La culebra de 175 cabezas

Estados Unidos tiene en la mira a ocho de las grandes organizaciones mexicanas. Algunas seguramente se debilitarán, otras se fragmentarán y alguna podrá desaparecer. Pero la culebra criminal tiene 175 cabezas. Cortar ocho no significa matarla.

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No basta con capturar a los capos.

POR ALBERTO CAPELLA (@kpya)

EMEEQUIS.– Durante décadas aprendimos a seguir la guerra contra el narcotráfico contando capos. Quién cayó, quién fue detenido, quién fue extraditado y quién heredó el negocio. La detención de Ismael “El Mayo” Zambada volvió a colocarnos frente a esa vieja fotografía. El Cártel de Sinaloa recibió uno de los golpes más importantes de su historia y Estados Unidos dejó claro que Los Chapitos tampoco saldrían de su radar.

Después vino el golpe contra el CJNG. La muerte de Nemesio Oseguera, “El Mencho”, sacudió su estructura de mando y ahora el Departamento de Justicia norteamericano anuncia nuevos procesos contra su dirigencia y recompensas millonarias por sus principales operadores. Washington parece decidido a impedir que el debilitamiento de Sinaloa termine regalándole al CJNG el territorio, las rutas y los negocios que el primero vaya perdiendo.

Pero quedarnos viendo solamente a esos dos cárteles sería observar una parte muy pequeña del problema.

Estados Unidos ya declaró como organizaciones terroristas extranjeras a ocho grupos criminales mexicanos. Eso cambia por completo la forma de perseguirlos. Para Washington ya no son solamente narcotraficantes. Son amenazas a su seguridad nacional y serán combatidos bajo esa lógica.

La duda entonces no es quién sustituirá al Mayo o quién ocupará definitivamente el lugar del Mencho. La gran interrogante es cómo se reacomodará el negocio criminal ante esta ofensiva y quién se quedará con los mercados y territorios que comiencen a disputarse.

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Hace algunos años, en AC Consultores realizamos un ejercicio para dimensionar la estructura criminal mexicana. Identificamos 175 organizaciones de diferentes tamaños, capacidades, mercados y presencia territorial. Encontramos actividad criminal organizada en aproximadamente 81 por ciento del territorio nacional, con capacidad de afectar a cerca del 86 por ciento de la población.

Ahí está la culebra.

Hoy ocho de esas organizaciones enfrentan una presión norteamericana como nunca antes. Algunas podrán sobrevivir, otras cambiarán de nombre, se dividirán o terminarán desapareciendo. Lo que difícilmente ocurrirá es que sus mercados, territorios y ganancias desaparezcan con ellas. En el mundo criminal, los espacios vacíos duran muy poco.

El negocio también cambió. Durante décadas, buena parte del narcotráfico estuvo marcado por la producción y el trasiego de heroína y marihuana. Después, la cocaína transformó rutas, fortunas y organizaciones. Más tarde llegaron con enorme fuerza las metanfetaminas y otras drogas sintéticas, hasta desembocar en el fentanilo, que terminó convirtiéndose en un asunto de seguridad nacional para Estados Unidos.

Mientras todo eso sucedía, los criminales mexicanos descubrieron algo bastante sencillo. No necesitaban vivir solamente de venderle droga al gringo. Podían hacer muchísimo dinero exprimiendo al mexicano.

Hoy cobran piso, extorsionan productores, comerciantes y transportistas, trafican personas, roban combustible, intervienen en actividades mineras, pesqueras y agrícolas y participan en prácticamente cualquier economía que deje dinero. En algunas regiones fueron todavía más lejos. Capturaron gobiernos municipales, intervinieron en elecciones, impulsaron candidatos, impusieron autoridades y metieron las manos en presupuestos, obras y contratos gubernamentales.

CIUDAD DE MÉXICO, 28ABRIL2026.- Ricardo Trevilla Trejo, secretario de la Defensa Nacional; Omar García Harfuch, secretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana; Raymundo Pedro Morales, secretario de Marina, y Guillermo Briseño Lobera, Comandante de la Guardia Nacional durante la conferencia de prensa en la que se informó sobre las detenciones Audias Flores “El Jardinero” y César N “Güero Conta” operadores del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG).  FOTO: GALO CAÑAS/CUARTOSCURO.COM

El territorio dejó de ser solamente una ruta para transportar droga. Se convirtió en dinero, poder político y control social.

Por eso la ofensiva norteamericana puede generar una consecuencia que debemos anticipar. Golpear a las grandes organizaciones puede reducir su capacidad internacional y, al mismo tiempo, multiplicar la criminalidad regional.

El operador que pierde una ruta de fentanilo no solicita empleo. Busca otro negocio. Puede extorsionar productores, controlar transportistas o cobrarle al comerciante. La célula que pierde contacto con su estructura nacional tampoco entrega las armas. Se independiza, cambia de nombre, busca nuevos socios y defiende su pedazo de territorio.

Ahí puede estar la siguiente mutación criminal mexicana.

Menos organigramas y más redes. Organizaciones pequeñas y medianas comprándole droga a unos, armas a otros, utilizando distintas estructuras financieras y estableciendo alianzas según el negocio y la región. Hoy socios, mañana enemigos. Sin necesidad de cargar permanentemente con las siglas de Sinaloa o Jalisco.

Incluso podríamos enfrentar otra contradicción. Los homicidios nacionales pueden continuar disminuyendo mientras algunas regiones padecen nuevas guerras locales. La estadística nacional mejora, pero el alcalde está sometido, el comerciante paga cuota y el productor necesita permiso criminal para trabajar.

Estados Unidos tiene claro qué quiere. Frenar el fentanilo, perseguir a quienes lo producen, destruir sus finanzas y evitar que el espacio dejado por un gran cártel termine fortaleciendo al otro.

México tiene una bronca bastante más complicada.

Washington puede ofrecer millones de dólares por un capo. México tiene que evitar que un comerciante pague quinientos pesos para poder abrir mañana su negocio. Estados Unidos puede perseguir millones de dólares alrededor del mundo. México necesita recuperar colonias, municipios y regiones completas.

Durante años celebramos cada cabeza cortada esperando que muriera la culebra.

No ocurrió.

Ahora Estados Unidos tiene en la mira a ocho de las grandes organizaciones mexicanas. Algunas seguramente se debilitarán, otras se fragmentarán y alguna podrá desaparecer.

La culebra criminal tiene 175 cabezas.

Cortar ocho no significa matarla. Puede terminar alimentando a las otras 167.

@kpya

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