A pesar de la reciente localización con vida de tres adolescentes desaparecidos en la entidad, colectivos y registros estatales advierten que la maquinaria de reclutamiento forzado del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) opera bajo el mismo modus operandi de falsas ofertas de empleo. A través de testimonios e investigaciones, se revela que la organización criminal continúa enganchando a jóvenes mediante redes sociales para someterlos a procesos de deshumanización y adiestramiento violento en zonas como Teuchitlán y Tala; un mecanismo criminal que ha sobrevivido a detenciones e incluso a la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, "El Mencho". Ante un registro que ya supera las 16 mil personas desaparecidas en el estado, el texto cuestiona severamente la inacción de las autoridades, quienes, pese a conocer detalladamente las rutas, perfiles y métodos del cártel, siguen sin desarticular esta estructura de captación
La oferta de empleo que puede costarte la vida
A pesar de la reciente localización con vida de tres adolescentes desaparecidos en la entidad, colectivos y registros estatales advierten que la maquinaria de reclutamiento forzado del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) opera bajo el mismo modus operandi de falsas ofertas de empleo. A través de testimonios e investigaciones, se revela que la organización criminal continúa enganchando a jóvenes mediante redes sociales para someterlos a procesos de deshumanización y adiestramiento violento en zonas como Teuchitlán y Tala; un mecanismo criminal que ha sobrevivido a detenciones e incluso a la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, "El Mencho". Ante un registro que ya supera las 16 mil personas desaparecidas en el estado, el texto cuestiona severamente la inacción de las autoridades, quienes, pese a conocer detalladamente las rutas, perfiles y métodos del cártel, siguen sin desarticular esta estructura de captación
A pesar de la reciente localización con vida de tres adolescentes desaparecidos en la entidad, colectivos y registros estatales advierten que la maquinaria de reclutamiento forzado del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) opera bajo el mismo modus operandi de falsas ofertas de empleo. A través de testimonios e investigaciones, se revela que la organización criminal continúa enganchando a jóvenes mediante redes sociales para someterlos a procesos de deshumanización y adiestramiento violento en zonas como Teuchitlán y Tala; un mecanismo criminal que ha sobrevivido a detenciones e incluso a la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, "El Mencho". Ante un registro que ya supera las 16 mil personas desaparecidas en el estado, el texto cuestiona severamente la inacción de las autoridades, quienes, pese a conocer detalladamente las rutas, perfiles y métodos del cártel, siguen sin desarticular esta estructura de captación
EMEEQUIS.- Los tres adolescentes que desaparecieron en Jalisco aparecieron con vida. Es una noticia que merece celebrarse, porque en un estado donde miles de familias siguen buscando a sus hijos, cada localización representa una victoria frente a la incertidumbre. Pero la verdadera pregunta no es cómo regresaron, sino por qué siguen desapareciendo jóvenes exactamente bajo el mismo mecanismo que el país conoció hace más de un año.
Porque esa es la parte más inquietante de esta historia: después del hallazgo del Rancho Izaguirre en Teuchitlán, después de las investigaciones, después de las detenciones de varios operadores y, más recientemente, incluso después de la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, el Cártel Jalisco Nueva Generación sigue reclutando adolescentes prácticamente con el mismo manual.
Las autoridades conocen desde hace tiempo la forma de operar. Saben que las víctimas son contactadas mediante falsas ofertas de empleo; que les prometen sueldos atractivos para cuidar bodegas, trabajar en ranchos, transportar mercancía o realizar labores agrícolas durante unas cuantas semanas; que muchas veces les pagan el traslado y les aseguran que no correrán ningún riesgo. También saben que buena parte de las víctimas son muchachos que buscan su primer empleo o adolescentes que abandonan sus comunidades convencidos de que por fin encontraron una oportunidad.
