Con una inversión de 80 millones de pesos, el gobierno de Sonora inició la ampliación de la Estación Cuarentenaria de Agua Prieta, un proyecto estratégico impulsado por el gobernador Arturo Durazo Montaño que busca duplicar la capacidad de recepción de ganado de 3,000 a 6,000 cabezas y modernizar las áreas de inspección sanitaria de Senasica y USDA; esta obra, sumada a la futura Subasta Ganadera en Moctezuma, forma parte de una bolsa presupuestal histórica de 850 millones de pesos destinada a darle valor agregado a la producción local y anticipar la infraestructura estatal ante las crecientes demandas de exportación hacia el mercado de Estados Unidos
Se le acaban los aliados a Inés Gómez Mont: Detienen a su cuñado Alejandro Álvarez Puga en Cancún
La detención del abogado Alejandro Álvarez Puga en Cancún propina un golpe letal a la red de protección del clan Gómez Mont, al ser asegurado por la FGR como el último operador financiero clave que permanecía en libertad. El imputado fue recluido en el Reclusorio Sur de la Ciudad de México para responder por su coautoría en el desvío de 2 mil 950 millones de pesos de la Segob mediante empresas "factureras" y 1,446 operaciones bancarias simuladas; una captura estratégica que congela los activos de la organización y deja a la conductora Inés Gómez Mont completamente aislada y como la última prófuga de este histórico fraude al erario
Con una inversión de 80 millones de pesos, el gobierno de Sonora inició la ampliación de la Estación Cuarentenaria de Agua Prieta, un proyecto estratégico impulsado por el gobernador Arturo Durazo Montaño que busca duplicar la capacidad de recepción de ganado de 3,000 a 6,000 cabezas y modernizar las áreas de inspección sanitaria de Senasica y USDA; esta obra, sumada a la futura Subasta Ganadera en Moctezuma, forma parte de una bolsa presupuestal histórica de 850 millones de pesos destinada a darle valor agregado a la producción local y anticipar la infraestructura estatal ante las crecientes demandas de exportación hacia el mercado de Estados Unidos
EMEEQUIS.– La prolongada evasión judicial de uno de los clanes más mediáticos de la escena pública mexicana ha comenzado su cuenta regresiva. En un operativo de alta precisión ejecutado por la Policía Federal Ministerial, se concretó la captura del empresario y abogado Alejandro Mario Álvarez Puga sobre el Bulevar Kukulcán, en el corazón de la zona hotelera de Cancún, Quintana Roo.
El investigado era catalogado por la Fiscalía General de la República (FGR) como el último eslabón financiero de alto perfil que se mantenía en libertad dentro de un entramado delictivo que entrelaza el desvío de fondos públicos, la simulación de contratos estatales y el mercado de las firmas “factureras“.
La aprehensión se derivó del cumplimiento de una ficha de búsqueda de cobertura nacional, lo que activó un inmediato protocolo de aseguramiento. De acuerdo con los datos oficiales del Registro Nacional de Detenciones, el imputado fue trasladado bajo un riguroso esquema de seguridad hacia la Ciudad de México para ser recluido en el Centro de Justicia Penal Federal del Reclusorio Sur.
Ahí, un juez federal determinará su situación jurídica por su presunta coautoría en una colosal maquinaria de lavado de dinero que drenó miles de millones de pesos de las arcas gubernamentales.
EL IMPERIO DEL OUTSOURCING Y LA CONEXIÓN CON JUAN COLLADO
Mucho antes de que las portadas de las revistas de espectáculos cambiaran las crónicas de viajes por las fichas del Ministerio Público, los hermanos Víctor Manuel y Alejandro Álvarez Puga operaban un lucrativo modelo de negocios en el sector privado. A través de la firma Álvarez Puga & Asociados, edificaron un consorcio de asesoría legal y tributaria con presencia en 45 ciudades del país, especializado en la subcontratación y la optimización fiscal.
Sin embargo, las autoridades fiscales detectaron que detrás de su portafolio corporativo operaba una de las redes más agresivas de evasión de impuestos mediante la compraventa de facturas apócrifas.
El perfil del despacho no solo era comercial, sino también de relaciones de élite en el ámbito de la defensa corporativa. Víctor Manuel Álvarez Puga mantenía un estrecho vínculo de cercanía con el abogado Juan Collado Mocelo, polémico litigante del poder político que fue recluido en el Reclusorio Norte bajo cargos de delincuencia organizada.
Las conexiones del clan Álvarez Puga tocaban las fibras más sensibles de la cúpula económica y del showbusiness mexicano, sumando presuntas alianzas comerciales con figuras de la televisión abierta como Galilea Montijo y su esposo Fernando Reina, quienes operaron en la misma órbita de influencia.
LA ESTAFA PENITENCIARIA: EL DESVÍO DE LOS 2,950 MILLONES EN SEGOB
La verdadera dimensión penal del caso se configuró cuando la FGR y el Servicio de Administración Tributaria (SAT) descubrieron que el consorcio no se limitaba a asesorar a particulares, sino que extraía fondos públicos a gran escala. Durante la gestión de Miguel Ángel Osorio Chong al frente de la Secretaría de Gobernación (Segob) en el sexenio de Enrique Peña Nieto, se otorgaron dos contratos millonarios a empresas fachada ligadas al despacho.
