El asesinato de Patricia Negrete Tafoya en las afueras del Hospital Regional de Pénjamo consuma una nueva tragedia anunciada en Guanajuato, donde el activismo de campo se ha transformado en una labor de altísimo riesgo. Reconocida por su incansable labor altruista y su entrega en el colectivo Una Promesa por Cumplir, Patricia combinaba sus extenuantes turnos de intendencia con el rastreo en fosas clandestinas para dar con el paradero de su hermana Laura Angélica, desaparecida en 2021 dentro de un entorno familiar ya marcado por el homicidio de su pareja y el desamparo de tres menores. Su ejecución a manos de sicarios en motocicleta eleva a 13 la cifra de personas buscadoras asesinadas en la entidad durante los últimos seis años
El silencio forzado de las que aman: Patricia Negrete, otra buscadora a la que le arrebatan la vida en Guanajuato
El asesinato de Patricia Negrete Tafoya en las afueras del Hospital Regional de Pénjamo consuma una nueva tragedia anunciada en Guanajuato, donde el activismo de campo se ha transformado en una labor de altísimo riesgo. Reconocida por su incansable labor altruista y su entrega en el colectivo Una Promesa por Cumplir, Patricia combinaba sus extenuantes turnos de intendencia con el rastreo en fosas clandestinas para dar con el paradero de su hermana Laura Angélica, desaparecida en 2021 dentro de un entorno familiar ya marcado por el homicidio de su pareja y el desamparo de tres menores. Su ejecución a manos de sicarios en motocicleta eleva a 13 la cifra de personas buscadoras asesinadas en la entidad durante los últimos seis años
El asesinato de Patricia Negrete Tafoya en las afueras del Hospital Regional de Pénjamo consuma una nueva tragedia anunciada en Guanajuato, donde el activismo de campo se ha transformado en una labor de altísimo riesgo. Reconocida por su incansable labor altruista y su entrega en el colectivo Una Promesa por Cumplir, Patricia combinaba sus extenuantes turnos de intendencia con el rastreo en fosas clandestinas para dar con el paradero de su hermana Laura Angélica, desaparecida en 2021 dentro de un entorno familiar ya marcado por el homicidio de su pareja y el desamparo de tres menores. Su ejecución a manos de sicarios en motocicleta eleva a 13 la cifra de personas buscadoras asesinadas en la entidad durante los últimos seis años
Patricia Negrete realizaba una frecuente labor altruista. (Imagen modificada con IA en Gemini)
EMEEQUIS.– El reloj marcaba el fin de la jornada en el Hospital Regional de Pénjamo. Para Patricia Negrete Tafoya, colgar el uniforme de intendencia no significaba el descanso, sino el inicio de su segundo turno: ese que sostenía desde hacía cinco años con palas, picos y fichas de búsqueda. En el hospital, Patricia era ampliamente reconocida por su carácter altruista y su disposición para aliviar el dolor ajeno, limpiando con esmero las áreas críticas mientras arrastraba su propio calvario.
Sin embargo, la noche del martes, apenas a unos metros del nosocomio donde ganaba el sustento diario, las ráfagas de plomo cortaron de tajo su andar. Sobre el asfalto del bulevar Santos Degollado, en la colonia Las Américas, quedó el cuerpo sin vida de otra madre buscadora, silenciada en un estado que se ha convertido en el territorio más peligroso para quienes osan desenterrar la verdad.
Patricia montó su motocicleta como tantas otras noches, buscando el camino a casa tras limpiar pasillos y salas de emergencias. El rugido de otro motor rompió la rutina; dos sujetos armados le dieron alcance en plena marcha. No hubo mediación, sólo el estruendo de las armas largas que impactaron directo contra la activista del colectivo Una Promesa por Cumplir.
Irónicamente, el personal médico que minutos antes compartía el turno con ella —médicos y enfermeros que conocían su incansable historia de lucha— salió corriendo al escuchar las detonaciones, sólo para certificar que su compañera ya no contaba con signos vitales, rodeada por el eco de la impunidad que impera en Guanajuato.
LA DESAPARICIÓN DE LAURA: EL DÍA QUE SE APAGÓ LA PAZ DE LA FAMILIA NEGRETE
La herida de la familia Negrete se abrió de forma definitiva el 5 de enero de 2021. Ese día, Laura Angélica Negrete Tafoya, hermana de Patricia, fue arrancada de su entorno en Pénjamo, dejando tras de sí a tres hijos huérfanos y a una madre postrada por un cáncer terminal. La violencia ya acechaba sus puertas desde 2019, año en que la pareja sentimental de Laura fue ejecutado a balazos al regresar a su propio domicilio.