Y, AÚN CON TODO ESE CONOCIMIENTO, EL MECANISMO SIGUE FUNCIONANDO
Los colectivos de búsqueda, entre ellos Guerreros Buscadores de Jalisco, siguen recibiendo llamadas de padres cuyos hijos salieron a una entrevista de trabajo y jamás volvieron. Ellos mismos han advertido que cada vez son más adolescentes. La Fiscalía recibe nuevas denuncias semana tras semana y las fosas clandestinas continúan apareciendo.
Las cifras confirman que el problema está lejos de terminar. El Registro Estatal contabiliza más de 16 mil personas desaparecidas y no localizadas en Jalisco; casi la mitad tiene menos de 30 años. Tan sólo entre el 29 de junio y el 5 de julio de este año se recibieron 13 nuevas denuncias por desaparición, mientras durante el primer semestre fueron localizadas 31 nuevas fosas clandestinas. Es cierto que las tasas de localización han mejorado respecto de años anteriores, pero eso no significa que la maquinaria haya dejado de funcionar.
En mi libro Testigos del horror dediqué un capítulo entero, “El testigo clave”, al relato de un sobreviviente que logró escapar de uno de estos centros de reclutamiento. Su historia desmonta la falsa idea de que quienes llegan ahí sabían a lo que iban.
ÉL ACEPTÓ UNA OFERTA DE TRABAJO. COMO TANTOS OTROS
Lo primero que encontró fue un sistema diseñado para quebrar la voluntad humana. Durante días fue sometido a ejercicios físicos extremos, golpizas, privación del sueño y pruebas donde un error podía costar la vida. Recordó que el Sapo, identificado por sobrevivientes como uno de los responsables del reclutamiento, les repetía que quienes no sirvieran simplemente morirían. Después de una de esas pruebas, de 110 jóvenes apenas quedaron 36 con vida. A esos sobrevivientes les llevaron hamburguesas, pizzas y cerveza mientras les daban la bienvenida con una frase tan absurda como aterradora: “Ya son de la familia. Bienvenidos a la empresa”.
LO MÁS BRUTAL VENDRÍA DESPUÉS
En otro momento, el mismo sobreviviente recuerda que el Sapo reunió a decenas de reclutas y les dijo que quien quisiera regresar a su casa levantara la mano. Cerca de 40 lo hicieron. Frente a todos, fueron ejecutados. El mensaje era inequívoco: salir ya no era una opción.
Eso explica por qué tantas madres siguen esperando a hijos que jamás regresan. No desaparecen solamente porque alguien los secuestre. Desaparecen porque son engañados, trasladados, sometidos a un proceso de deshumanización y convertidos, bajo el terror, en parte de una estructura criminal de la que escapar significa casi siempre una sentencia de muerte.
Por eso resulta incomprensible que, después de Teuchitlán, el Estado mexicano no haya logrado desarticular el reclutamiento. Se conocen las rutas; se conocen los municipios donde operan los enganchadores; se conocen las ofertas falsas de empleo; se conoce el corredor que comunica Teuchitlán, Tala y la ruta hacia Puerto Vallarta, donde continúan reportándose desapariciones; incluso se conocen los operadores que heredaron esa estructura tras la muerte del Mencho.
Lo verdaderamente escandaloso no es que un cártel reclute jóvenes. Lo verdaderamente escandaloso es que las autoridades conozcan el método, las zonas de captación, los perfiles de las víctimas y hasta los responsables del reclutamiento, y aun así sigan permitiendo que cientos de adolescentes caigan exactamente en la misma trampa.
Los tres jóvenes aparecieron. Qué alivio para sus familias. Pero mientras celebramos esa noticia, probablemente otro adolescente en Jalisco esté respondiendo una oferta de empleo publicada en redes sociales, convencido de que va camino a su primer trabajo, cuando en realidad podría estar entrando a la misma fábrica de sicarios que el país creyó haber descubierto en Teuchitlán. Una fábrica que sobrevivió al escándalo, sobrevivió a las detenciones y sobrevivió incluso a la muerte del Mencho. La pregunta ya no es si sabemos cómo operan; la pregunta es por qué, sabiéndolo todo, seguimos llegando demasiado tarde.
@Sandra_Romandia
