El PAN considera que la detención de Ernesto Ruffo Appel “ocurre en medio de la creciente atención pública sobre el caso de la gobernadora Marina del Pilar, quien continúa sin ofrecer respuestas suficientes sobre los graves señalamientos que pesan en su contra”.
¡Perdónalos, Churchill! Inglaterra se esconde y Argentina la echa a patadas
Quién si no Messi: interviene en los dos goles de Argentina contra una miedosa Inglaterra y los albicelestes ya están en la final. ¡Tango contra Tiki Taka de España!
El PAN considera que la detención de Ernesto Ruffo Appel “ocurre en medio de la creciente atención pública sobre el caso de la gobernadora Marina del Pilar, quien continúa sin ofrecer respuestas suficientes sobre los graves señalamientos que pesan en su contra”.
Inglaterra mordió el polvo.
EMEEQUIS.– Y Argentina llegó a la final de la Copa del Mundo por séptima vez. Irá por su cuarto título el domingo contra España, al eliminar a Inglaterra 2-1 en un partido que alteró el pulso de millones y que resucitaría a Churchill del puro coraje.
¿Inglaterra a la defensiva? Dios salve a la Reina.
Atrás quedaron las dudas arbitrales. ¿Ayudaron los de negro a Argentina? Si lo hicieron ni hacía falta. Eso es cosa de los de pantalón largo. Atrás quedaron los ecos de la Guerra de Las Malvinas: ellos ni habían nacido.
Sí hubo roces: 19 faltas al final del primer tiempo según Faitelson. Pero luego venció el fútbol sobre la tozudez.
Los ingleses iban ganando la mayor parte del juego, desde el minuto 54 por medio de Gordon, pero esto no es de justicia, ni de quién hizo más, aplica la Ley de Pareto: hacer más con menos. Ya destapaban la champaña cuando cayó el gol de la igualada al 84.
Enzo Fernández disparó con potencia y colocado fuera del alcance de Pickford, uno de los mejores porteros del Mundial. Ni una mosca lo incomodó, soltó el riflazo a sus anchas. Los defensas del equipo de Los Tres Leones ya habían jubilado a dos de ellos.
El gol (tenía que ser) nació en los pies de Messi, quien desde el tiro de esquina decidió orquestar una jugada en lugar de mandar el esférico a la olla esperando que los dioses del fútbol intervinieran.
Tocó para De Paul. Se la regresó. Tocó para Enzo Fernández, ya desmarcado para entonces. Y vino el misil perfecto: Pickford se lanzó cuan largo es ya sólo para la foto, porque nunca iba a llegar.
El estadio explotó en cánticos argentinos y el técnico Tuchel (es alemán), que ya había sacado a Gordon (¿Flash Gordon?) en el 72, a pesar de meter el primer gol, se encogió en la banca. Su estrategia defensiva, que avergonzaría a Churchill, se estrelló en la determinación albiceleste.
Sangre, sudor y lágrimas, sólo eso puedo prometer, dijo Churchill en la Segunda Guerra Mundial. O algo así. Esta vez Tuchel, quien curiosamente es alemán, decidió adoptar la estrategia del caracol y bajar la cortina cuando faltaba un mar de partido.
Los ingleses intentaron remar contra corriente, como si fueran noruegos, pero la espada de Damocles ya se cernía sobre ellos. Decía hace unos días la comentarista argentina Lola del Carril: “¡Si Argentina no sufre no vale!”. Y así fue.
Se cumplió de nueva cuenta el canon. Nos lo hizo Maxi Rodríguez al Tri en Alemania 2006: si tú le das tantito espacio a un argentino desesperado, te la va a clavar. Ahora fue el turno de Enzo Fernández para meter un gol in extremis.
De ahí se vino un tobogán albiceleste ante el desconcierto inglés. Intentaron atacar erráticamente pero Argentina no se rindió y fue por el tanto que conjuraría los tiempos extras.
La zurda bendita de Messi le dio oportunidad de lucirse a su gemela derecha, tantas veces obviada pero que tiene lo suyo. Después de un tiro al palo de Mac Allister, Messi se apoderó de la pelota, vio dónde estaban sus soldados, desbordó y centró con la de palo… Una parábola perfecta fue a chocar con la cabeza de Lautaro, quien sólo le dio dirección a portería.
El estadio se llenó de un rumor gigantesco y los que veíamos por Vix nos enteramos 10 segundos antes del gol por los gritos de los vecinos (qué onda con el streaming).
Por cierto, el gol de (Flash) Gordon fue centelleante. Llegó e hizo su chamba al minuto 54. El defensa nunca espejeó y el inglés anotó de cara al portero Dibu.
El técnico Scaloni dijo al final, con la voz como si tuviera un durazno atorado en la garganta: “Lloremos juntos. Sin palabras. Una alegría a nuestro país y a nuestra gente. Este grupo no deja de sorprenderme. Vamos a intentar ganar, dejar todo (en la final), pero ya después de esto es difícil que la gente entienda lo significa este esfuerzo”.
Tuchel contestó a la defensiva (¿sorpresa?): “No me arrepiento de nada. El equipo lo dio todo y estuvimos muy, muy cerca. Creo que merecíamos ir ganando uno a cero. Jugamos uno de nuestros mejores partidos, tal vez el mejor dadas las circunstancias. El equipo estuvo de diez. No pudimos cerrarlo”, dijo en la entrevista para la FIFA al término del cotejo.
Quién sabe si los fanáticos ingleses le compren su coartada. No levantan una Copa Mundial, la única que tienen, desde 1966, antes de que el hombre llegara a la luna.
España espera agazapada. Roza la perfección en la defensa y el ataque. El tiki taka de una selección que ya fue campeona del mundo en 2010 contra el tango hecho fútbol de los sudamericanos. ¿Quién dijo que Messi está viejo?
@emequis

