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México hablará de eutanasia: el lado humano y científico
En México, el debate sobre la eutanasia avanza con lentitud a nivel legislativo, sin embargo, para los especialistas del sector médico y legal, es indispensable comenzar a hacer ruido respecto al derecho de morir con dignidad.
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Médicos hablan del concepto de muerte digna.
EMEEQUIS.– Aunque la eutanasia no es un tema nuevo en México y se enfrenta a diario en los pasillos de hospitales, hay zonas donde parece ser un tema tabú, como el Congreso de la Unión, por lo que activistas y especialistas continúan en su lucha para llevar la conversación de la “Ley Trasciende” a espacios públicos.
En México, el debate sobre la eutanasia avanza con lentitud a nivel legislativo, sin embargo, para los especialistas del sector médico y legal, es indispensable comenzar a hacer ruido respecto al derecho de morir con dignidad, de que los pacientes tengan capacidad de decisión sobre la forma en que desean llegar a la muerte.
Desde la práctica médica el debate por morir dignamente es urgente, EMEEQUIS obtuvo las reflexiones de diferentes especialistas médicos que consideran que la medicina tiene sus límites y a veces la mejor opción es proporcionar una muerte digna al paciente; acortando el sufrimiento.
Varios especialistas médicos han observado que enfermedades degenerativas desgastan al paciente y a los familiares. Siendo, en ocasiones, un acto de egoísmo cuando no se permite que el sufrimiento causado por una enfermedad y/o limitaciones físicas paren.

FOTO:ROGELIO MORALES /CUARTOSCURO.COM
“La medicina tiene límites y a veces ya no tiene más que ofrecer; así como ayudamos a nacer también es válido que acompañemos al morir”, menciona Mónica Navarro, quien subraya que muchas enfermedades “condicionan una vida con poca calidad” y que el acompañamiento al final de la vida puede hacerse “con ética, empatía, profesionalismo y sin juicios”.
Esa tensión entre lo posible, acompañar dignamente hasta la muerte, y lo permitido también atraviesa la experiencia del internista Amauri Antonio Gaytán Rosas. “Hay pacientes que, con plena lucidez, entienden que están fuera de margen terapéutico y expresan de forma reiterada su deseo de no prolongar un sufrimiento que ya no pueden tolerar”, explica. Es una escena común ver en hospitales a personas que ya no tienen esperanzas médicas, que solo esperan el fin de la vida como una salida del dolor que sienten.
Sin embargo, reconoce que el marco legal mexicanol impide acompañar esa decisión, lo que coloca a los médicos en una contradicción: aliviar el dolor, pero sin poder responder plenamente a la voluntad del paciente.
En México la eutanasia se puede entender como pasiva y activa. La primera está permitida y consiste en retirar cualquier máquina, artefacto o medicamento necesario para prolongar artificialmente la vida. Dejando solamente cuidados paliativos que incluyen medicamentos contra el dolor.
Mientras que la eutanasia activa, qué consiste en asistir al paciente para morir dignamente aplicando, bajo observación, medicamentos letales, esta prohibida a nivel federal.
La Ley General de Salud en su artículo 166 prohíbe expresamente la eutanasia entendida como “homicidio por piedad” y el suicidio asistido.
Mientra que el Código Penal Federal, en su artículo 312 y relacionados, los tipifica como delitos, con penas que van de 1 a 5 años de prisión por inducir o asistir al suicidio, y hasta 4-12 años si se ejecuta directamente la muerte.
Para Gaytán, despenalizar la eutanasia no implica trivializar la vida, sino reconocer sus límites. “Una legislación clara permitiría establecer criterios estrictos, evaluaciones multidisciplinarias y salvaguardas éticas que eviten abusos”, sostiene, al tiempo que insiste en que no se trata de sustituir los cuidados paliativos, sino de complementarlos cuando estos resultan insuficientes.
El caso de Noelia, una jovén española de 25 años que accedió a la eutanasia tras haber sido violada, padecer de diversas enfermedades crónico degenerativas además de una fuerte depresión, volvió a colocar el tema sobre la mesa a nivel mundial. Sobre todo por la fuerte presión de grupos de ultraderecha que basándose en argumentos religiosos, buscaban impedir la voluntad de la española.

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La experiencia en enfermedades crónicas refuerza la necesidad de hablar del tema. Betsabe Jaramillo Antonio, quien trabaja con pacientes con enfermedad renal terminal, describe un sufrimiento “profundo y, en muchos casos, refractario”. Desde su perspectiva, apoyar la Ley Trasciende “implica acompañarlos de manera activa, empática y humanitaria, respetando su derecho a morir con dignidad”, no se trata de una salida fácil sino con dignidad.
