EN EL SECUESTRO DE “EL MAYO” QUE LA FISCALÍA LE REGALÓ A ESTADOS UNIDOS
El único testigo que podría contar lo que realmente sucedió en el operativo que llevó al arresto de Ismael “El Mayo” Zambada es Mauro Alberto Núñez Ojeda, alias “El Jando”, de 35 años. Fue él quien piloteó la avioneta que llevó a Zambada desde Sinaloa hasta El Paso, Texas, por instrucción de “Los Chapitos”.
Sin embargo, en una maniobra inexplicable, “El Jando” logró regresar a México después de dejar a Zambada en Estados Unidos y continuó delinquiendo, como informó el titular de la Fiscalía Especializada de Control Regional (FECOR), David Boone De la Garza, en una conferencia de prensa de la FGR el 8 de julio de 2026.
“El piloto fue deportado, siguió operando, cometiendo delitos en México. Es la información que consta. Fue detenido por portación de arma, y fue entregado con base en la Ley de Seguridad Nacional al gobierno de Estados Unidos”, declaró David Boone.
Seis días antes, el periodista chihuahuense Luis Chaparro reveló el interior de la avioneta en que fue trasladado Ismael “El Mayo” Zambada hasta el Aeropuerto de Santa Teresa, así como la declaración oficial del FBI en que acreditó su participación en el operativo.
La noticia de que la aeronave estaba expuesta en un museo norteamericano, tras haber sido donada por el FBI, fue el escándalo que revivió el caso Zambada, cuando el pueblo mexicano apenas terminaba de digerir su salida del Mundial de futbol 2026.
De acuerdo con la investigación de Chaparro, el operativo que llevó a la captura de Zambada y a la entrega de Joaquín Guzmán López se llamó “Operation Air Kings”, es decir, “Operación Reyes del Aire”. La avioneta en cuestión era una Beechcraft King Air fabricada en 1976, tenía la pintura modificada y múltiples adecuaciones para pasar desapercibida, así como los números de serie borrados.
El 15 de julio de 2026 la FGR lanzó un comunicado: Mauro Alberto “N”, alias “Jando”, “fue entregado en agosto de 2025 con otros 25 delincuentes de alta peligrosidad, con fundamento en la Ley de Seguridad Nacional”.
“En junio de 2026, la actual titular de la FGR y su equipo encontraron en las carpetas indicios en coincidencia de voz y huellas dactilares con el piloto que trasladó el 25 de julio de 2024 a Ismael ‘N’ y Joaquín ‘N’, de Culiacán, Sinaloa, a Nuevo México, en Estados Unidos”.
“Al ser detenido y presentado ante la Fiscalía General de la República, este individuo se identificó con otro nombre”.
Y ENTONCES… ¿QUÉ PASÓ CON “EL JANDO”?
Según la versión compartida por la FGR, “El Jando” fue detenido el 8 de febrero de 2025 en Jesús María, Culiacán, tras agredir a personal del Ejército y la Guardia Nacional junto a un grupo delictivo con quienes se trasladaba en un vehículo blindado y, al ser detenido y presentado ante la FGR, “se presentó con otro nombre”.
El evento trajo a la memoria la mañana del 11 de febrero de 2025 en que el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar Hamid García Harfuch, cerró su informe de avances en materia de seguridad durante la conferencia en Palacio Nacional con un adelanto que un año después le cobraría la confianza y la credibilidad a la FGR.
“En Culiacán, Sinaloa, derivado de trabajos de inteligencia, personal de la Secretaría de la Defensa Nacional detuvo a Mauro ‘N’, identificado como piloto aviador y operador clave de una organización delictiva, además de ser hombre de confianza del líder del grupo delictivo”.
Minutos después, el periodista independiente Ramón Ernesto Flores Gutiérrez lanzó la pregunta definitiva.
“Preguntarle al fiscal, o al secretario de Seguridad Pública: se rumora que el piloto que fue detenido hace unos días participó en el presunto secuestro o la presunta detención de ‘El Mayo’ Zambada”.
Si la pregunta hubiese sido contestada por Gertz, la historia podría ser distinta; sin embargo, en un vaivén de miradas entre la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, Manero y Harfuch, fue este último quien se levantó de su silla y caminó sobre la alfombra gris para decir la frase que haría ver a los trabajos de inteligencia mexicanos como muy poco inteligentes, casi un año y medio después.
“Es una investigación que está en curso todavía, por parte de la Fiscalía General de la República, pero sí podemos adelantar que esta persona, en efecto, es piloto de confianza del líder de la célula delictiva que tiene que ver con la privación ilegal de la persona que fue entregada en Estados Unidos”, respondió Harfuch.
“Muchas gracias”, contestó Flores Gutiérrez antes de pasar el micrófono a su izquierda.
OMISIONES, PIFIAS Y CORRUPCIÓN
“Hace poco escuché en una entrevista tuya que esto era una serie de errores, estupideces y vínculos entre el gobierno y el crimen organizado”, pregunté al periodista y experto en crimen organizado, Óscar Balderas. La entrevista pudo darse la misma tarde lluviosa que siguió al infortunado comunicado del FGR.
“Sí, yo lo pondría en tres categorías. Uno, son las omisiones: falta de capacidad humana o errores por falta de entendimiento del crimen organizado. Dos, simplemente son estupideces: cosas que no deberían haber pasado y que te hablan de un nivel de poca preparación casi análogo a la corrupción. Y el tercero son actos de corrupción que nos indican un probable acuerdo entre crimen organizado y gobierno. En esas tres cajas hay que poner las acciones de gobierno en la trama del 25 de julio de 2024”.
“La más reciente fue el piloto… ¿En qué categoría entra este?”, pregunté.
