La negra espalda de García Luna y el final de una era en el narco

Fue el súper policía del sexenio de Calderón y el que realizaba montajes como el de Cassez con Fox. Y el que hacía capturas selectivas del narco, dejando tranquilo al Cártel de Sinaloa. Hoy enfrenta acusaciones en Estados Unidos y la expectativa crece sobre posibles delaciones. ANÁLISIS.

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11 DE DICIEMBRE DE 2019
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Durante seis años fue el brazo derecho del gobierno, del Estado mexicano en la lucha contra la delincuencia organizada para hacerle frente a los cárteles del narcotráfico, a los que combatió de manera selectiva, para acabar beneficiando a uno de ellos: el Cártel de Sinaloa.

Genaro García Luna comenzó a ser protagonista en el área de seguridad y lucha anticrimen en el sexenio de Vicente Fox Quesada, en el que fue cobrando notoriedad al frente de la recién creada Agencia Federal de Investigación (AFI), desde la cual se perfiló primero, como tenaz policía antisecuestros, para después entrar de lleno al combate al narcotráfico.

Antes, mucho antes de asumir un papel estelar en el sexenio de Vicente Fox, el súper policía García Luna había sido subdirector de Antiterrorismo y Contrainteligencia en el desaparecido Centro de Información y Seguridad nacional (CISEN) entre 1993 y 1998, en el gobierno de Ernesto Zedillo.

Luego, entre 1998 y el 2000, se colocó como coordinador de inteligencia en la naciente Policía Federal Preventiva (PFP), previo a la llegada del panista Vicente Fox a la Presidencia de la República, logrando sobrevivir a la transición que sacó de Los Pinos, momentáneamente, al Partido Revolucionario Institucional (PRI).

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Ya con Fox al frente del país, García Luna ascendió en la escala policial y de seguridad pública, interior y nacional al convertirse en director de la Agencia Federal de Investigación (AFI), que sustituyó a la podrida Policía Judicial Federal (PJF) de la Procuraduría General de la República (PGR).

García Luna permaneció todo el sexenio foxista en el cargo, conociendo cada vez más las entrañas de la lucha antidrogas que más tarde aprovecharía al máximo para inclinar el combate al narco hacia un solo lado.

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Genaro García luna fue detenido en la ciudad de Dallas, Texas, por autoridades de los Estados Unidos, acusado de tres cargos de conspiración de tráfico de cocaína y un cargo por hacer declaraciones falsas. Al exsecretario de Seguridad Pública federal se le señala por haber recibido diversas cantidades de dólares como soborno para dejar operar al Cártel de Sinaloa durante el gobierno del presidente Felipe Calderón.

Jesús “Rey” Zambada declaró en 2018 en cortes federales estadunidenses haberle entregado personalmente 5 millones de dólares para permitir las operaciones del Cártel. García Luna negó tales acusaciones, señalando que se trataba de un golpeo político en su contra.

Primera página de las acusaciones que enfrenta en Nueva York por tráfico de drogas.

CON CALDERÓN SUBIÓ A LA CIMA

Con el triunfo de Felipe Calderón fue nombrado secretario de Seguridad Pública (SSP) federal, logrando no solo enormes presupuestos para una corporación que creció hasta llegar a casi 40 mil efectivos, sino también un papel preponderante en algunas de las decisiones del combate al narco.

Desde esta posición logró acumular información de inteligencia que fue reforzando con la creación de la Plataforma México, con la que, aseguró, se tendría una base de datos a nivel federal para actuar de manera precisa y coordinada contra la delincuencia organizada.

Sin embargo, en los hechos, esta base de datos nunca fue compartida con los gobiernos estatales y tampoco con las fuerzas armadas. Ante las quejas de militares y marinos por la creciente descoordinación en los principales operativos (de Alto Impacto) y la ofensiva contra todos los cárteles menos uno (el de Sinaloa), el presidente Calderón ordenó en al menos tres ocasiones que se compartiera la información sensible. Esto funcionó solo unas semanas.