En el Congreso mexicano, la iniciativa conocida como Ley Trasciende permanece estancada, sin embargo, en hospitales y consultorios el dilema es cotidiano: pacientes con dolor extremo y sin alternativas terapéuticas frente a un sistema que aún no les permite decidir cómo morir.
Algunos de los requisitos que propone la Ley Trasciende para ser candidato a la eutanasia activa en México son:
- Ser mayor de edad: tener al menos 18 años cumplidos.
– Estar en pleno uso de sus facultades mentales: La persona debe tener capacidad mental comprobada para tomar decisiones autónomas. Se menciona la necesidad de una valoración psicológica o psiquiátrica para confirmar que no hay trastornos que afecten el consentimiento libre e informado.
– Contar con diagnóstico médico confirmado de enfermedad grave, terminal o en fase avanzada, crónico-degenerativa, discapacitante y amenazante para la salud, sin posibilidad de cura o mejora significativa en la calidad de vida.
– Debe estar respaldado por dos dictámenes médicos independientes (de al menos dos médicos diferentes) que coincidan en el diagnóstico, pronóstico y falta de alternativas terapéuticas efectivas.
– Haber recibido información completa: El paciente debe ser informado de manera clara y comprensible sobre:Su diagnóstico y pronóstico.
– Manifestar la voluntad de forma expresa, reiterada y formal:Expresar la solicitud por escrito y de manera libre ante un Notario Público.
– Reiterar la decisión después de un periodo de reflexión (generalmente al menos 5 días después de la primera manifestación, para confirmar que es sostenida en el tiempo).
– La voluntad debe ser revocable en cualquier
A LA DISCUSIÓN PÚBLICA
El impacto de una enfermedad terminal o discapacitante no es solo físico. También es emocional, familiar y económico. “Ya no basta con decir ‘no tenemos más que ofrecerle’”, advierte la doctora Luisa Escobar, quien recuerda el caso de una paciente con cáncer metastásico que, entre el dolor de un procedimiento, pedía morir. “Estudiamos para ayudar, no para prolongar sufrimiento en contra de la voluntad de las personas”, afirma.
Asociaciones como la Coalición Muerte Digna, ¡Ya!; la activista promotora de la Ley Trasciende, Samara Martínez y el colectivo Práctica: Laboratorio para la democracia, buscan darle un espacio a esta conversación, que para muchos puede resultar incómoda, y colocar los reflectores en la posibilidad de acceder a una muerte digna en México, por lo que este 16 de abril en un foro abierto a todo público debatirán el tema
La activista Samara ha mencionado que la intención de hacer este tipo de foros públicos es difundir información sobre el tema, derrumbando mitos y fomentar la discusión en torno a la denominada “Ley Trasciende”.
DESGASTE FÍSICO Y EMOCIONAL
En especialidades como la nefrología, la falta de opciones terapéuticas vuelve más visible el dilema. Luz Alcantar Vallin señala que muchos pacientes “no tienen la autonomía para elegir cuándo limitar el sufrimiento”, lo que deriva en un desgaste físico, emocional y económico tanto para ellos como para sus familias.
Desde la bioética, el debate adquiere otra dimensión. Miriam González Sandoval sostiene que la eutanasia no es solo un tema jurídico o médico, sino “profundamente humano”.
En su análisis, principios como la autonomía, la beneficencia y la no maleficencia convergen en reconocer que hay casos donde el sufrimiento se vuelve intolerable incluso con cuidados paliativos. “Negar esa posibilidad es, en cierto sentido, negar la experiencia del otro”, advierte.
NO SE TRATA DE UN CAPRICHO
Mientras tanto, en el terreno legislativo, el avance es desigual. La iniciativa de la Ley Trasciende impulsada tras la lucha de pacientes como Samara Martínez y respaldada por más de 130 mil firmas, busca permitir la muerte asistida bajo criterios estrictos para adultos con enfermedades graves y sin opciones terapéuticas, es decir, previo a que un paciente puede ejercer la eutanasia,debe de ser valorado por diversos especialistas y cumplir con criterios que se demuestre afectan de manera irreparable su calidad de vida.
En entrevista para EMEEQUIS, la abogada Paola Zavala también ha denunciado que el proceso ha sido errático. “En la Cámara de Diputados ya se les pasó la fecha de dictaminar y la desecharon… es una negligencia legislativa enorme”, afirma. Aunque en el Senado se prevé la realización de un parlamento abierto, el avance sigue siendo lento.
Así, mientras la discusión institucional se congela, en la práctica el dilema sobre el acceso a una vida digna cada vez se vuelve más necesario e ineludible.
@marrome259

