En el Foro Urbano Mundial, que se realiza en Azerbaiyán, Clara Brugada llama a una revolución urbana de los cuidados. "Las mujeres han sostenido el mundo sobre hombros invisibles”, señala. Llama a construir “ciudades cuidadoras” y una alianza global de gobiernos locales por la paz.
NYT dedica plana completa a la protección oficial del Cártel de Sinaloa
Durante años, “una arquitectura invisible” de protección, dentro de varios niveles del gobierno mexicano, permitió que el Cártel de Sinaloa operara a plena vista, señala reportaje dominical de The New York Times.
En el Foro Urbano Mundial, que se realiza en Azerbaiyán, Clara Brugada llama a una revolución urbana de los cuidados. "Las mujeres han sostenido el mundo sobre hombros invisibles”, señala. Llama a construir “ciudades cuidadoras” y una alianza global de gobiernos locales por la paz.
La policía estatal incluso hacía detenciones por pedido del Cártel de Sinaloa, dice el reportaje. En la imagen, enfrentamiento de miembros del Cártel de Sinaloa con fuerzas armadas presuntamente para proteger a Iván Archivaldo Guzmán. Foto: José Betanzos / Cuartoscuro.com.
EMEEQUIS.– El Cártel de Sinaloa gozó de la protección oficial en el estado no sólo por parte de autoridades estatales, sino de algunos miembros del Ejército que permitían el paso de drogas, según un reportaje publicado este domingo por The New York Times.
Con base en entrevistas con tres integrantes de Los Chapitos y uno de Los Mayos, que están enfrentados desde septiembre de 2024, la nota firmada por Paulina Villegas relata que durante años, “una arquitectura invisible” de protección dentro de varios niveles del gobierno mexicano permitió que el Cártel de Sinaloa operara a plena vista.
“Ese sistema ayudó al cártel a convertirse en una de las organizaciones criminales más poderosas del mundo, traficando miles de millones de dólares en fentanilo a través de la frontera con Estados Unidos, incluso tras la caída de líderes clave del grupo y la división interna de la organización en dos”.
La conversación con los cuatro integrantes del Cártel de Sinaloa se dio días después de que se hiciera pública la acusación formal de Estados Unidos contra 10 funcionarios mexicanos (29 de abril), entre ellos, Rubén Rocha Moya, quien días después pidió licencia y hasta ahora no ha dado la cara.

La publicación del NYT este domingo.
Los entrevistados accedieron a conversar con Villegas sobre cómo el Cártel de Sinaloa colaboró con políticos, fuerzas del orden y militares en los últimos años.
Afirmaron que la protección más constante provenía de las fuerzas policiales locales y estatales, que actuaban como colaboradores.
“Los agentes realizaban detenciones selectivas, rastreaban a rivales y los entregaban a sus enemigos y, en algunos casos, participaban directamente en las operaciones del cártel”, según relataron los entrevistados.

“En ocasiones, según un miembro del cártel, los propios integrantes se unían a redadas policiales oficiales, vestidos de uniforme, para cometer delitos en nombre de las fuerzas del orden”, se lee en el artículo.
Uno de los entrevistados, de 28 años, quien afirmó haber trabajado con el cártel desde los 13, contó a la periodista cómo esa cooperación gubernamental se extendía a algunos miembros del Ejército.
“En los puestos de control, los soldados permitían el paso a los miembros del cártel con drogas o armas, una vez que proporcionaban las palabras clave rotativas, por ejemplo, ‘verde, R8, delta’, que indicaban su afiliación”.
“Las fuerzas policiales locales de Sinaloa han servido, en la práctica, como guardaespaldas de los líderes del narcotráfico”, afirmó Guillermo Valdés, exdirector del CISEN entre 2007 y 2011 (con Felipe Calderón), al rotativo neoyorquino. Añadió que los grupos criminales en México históricamente han sobornado a fuerzas policiales enteras, aprovechándose de sus bajos salarios.

La periodista Paulina Villegas escribe que, en Culiacán, muchos residentes celebraron la acusación formal de Estados Unidos contra Rocha y los demás funcionarios como una justicia largamente esperada.
Sin embargo, tres miembros del cártel afirmaron que perder la protección estatal podría ser un golpe fatal para su facción. “Esto podría ser nuestro fin”, reconoció uno de los entrevistados.
@emeequis