La Plataforma México, de millonaria inversión, fue disuelta al inicio del gobierno de Enrique Peña Nieto. Antes, García Luna forjó todo un esquema de trabajo que involucró a personajes como Luis Cárdenas Palomino, Francisco Javier Garza Palacios, Facundo Rosas Rosas, Edgar Millán Gómez, Roberto Velasco, Armando Espinoza de Benito, Igor Labastida Luis Manuel Becerril Mina, Gerardo Garay Cadena y Ramón Pequeño, quienes fueron señalados en la Unidad de Asuntos Internos de la PGR por corrupción y nexos con el cártel de Sinaloa, según recuerda en su libro El Traidor la periodista Anabel Hernández.

ESPECIALISTA EN MONTAJES

Fue el súper policía del sexenio del presidente Felipe Calderón Hinojosa, el impulsor de series de televisión para proyectar una imagen positiva de sus muchachos de la AFI, a quienes ordenó realizar montajes televisivos para fabricar y vender historias falsas con tramas de dolor e injusticia verdaderas. El caso de Florence Cassez es ya un triste y célebre ejemplo de sus montajes (2005, en el gobierno de Vicente Fox).

Se hizo construir una mansión a partir de inexplicables recursos económicos, era el funcionario que iba y venía con maletines llenos de dólares y con instrucciones precisas para quitar y poner a comandantes que posibilitaban los negocios del narco, al que combatía solo en parte, según se desprende de las declaraciones de diversos miembros de la delincuencia organizada vertidas en cortes de los Estados Unidos.

Genaro García Luna, exsecretario de Seguridad Pública Federal, fue, en su momento el gozne, el engarce que le permitió Cártel de Sinaloa operar, mantenerse y crecer en seis años (y más) de la administración calderonista, mediante sobornos millonarios de los que se fue teniendo alguna pista, algunos datos que no pudieron ser corroborados sino hasta hace unas semanas, en el marco de los procesos judiciales en contra de varios personajes del Cártel de Sinaloa detenidos en México y procesados en cortes norteamericanas. 

¿QUIÉNES PROTEGÍAN AL CÁRTEL?

Su captura abre un abanico de escenarios en los que podrían aclararse poco a poco temas como el flujo de armas, que mantuvo (y mantiene) a la organización como la más poderosa, reactiva, organizada y violenta del país; el flujo de dinero, legal e ilegal, que le ha permitido al Cártel sostenerse, crecer y expandir su mercado de productos, más allá de la marihuana, la cocaína, la heroína y otras drogas, que han cedido ante el auge del fentanilo y sustancias sintéticas más poderosas y rentables.

También deberá conocerse paulatinamente cómo estaban estructuradas (y cómo quedaron hoy) las redes de protección al Cártel a partir de la acción y omisión de decenas o cientos de mandos policiacos, administrativos y personajes del Poder Judicial que habrían sido parte de la trama en torno a García Luna.

En 2018, el narcotraficante Jesús “Rey” Zambada, testificó en una corte federal de los Estados Unidos, señalando que él en persona le había dado 8.1 millones de dólares a García Luna. Zambada dijo que entre 2005 y 2007 le dio a García Luna alrededor de 50 millones de dólares para comprar la protección del funcionario federal.

El exsecretario de Seguridad Pública federal negó todas las acusaciones en su contra y aseguró que los señalamientos eran parte de una ofensiva de corte político en su contra. 

Ya alejado del servicio público, García Luna creó la firma GLAC (Security, Consulting, Technology & Risk Management), una firma de asesoría en materia de seguridad, inteligencia y riesgos que opera en Miami, Florida, y en la Ciudad de México, en Santa Fe, ofreciendo servicios de análisis de riesgos al sector público y privado.

@JorgeMedellin95



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