Ante el vacío institucional y una fiscalía local que acumulaba carpetas en el olvido, Patricia asumió los rastreos en campo, las marchas bajo el sol y el doloroso rol de buscar en las fosas clandestinas lo que el Estado se negaba a investigar. Financió cada pala, cada traslado y cada volante de difusión combinando sus extenuantes guardias hospitalarias con el activismo, convirtiéndose en el pilar que sostenía la esperanza de hallar a Laura tras más de un lustro de silencio absoluto.
El despliegue posterior al ataque en la colonia Las Américas repitió el desgastado protocolo de la tragedia en la entidad. Elementos de la Policía Municipal, las Fuerzas de Seguridad Pública del Estado y el Ejército Mexicano acordonaron la escena, una coreografía habitual que, una vez más, no arrojó detenidos.
Los peritos de la Fiscalía General del Estado de Guanajuato (FGEG) levantaron tres casquillos percutidos y tres cartuchos útiles de arma larga, mientras que desde la Ciudad de México, la presidencia de la República instruía que el caso fuera catalogado y procesado rigurosamente bajo la línea de feminicidio.
UN EXTERMINIO SISTEMÁTICO BAJO LA SOMBRA DE LOS CÁRTELES
La muerte de Patricia Negrete no es un hecho fortuito, es el reflejo de una cacería abierta contra las familias que buscan a los suyos en un Guanajuato fragmentado por la guerra de cárteles. Los registros de las organizaciones civiles son demoledores: con Patricia, suman 13 personas buscadoras ejecutadas en los últimos seis años en la entidad. La impunidad en estos casos es casi absoluta, enviando un mensaje de terror para quienes se organizan en brigadas autónomas y entran a predios controlados por la delincuencia con la única guía de mapas anónimos y llamadas de alerta.
El año en curso ha sido especialmente cruento para el colectivo Una Promesa por Cumplir y sus agrupaciones hermanas en la región. Apenas en mayo, Patricia Acosta Rangel y su hija Katia Citlalli Jáuregui Acosta fueron ejecutadas pese a que ya habían localizado los restos de su familiar. En abril, el cuerpo de Cecilia García Ramblas apareció sin vida tras dos semanas desaparecida, y en semanas recientes, David Armenta Alvarado sobrevivió a duras penas a un secuestro con lesiones graves. Cada nombre relata la misma historia de abandono defensivo por parte de las autoridades civiles.
LOS COLECTIVOS EN UN ESTADO CON 5 MIL AUSENTES
El grito de justicia de las brigadas de búsqueda resonó con fuerza tras el homicidio de Patricia, exigiendo cuentas directas al Gobierno Municipal y a la fiscalía estatal. Las activistas reclaman que salir a las calles a buscar se ha vuelto letal debido a la filtración de información y la nula protección perimetral en los puntos de prospección. Con un panorama local que rebasa las 5 mil personas desaparecidas en Guanajuato y una crisis nacional que supera los 130 mil casos, la crónica del asesinato de Patricia Negrete Tafoya expone la herida más profunda del México actual: aquí, a las madres las matan por buscar el regreso de sus hijos y hermanos a casa.
PUNTOS CLAVE DE LA NOTA
- Emboscada en Pénjamo: Patricia Negrete Tafoya, empleada de limpieza del Hospital Regional y madre buscadora asesinada en Guanajuato, fue ejecutada a tiros por motociclistas al término de su turno laboral.
- Perfil altruista y de combate: Patricia dividía su tiempo entre la intendencia hospitalaria y las brigadas de campo, ganándose el respeto social en Pénjamo por su labor comunitaria.
- Lucha por su hermana: Se integró activamente al colectivo Una Promesa por Cumplir en 2021 tras la desaparición forzada de personas que afectó a su hermana Laura Angélica Negrete Tafoya.
- Entorno de violencia previa: La familia ya enfrentaba la pérdida de la pareja de Laura, ejecutado en 2019, dejando en total desamparo a tres menores y a una madre enferma de cáncer.
- Llamado a feminicidio: La fiscalía estatal recolectó indicios de armas largas en el lugar; el gobierno federal solicitó indagar formalmente el homicidio bajo la vertiente de violencia de género.
- Violencia sistemática: Suman 13 activistas de búsqueda asesinados en Guanajuato en los últimos seis años; los colectivos denuncian impunidad total en cada uno de los expedientes.
- Historial negro reciente: El crimen ocurre tras los homicidios de las buscadoras Patricia Acosta, Katia Jáuregui, Cecilia García y el secuestro del activista David Armenta.
@emeequis
