Tras el hallazgo del cuerpo de Edith Guadalupe sepultado bajo arena en un edificio de la alcaldía Benito Juárez, la Fiscalía capitalina capturó a Juan Jesús "N", vigilante del inmueble que presuntamente asesinó a la joven con un desarmador tras atraerla con una falsa oferta de trabajo. El caso, que ha provocado la destitución de funcionarios por intentar extorsionar a la familia de la víctima y exigir sobornos para agilizar la búsqueda, evidencia una grave cadena de negligencias institucionales que obligó a los deudos a realizar su propia investigación privada para localizar la escena del crimen.
Sheinbaum marca distancia de AMLO y abre la puerta al fracking
Claudia Sheinbaum abre la puerta al fracking “con menor impacto” para reducir la dependencia del gas de Estados Unidos y fortalecer la soberanía energética.
Tras el hallazgo del cuerpo de Edith Guadalupe sepultado bajo arena en un edificio de la alcaldía Benito Juárez, la Fiscalía capitalina capturó a Juan Jesús "N", vigilante del inmueble que presuntamente asesinó a la joven con un desarmador tras atraerla con una falsa oferta de trabajo. El caso, que ha provocado la destitución de funcionarios por intentar extorsionar a la familia de la víctima y exigir sobornos para agilizar la búsqueda, evidencia una grave cadena de negligencias institucionales que obligó a los deudos a realizar su propia investigación privada para localizar la escena del crimen.
EMEEQUIS.– La presidenta Claudia Sheinbaum cambió de postura en torno a la política energética de la llamada 4T al defender el uso de nuevas tecnologías para extraer gas natural, sus nuevas declaraciones, contrastan con el rechazo frontal que sostuvo Andrés Manuel López Obrador.
El cambio no es menor: mientras el obradorismo convirtió el “no al fracking” en una bandera política, Sheinbaum menciona que plantea explorar variantes de esta técnica, la fractura hidráulica, bajo el argumento de reducir la dependencia energética de México frente a Estados Unidos.
“Hay que aclarar: el fracking tradicional no será aplicado en México. Ese sí tiene impactos ambientales muy graves. Son nuevas tecnologías de explotación con menores impactos”, aseguró la mandataria.
Sheinbaum insistió en que no se trata de replicar el modelo convencional, ampliamente cuestionado por su alto consumo de agua y riesgos de contaminación, sino de evaluar alternativas tecnológicas que permitan reciclar el líquido y reducir el uso de químicos.
“Hay que estar abiertos a estas nuevas tecnologías para fortalecer la soberanía nacional”, sostuvo.
El cambio discursivo, ocurre en un contexto de alta dependencia: México importa alrededor de 75% del gas natural que consume, principalmente desde Estados Unidos. Esa vulnerabilidad, explicó la presidenta, expone al país a variaciones de precios y a interrupciones por fenómenos climáticos o tensiones internacionales.
“Si seguimos así, cada vez vamos a importar más gas natural”, advirtió, al tiempo que defendió su uso como base para la generación eléctrica continua.
Aunque subrayó que su gobierno impulsará energías renovables como la solar, eólica, geotérmica e hidráulica, reconoció que el gas seguirá siendo clave en el corto y mediano plazo.
Como parte de la estrategia, el gobierno federal creará un comité de expertos que evaluará la viabilidad del uso de estas tecnologías en un plazo aproximado de dos meses.
De acuerdo con reportes retomados en medios económicos, el plan contempla que la producción de gas mediante estas técnicas podría alcanzar hasta 4 mil millones de pies cúbicos diarios hacia 2030.
EL DESMARQUE CON OBRADOR
El planteamiento rompe con la línea sostenida durante años por Andrés Manuel López Obrador, quien rechazó de manera reiterada el fracking por considerarlo una práctica “predatoria” y dañina para el medio ambiente.
Durante su sexenio, el exmandatario prometió no utilizar esta técnica, suspendió permisos en estados como Veracruz, Puebla y Tamaulipas, e incluso impulsó una reforma constitucional para prohibirla.
“Dijimos no al fracking”, reiteró en múltiples ocasiones, al advertir sobre el uso excesivo de agua y la contaminación de mantos acuíferos.
Sin embargo, organizaciones ambientalistas cuestionaron que, pese al discurso, no existió una prohibición legal absoluta y que Petróleos Mexicanos mantuvo algunos estudios en yacimientos no convencionales.
El resultado es un reacomodo en la narrativa de la 4T: del rechazo categórico al fracking, a una apertura cautelosa bajo el argumento de soberanía. Un giro que marca distancia con López Obrador y abre un nuevo frente de debate ambiental y político en el país.
@emeequis

