El gobernador Alfonso Durazo realizó una gira por Soyopa y Mazatán, donde entregó becas del programa “Sonora de Oportunidades” y supervisó la rehabilitación de la carretera Hermosillo–Mazatán con una inversión de 6.8 millones de pesos. Además de los apoyos educativos, el mandatario distribuyó tinacos para asegurar el abasto de agua, destacando que su administración ha alcanzado una cifra histórica de 606 mil becas entregadas en todo el estado
Narcodelivery: las drogas y las aplicaciones de movilidad en la CDMX
Las entregas de droga por aplicaciones ocurren, muchas veces sin que los repartidores se enteren, aunque autoridades y empresas se resisten a aceptarlo.
El gobernador Alfonso Durazo realizó una gira por Soyopa y Mazatán, donde entregó becas del programa “Sonora de Oportunidades” y supervisó la rehabilitación de la carretera Hermosillo–Mazatán con una inversión de 6.8 millones de pesos. Además de los apoyos educativos, el mandatario distribuyó tinacos para asegurar el abasto de agua, destacando que su administración ha alcanzado una cifra histórica de 606 mil becas entregadas en todo el estado
“Tuve que acabar el pedido y cuando lo abrí eran dos bolsas de marihuana, eran como dos onzas”. (Imagen ilustrativa realizada con la IA de Grok).
EMEEQUIS.– Como una garrapata enterrada en la carne, el narcotráfico ha parasitado aspectos enteros de la vida en la Ciudad de México; las aplicaciones de movilidad, los llamados delivery, no son la excepción. A través de documentos obtenidos a través de transparencia, registros de prensa, entrevistas con repartidores y las versiones de las empresas implicadas, EMEEQUIS revela parte de los delitos no reportados relacionados con el tráfico de estupefacientes en la capital en esta primera entrega de una serie de reportajes: Narcodelivery.
A través de varias solicitudes de transparencia realizadas en diferentes meses a instancias como la Secretaría de Seguridad Ciudadana, la Fiscalía General de la República, el Gobierno de la Ciudad de México y la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México, esta casa editorial encontró negativas a entregar la información sobre los delitos relacionados con el tráfico de drogas a través de plataformas de aplicación.
Sólo el área de la Coordinación General de Investigación Estratégica de la FGJ-CDMX compartió una pequeña tabla que muestra en particular los casos confirmados de detenciones por delitos contra la salud en plataformas como UBER o Didi.

Estos números ínfimos contrastan con las experiencias documentadas por EMEEQUIS de repartidores, quienes expresaron las acciones sistemáticas del crimen organizado para la entrega de droga a través de pedidos, y el conocimiento que las autoridades tienen sobre este tema.
EL RIESGO DE CAER EN LA CÁRCEL POR HACER TU TRABAJO
EMEEQUIS entrevistó a varios repartidores de distintas plataformas de movilidad. Varios de estos perfiles decidieron compartir sus experiencias en el filo del peligro del tráfico clandestino de estupefacientes.
Julio, que pidió guardar su nombre real por seguridad, ha vivido varias experiencias relacionadas con el tráfico: “Una vez recogí un viaje: era una chica y llegué al destino que me había marcado; era una caja de veladoras aromáticas”.
“Al momento llegué al domicilio, pero no salió nadie. Yo le mandé un mensaje a la muchacha para ver qué iba a hacer con el pedido y me dijo que se lo podía regresar; le dije que sí, que nada más me diera tiempo porque iba ya a entregar a otro viaje en curso”.
Sin embargo, cuando acabó el tiempo, la mujer ya no le contestó los mensajes. Era sospechoso. “Tuve que acabar el pedido y cuando lo abrí eran dos bolsas de marihuana, eran como dos onzas”.
“Sí era una cantidad, considero”. ¿Qué hizo cuando lo vio? “Me saqué de onda, las tuve que regalar”.
El mismo conductor señala que en otras ocasiones “llegué a usar Uber Flash; fue igual un chavo, pero ese sí fue muy obvio, porque me dio una caja de un desodorante en una bolsa y no pesaba nada”.
— No es nada, es un desodorante—le repitió.
Sin embargo, cuando tuvo la oportunidad, revisó el paquete: eran dos galletas de marihuana: Menciona que no reportó los casos porque “es mucha bronca en Uber Flash, casi no tienes ayuda para reportar”. Menciona que donde sí se encuentra asistencia es en Uber Eats. Sus zonas de movimiento son Iztapalapa, Coyoacán e Iztacalco.
Otro conductor, Pedro, narra también su experiencia transportando cargas ilícitas. Él trabaja para Didi: “Una vez nada más llevé marihuana y como olía mucho (me la entregó) un chavo, la mandaron por paquetería”.
“Se veía que era un regalo según, una bolsa de regalo, pero era marihuana, pero era pues como para un distribuidor”.
Su siguiente acción fue reportarla ante la aplicación “y ya, me cancelaron (…) Me la quedé”, menciona con una sonrisa en el rostro.
Otro repartidor cuenta que en los círculos de este oficio se comenta este tipo de cosas: “Ya nos ha tocado una que otra, bueno, a mí no me ha tocado, pero he tenido compañeros que les ha tocado, que mandan sobres diciendo que son documentos, pero hasta abajo mandan cosas ilícitas que vienen siendo, ahora sí que la marihuana, la piedra, el cristal”.