Balderas da un sorbo a su whisky sin hielo; la carraspera que lo ha acechado por días no ha cesado del todo. “Son las tres al mismo tiempo. Hay que recordar quién es Mauro Ojeda, “El Jando”. Un hombre de 35 años que era el “señor de los vuelos” de Iván Archivaldo; cobraba unos 200 mil dólares por vuelo. Es un piloto altamente especializado y de la confianza de Los Chapitos”.
“El 25 de julio, El Mayo es citado con engaños por Joaquín Guzmán López a la finca San Julián en Culiacán, es emboscado y llevado a una pista en Nuevo México. El piloto tuvo que haber aterrizado en EE. UU., probablemente con consentimiento de su gobierno, y luego regresado a México vía terrestre.
“Después, El Jando fue pieza principal en la guerra entre “La Chapiza” y “La Mayiza”. En octubre de 2024, bombardeó propiedades en Durango buscando asesinar al “Mayito Flaco” y luego tiró volantes donde incluía al gobernador Rocha Moya como aliado de la Mayiza y traidor de la Chapiza”.
“Lo detienen y Omar García Harfuch celebra la detención diciendo que es un piloto de confianza de Los Chapitos, pero inexplicablemente no hacen la conexión inmediata con el caso del Mayo”.
“Lo mantienen detenido medio año sin extraerle información criminal, usando lo que llaman “detención choriza”: meter a alguien a la cárcel por delitos fáciles de probar (como sembrar un arma o droga) porque es muy difícil probar delincuencia organizada en México. Al final, el gobierno mexicano lo manda a EE. UU. en agosto sin que ellos lo pidieran, sólo para “llenar la piñata”. Se dan cuenta de a quién entregaron hasta que cotejan huellas después”.
“Ese es el error humano. Luego está la omisión, no haber confirmado la identidad de “El Jando”, no haber conectado que si él es el piloto de la confianza de Los Chapitos y sólo un piloto de confianza de Los Chapitos puede llevar a Zambada, era la misma persona. Esa es la estupidez”.
“Y luego, el acto de corrupción, me parece que, ante lo que pudiera decir “El Jando”, en un proceso aquí (México) dijeron: ‘¿Saben qué? Mejor allá porque aquí se va a saber y en Estados Unidos el proceso de “El Jando” se va a ir al cajón de los secretos.’
“Ese es el arco de la desgracia de este caso. Es la pifia más grande, sin duda, en el caso de Ernestina”, dice Balderas.
MÉXICO SIN “EL MAYO”: UNA REALIDAD MUY INCÓMODA
La conversación con Balderas transcurrió natural, pero de manera ordenada; sus ideas estaban claras y había encontrado una manera de estructurarlas de tal manera que podía contarlas de manera hilada y, cuando era necesario, les daba un toque dramático que parecía activarse cada vez que iba a tocar una fibra sensible.
“Lo que genera en el gobierno mexicano la salida de ‘El Mayo’ es la necesidad de una realidad muy incómoda. Al gobierno mexicano siempre le convenía más la presencia de “El Mayo” operando, criminalmente, pero al mismo tiempo como un factor de paz en Sinaloa, que su salida.
“Hoy, si uno observa el vacío de poder que dejó el ‘El Mayo’ Zambada, te remite a una guerra de 700 días, más de mil 800 homicidios, más de 3 mil desaparecidos, un estado prácticamente en quiebra, pero que, cuando ‘El Mayo’ operaba, a pesar de que era una operación violenta, como es la del crimen organizado, ‘El Mayo’ era un factor de estabilidad.
“Sinaloa nunca apareció bajo el reinado de “El Mayo”, incluso ya sin ‘El Chapo’ Guzmán en la jugada, Sinaloa nunca apareció como un estado con focos rojos o con altos índices de violencia. Era un factor de estabilidad, y nadie podía negar que había una gobernanza criminal brutal en Sinaloa, pero “El Mayo” era el factor que mantenía todo hacia abajo.
“Creo que, además, gran parte del porqué el gobierno mexicano está optando por el caos para ensuciar la investigación es porque en el fondo siempre convino más un ‘Mayo’ libre, prófugo y operando, que fuera un factor de estabilidad, que un ‘Mayo’ ausente, enfrentando la justicia, para que dejara un caos que hoy nos preocupa como una guerra en Sinaloa.
“Yo estoy absolutamente seguro de que este es el caso más escandaloso de cómo el gobierno mexicano está intentando tapar lo que realmente sucedió”.
EL MODUS OPERANDI DEL GOBIERNO PARA OBSTACULIZAR INVESTIGACIONES
“No hay voluntad política de entender qué pasó. A Morena le conviene ensuciar el caso. Es un modus operandi del Estado: cuando no quieren que se sepa la verdad, crean caos. Pasó en Ayotzinapa, Acteal y con Paco Stanley”, continúa Balderas.
“En este caso, la verdad es muy peligrosa: involucra a un gobernador, a un senador, y al narcotraficante más poderoso, El Mayo, con una fortuna de 15 mil millones de dólares. Había todos los incentivos para crear un ‘cagadero’.
“Gran parte del porqué el gobierno mexicano está optando por el caos para ensuciar la investigación es porque en el fondo siempre convino más un “Mayo” libre, prófugo y operando —que fuera un factor de estabilidad— que un “Mayo” ausente, enfrentado la justicia, para que dejara un caos que hoy nos preocupa como una guerra en Sinaloa.
“Yo estoy absolutamente seguro de que este es el caso más escandaloso de cómo el gobierno mexicano está intentando tapar lo que realmente sucedió”, concluye Balderas, con la misma mirada de quien te está contando una vieja desgracia familiar que ya conoce toda la cuadra.
@isaacalbarranr
