Si bien es cierto que el salario mínimo ha registrado incrementos, hay otro indicador que dejó de moverse. El más reciente informe de México: ¿cómo vamos? advierte que, después de varios años de reducción, la transición hacia el empleo formal comenzó a estancarse desde 2024. La opinión de @SoledadDurazo.
La reforma laboral que debe seguir
Si bien es cierto que el salario mínimo ha registrado incrementos, hay otro indicador que dejó de moverse. El más reciente informe de México: ¿cómo vamos? advierte que, después de varios años de reducción, la transición hacia el empleo formal comenzó a estancarse desde 2024. La opinión de @SoledadDurazo.
Si bien es cierto que el salario mínimo ha registrado incrementos, hay otro indicador que dejó de moverse. El más reciente informe de México: ¿cómo vamos? advierte que, después de varios años de reducción, la transición hacia el empleo formal comenzó a estancarse desde 2024. La opinión de @SoledadDurazo.
POR SOLEDAD DURAZO
EMEEQUIS.- La pandemia hizo que Lourdes volteara a buscar alternativas.
Luego de recordar sus habilidades y, tras una breve revisión unas cuadras a la redonda de su casa, supo que en ese entorno no tendría absolutamente ninguna competencia.
Había sido recortada de su empleo en una panadería que redujo sus ventan sensiblemente con el encierro provocado por el COVID. Madre de un hijo con discapacidad y con una pareja ausente que no supo como lidiar con la situación, ella entonces empezó su emprendimiento y a construir una red de clientes que empezó a comprar sus bagels.
La pandemia pasó, su antiguo empleo volvió a abrir sus puertas, pero Lourdes ya estaba “agarrando vuelo” en su negocio. Ella marcaba sus horarios, tenía más tiempo con su hijo y aunque no contaba ya con el seguro pagado por sus anteriores jefes, decidió no volver a ser empleada.
Ahora Lourdes, aunque con mayor flujo en sus ingresos, variedad en los productos que ofrece y más clientes, se mantiene en la informalidad.
Y si bien es cierto el salario mínimo en nuestro país ha registrado incrementos sin precedentes y millones de personas han visto mejorar sus ingresos, otro indicador dejó de moverse.
El más reciente informe Informalidad laboral en México: ¿cómo vamos? 2026* advierte que, después de varios años de reducción, la transición hacia el empleo formal comenzó a estancarse desde 2024. Creo que es una señal que no debe desestimarse pues si bien es cierto el tema del salario mínimo en México, repito, ha mejorado, el siguiente gran desafío del mercado laboral en nuestro país, puede estar en las condiciones en las que se trabaja.
54.8 % de la población ocupada se encuentra en un empleo informal, mientras que el 45.2% restante cuenta con empleo formal.
Las informales son personas que aportan un ingreso y lo hacen distribuyendo alimento, atendiendo a los clientes en una tienda, trabajan en el sector agrícola, ofrecen servicios profesionales, etc; pero lo hacen sin seguridad social, sin ahorro para el retiro, sin incapacidad médica, sin protección frente a un accidente y, muchas veces, sin certeza jurídica.
Esa es su paradoja: tienen empleo, pero no necesariamente derechos laborales. Muchos de ellos con juventud o por lo menos todavía no peinan canas, pero ¿hacia dónde se encamina su futuro?
En los últimos años nuestros gobiernos han presumido que aumentó el salario mínimo, disminuyó la pobreza laboral y el desempleo se mantiene entre los más bajos de las últimas décadas. Tienen razón.
Pero ¿qué sigue?
En buena medida mejorar el salario mínimo dependió de una decisión gubernamental y la coordinación con el sector privado. La formalidad, en cambio, depende de algo mucho más complejo: productividad, crecimiento económico, inversión, simplificación regulatoria, seguridad pública, acceso al crédito, incentivos fiscales y confianza para emprender.
Ojalá que el ingreso de más mexicanos a la formalidad pudiese alcanzarse por decreto, pero no es tan sencillo; ese escenario debe construirse echando mano de las acciones mencionadas en el párrafo anterior.
¿Lo estarán leyendo así los tomadores de decisiones? Sin duda esa certeza afianzaría el segundo piso de la Cuarta Transformación.
El logro del incremento salarial no es algo que dará para el discurso eterno. Ahora hay que preguntarnos ¿cómo incorporar a millones de trabajadores al sistema formal sin asfixiar a las pequeñas empresas ni desalentar la creación de empleo?
Porque muchas micro y pequeñas empresas quisieran ser formales, pero el costo de cumplir con todas las obligaciones legales supera su capacidad financiera. Del otro lado, millones de trabajadores independientes, como Lourdes, siguen encontrando más sencillo sobrevivir fuera del sistema que incorporarse a él.
Ese círculo vicioso explica por qué la informalidad no disminuye sustancialmente.
Por eso el objetivo de la política laboral debería orientarse a encontrar esquemas que suban el número de mexicanos que trabajan con derechos.
Los datos de México ¿cómo vamos? Nos permiten conocer más a detalle dónde están esos empleos sin derechos:
– 29.5% en el empleo informal dentro del sector informal de la economía (como Lourdes).
– 12.9% son empleados informales en empresas, gobierno e instituciones dentro del sector formal de la economia.
– 8.7% en la informalidad del sector agropecuario, y
– 3.7 % en el trabajo doméstico remunerado pero sin seguridad social
Como el propio análisis en referencia establece: Esto quiere decir que no todo el empleo informal se concentra en el sector informal, sino que es un fenómeno que atraviesa a toda la economía en su conjunto.
Lourdes y muchas personas en su situación, no necesitan que el Estado les explique y presuma que subió el salario mínimo y que emprender es valioso: ya lo saben, lo hace todos los días y sostienen a su familia con ello. Lo que necesitan es que la formalidad deje de ser una puerta tan pesada para cruzar.
*https://mexicocomovamos.mx/informalidad-laboral-en-mexico-como-vamos/
@SoledadDurazo