Ramiro, que trabaja en Didi, menciona que al menos tres veces le han encomendado este tipo de paquetes: “Unas tres veces, la verdad; una fue por Peralvillo, una fue por la Roma fue uno, y yo siento por la textura y el olor que era mota, marihuana, porque olía el sobre y el paquete era acolchonadito y olía un chingo a marihuana”.
La primera vez no hizo nada, pero cuando se percató de que “varios que los habían atorado, de hecho uno ahí por mi casa que lo habían atorado, que lo levantaron en un retén, lo revisaron y que tenía, y sí se lo llevaron al (Reclusorio) Oriente, algo así, por posesión, porque sí era un buen, entonces de ahí yo ya sí les pido qué es, si no lo quieren abrir a veces no los llevo, si se ve muy sospechoso prefiero cancelarles”.
La última situación “sospechosa” en sus recorridos fue en diciembre: “Me dieron un tipo vape, pero sí me lo envolvieron, así un chavo como con cinta, le dije ¿qué es? Y me dijo es un vape, y dije ah, bueno, ¿pero de qué?”
Y le advirtió al cliente que si era de una sustancia ilícita: “Voy a tener algún problema”, pero le aseguraron que era todo legal. Era uno de sus últimos viajes, tuvo que creerles.
LAS RESPUESTAS DE LAS APLICACIONES
El equipo de EMEEQUIS pudo establecer contacto con los equipos de las tres principales plataformas de movilidad y paquetería en la CDMX: Uber, Didi e inDrive. Sin embargo, sólo Uber e inDrive respondieron las preguntas realizadas por esta casa editorial. EMEEQUIS, sin referirse a ningún caso en particular, compartió la información obtenida a través de transparencia por parte de las autoridades de la Fiscalía de la CDMX.
En el caso de Uber, defendió que sus políticas contra este tipo de delitos son sólidas.
En un texto compartido por el equipo de relaciones públicas de la empresa, se lee lo siguiente: “Al realizar un pedido de Uber Envíos, ya sea para enviar o recibir un artículo, la app indica expresamente la prohibición de enviar artículos como: alcohol, medicamentos, drogas, armas de fuego, entre otros”.
Uber también menciona que “es pública y está documentada una práctica en la que terceros sin ninguna relación o registro en la plataforma hacen uso indebido de un nombre o marca para cometer conductas potencialmente ilícitas”.
Por su parte, el equipo de inDrive también confirmó que tienen registro de personas que utilizan su aplicación de forma no adecuada. “Como ocurre en cualquier servicio de movilidad que opera en una entidad tan grande como lo es Ciudad de México, inDrive ha recibido reportes aislados de posible uso indebido de la plataforma”, según palabras de Christiam Alfonso, gerente de seguridad para LATAM en inDrive.
Sin embargo, defendió la estrecha colaboración con las autoridades: “Cada reporte es analizado de inmediato por nuestro equipo de Soporte, disponible 24/7. Ante cualquier indicio de actividad irregular, las cuentas involucradas se bloquean de forma preventiva y se colabora con la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la CDMX conforme a los protocolos vigentes. Como tal, participamos de forma activa en las mesas de trabajo que periódicamente organiza la SSC local”.

Ambas aplicaciones defendieron que se usan varios filtros para evitar este tipo de acciones. En el caso de Uber, también se menciona: “Uber cuenta con equipos especializados de soporte 24/7. Cada reporte es tratado por un equipo especializado que, de acuerdo a la gravedad del mismo, se encarga de hacer una investigación exhaustiva y de tomar medidas pertinentes. Los agentes de seguridad que investigan los reportes de alta prioridad pasan por un riguroso entrenamiento: más de 10 semanas, o 400 horas”.
Por su parte, inDrive aclaró: “En inDrive contamos con un ecosistema de seguridad multicapa que combina prevención tecnológica, monitoreo activo y respuesta inmediata, con el objetivo de reducir riesgos y actuar de forma oportuna ante cualquier eventualidad”.
CASOS DOCUMENTADOS DE REPARTIDORES DE APLICACIONES USADOS COMO “MULAS”
En la historia reciente de la Ciudad de México y en otras partes del país, ya se había insinuado que la delincuencia usa apps de reparto para cometer ilícitos y distribuir droga. Por ejemplo, en 2023 se registró cómo integrantes de la Unión de Tepito utilizaron “falsos repartidores” para entregar narcóticos en diferentes puntos de la capital, disfrazados como repartidores de la plataforma Uber Eats.
En el caso de Chihuahua, en 2017 la policía confirmó que en el estado se había desatado violencia contra los repartidores ya que varios eran utilizados para llevar cargamentos de droga a diferentes puntos.
Este tipo de casos también ocurren en Estados Unidos. Por ejemplo, en Suitland Parkway al sureste de DC, un repartidor narró que en 2024 transportó drogas, “pastillas sueltas”, para su sorpresa y susto.
Dichos delitos, lejos de ser aislados, son apenas un bosquejo de un gran mapa del tráfico de estupefacientes en distintas ciudades del mundo. En la CDMX, estos crímenes ponen en riesgo a los repartidores, ante los métodos sofisticados del crimen organizado para hacer llegar la droga hasta la puerta del hogar, y sin impedimentos de la ley.