Dichas asignaciones, fechadas en el segundo semestre de 2016, tenían el propósito teórico de adquirir plataformas tecnológicas y de interconexión para siete penales federales con el C4 del órgano de readaptación social.
Para evitar auditorías inmediatas, el Comité de Transparencia de la Segob clasificó estos contratos como información reservada por cinco años bajo el argumento de “seguridad nacional”. No obstante, la auditoría forense determinó que los procesos de licitación fueron simulados, se manipularon los entregables y se falsificaron las firmas de los funcionarios penitenciarios.
La red criminal dispersó el capital a través de 1,446 operaciones bancarias fraccionadas hacia firmas como Modemo, Tecnología e Innovación Arromlop y Comcelint, diluyendo el rastro del dinero público hasta hacerlo retornar purificado a las cuentas personales de la familia.
DE LA DINASTÍA CACHET AL ESCÁNDALO DE LA FICHA ROJA
La incorporación de la conductora Inés Gómez Mont a la familia tras su matrimonio en 2015 con Víctor Manuel Álvarez Puga marcó el inicio de una era de exhibición patrimonial sin precedentes. Sobrina del exsecretario de Gobernación Fernando Gómez Mont y del exdirector de Fonatur Miguel Gómez Mont, la comunicadora utilizaba sus redes sociales para mostrar residencias en Miami y exclusivas colecciones de alta costura.
Esta fachada de opulencia sufrió un quiebre irreversible cuando el juez de control Iván Aarón Zeferín Hernández liberó órdenes de captura contra el núcleo familiar y se extendió una Ficha Roja de Interpol en más de 190 países.
La FGR acreditó que la presentadora de televisión recibió al menos 14.8 millones de pesos provenientes de las empresas factureras de su esposo. Aunque Gómez Mont publicó en sus plataformas digitales encendidos comunicados defendiendo su inocencia y alegando que se le equiparaba injustamente con un terrorista, las indagatorias fiscales demostraron que sus presuntos acuerdos reparatorios previos con el SAT por defraudación fiscal eran insuficientes.
La Procuraduría Fiscal invalidó cualquier salida alterna al detectar un remanente insoluto de más de 2.6 millones de pesos, cerrando la puerta al perdón tributario y ratificando los cargos de delincuencia organizada y lavado de dinero.
UN EXCOMISIONADO IMPLICADO Y LA HUIDA SIN OPERADORES FINANCIEROS
El alcance de la red delictiva provocó la emisión de diez órdenes de aprehensión complementarias contra exfuncionarios públicos de alto nivel de las prisiones federales. Entre los implicados destaca Eduardo Guerrero Durán, excomisionado del Órgano Administrativo Desconcentrado de Prevención y Readaptación Social, así como Paulo Uribe Arriaga y Emmanuel Castillo Ruiz, exdirectivos encargados de la administración y coordinación de los centros carcelarios del país.
La fiscalía detectó que la colusión institucional fue indispensable para autorizar los pagos gubernamentales a las cuentas de los testaferros del clan.
Con el arresto de Alejandro Álvarez Puga en Cancún y la previa retención migratoria de su hermano Víctor Manuel en los Estados Unidos por parte del ICE —donde se debate su extradición o asilo político para el próximo mes de noviembre—, la estructura del clan se encuentra desmantelada.
El último cabo suelto de la trama es la propia Inés Gómez Mont, cuyo paradero exacto sigue siendo un enigma para el Estado mexicano en medio de versiones que la ubicaban oculta en una lujosa mansión de Miami que perteneció a la cantante Cher. Sin embargo, tras la captura de sus dos principales pilares financieros y jurídicos, la red de protección que garantizaba su vida en la clandestinidad ha quedado neutralizada.
PUNTOS CLAVE DE LA NOTA
- Arresto en zona turística: Alejandro Mario Álvarez Puga fue aprehendido por agentes ministeriales en Cancún, Quintana Roo, y trasladado bajo resguardo al Reclusorio Sur de la Ciudad de México.
- El quebranto presupuestal: Se le vincula directamente con una red delictiva dedicada al desvío y blanqueo de 2 mil 950 millones de pesos pertenecientes al erario federal.
- Fraude en prisiones: Los fondos públicos se obtuvieron mediante dos contratos de seguridad tecnológica adjudicados de manera irregular por la Segob durante la administración de Enrique Peña Nieto.
- Red de lavado de dinero: El dinero fue pulverizado y triangulado mediante 1,446 transferencias bancarias utilizando siete empresas fantasma (“factureras”) para beneficiar los activos de los Álvarez Puga y de la conductora Inés Gómez Mont.
- Estatus de los coacusados: Víctor Manuel Álvarez Puga litiga su extradición bajo custodia migratoria en Estados Unidos, Alejandro ya está a disposición de jueces mexicanos, mientras que exfuncionarios penitenciarios cuentan con mandatos de captura e Inés Gómez Mont permanece prófuga.
@emeequis

