“En lugar de investigar de manera objetiva las violaciones a derechos humanos en el caso de la desaparición de los 43 estudiantes, ha optado por respaldar la actuación del Estado", advierte Amnistía Internacional sobre la CNDH en el caso Ayotzinapa.
El costo de sostenerla
La pregunta ya no es qué ocurrió en los audios. La verdadera pregunta es cuánto tiempo más puede Morena sostener una crisis de esta magnitud, dice @kpya sobre el entorno de Marina del Pilar.
“En lugar de investigar de manera objetiva las violaciones a derechos humanos en el caso de la desaparición de los 43 estudiantes, ha optado por respaldar la actuación del Estado", advierte Amnistía Internacional sobre la CNDH en el caso Ayotzinapa.
Los audios de Marina del Pilar.
POR ALBERTO CAPELLA (@kpya)
EMEEQUIS.– Los segundos audios suelen ser más reveladores que los primeros. El impacto inicial ya pasó. La sorpresa desapareció. Lo que queda es la posibilidad de entender mejor qué está ocurriendo.
Hace unas semanas planteé tres hipótesis sobre la filtración del primer audio de Marina del Pilar. La primera apuntaba a alguien de su círculo más cercano. La segunda, a una operación de autoridades norteamericanas para dejar claro que la relación estaba rota. La tercera, a una guerra interna dentro de Morena, donde adversarios políticos habrían construido una sofisticada operación utilizando a supuestos emisarios estadounidenses.
Después del segundo audio, me inclino mucho más por esta última posibilidad.
Lo verdaderamente revelador no es únicamente el contenido de la conversación. Ningún gobernador en funciones debería sostener una reunión de esa naturaleza sin verificar plenamente la identidad de quienes dicen representarlo ni dejar una conversación tan delicada sin las medidas mínimas de protección. Que eso haya ocurrido refleja el nivel de ansiedad que, al menos por lo que se escucha en el audio, parecen provocarle las investigaciones de las autoridades norteamericanas. Una preocupación tan profunda que terminó relajando los protocolos más elementales de seguridad política y personal.
El audio transmite angustia, incertidumbre y desesperación. La disposición a proporcionar toda la información que pudiera conocer para resolver su situación, incluso aquella que, según sus propias palabras, se comenta en el Grupo de Coordinación para la Construcción de la Paz, representa por sí misma un hecho de enorme gravedad política y abre inevitablemente el debate sobre su permanencia en el cargo.

En esas reuniones convergen las principales autoridades responsables de la seguridad nacional. Ahí se comparten diagnósticos de inteligencia, investigaciones en curso, objetivos prioritarios, estrategias operativas y decisiones de la más alta sensibilidad para el Estado mexicano. Ofrecer ese conocimiento para atender una situación personal coloca la discusión en un plano completamente distinto.
La conversación refleja a una gobernadora cuya prioridad ya no parece ser gobernar, sino resolver su propia circunstancia jurídica y política. También deja ver el enorme peso emocional que representan para ella y para su familia unas investigaciones que, lejos de disiparse, parecen avanzar.
He sostenido desde el 10 de mayo de 2025 que el gobierno de Marina del Pilar entró en una etapa terminal. Desde entonces ha dedicado buena parte de sus esfuerzos a administrar una crisis permanente más que a gobernar Baja California.
Mientras tanto, el estado sigue esperando. La violencia continúa cobrando víctimas. La extorsión mantiene bajo presión a comerciantes y empresarios. El turismo enfrenta momentos de incertidumbre en Ensenada, el Valle de Guadalupe, Rosarito y Tijuana. A ello se suman decisiones empresariales como el traslado de una línea de producción de Toyota hacia Texas, que envían señales preocupantes sobre el clima económico del estado. Al mismo tiempo, las y los aspirantes a sucederla libran una guerra anticipada por la candidatura, como si el proceso electoral ya hubiera comenzado y los problemas de la gente pudieran esperar.
La pregunta ya no es qué ocurrió en los audios. La verdadera pregunta es cuánto tiempo más puede Morena sostener una crisis de esta magnitud. La conferencia matutina de este martes puede ofrecer las primeras señales. La postura que adopte la presidenta Claudia Sheinbaum permitirá conocer hasta dónde está dispuesto a llegar el gobierno federal para respaldar a una gobernadora cuyo desgaste aumenta con cada nuevo episodio.
Marina del Pilar tampoco es Rubén Rocha Moya. El contexto político es distinto y también lo son los activos que cada uno representa para el régimen. Precisamente por ello, no sería extraño que algunos concluyeran que resulta menos costoso convertirla en un fusible político que prolongar indefinidamente una crisis que dejó de ser un asunto exclusivo de Baja California y comienza a tener implicaciones nacionales y en la relación con Estados Unidos.
Lamentablemente, las y los bajacalifornianos terminan pagando el precio de una carrera política demasiado acelerada. Diputada, alcaldesa y gobernadora sin concluir ninguna de esas responsabilidades. Siempre pareció mirar la siguiente elección antes que la responsabilidad que tenía enfrente. Nunca terminó de madurar en el complejo arte de gobernar. La ansiedad por el siguiente cargo desplazó la atención sobre el cargo presente. Ese mismo estilo terminó alcanzando al grupo político que la impulsó y hoy amenaza con convertirse en un pasivo para la propia franquicia partidista que la acompañó durante todo ese recorrido.
Los próximos días dirán si este segundo audio representa solamente un nuevo capítulo de una crisis prolongada o el momento en que Morena concluya que el costo de sostenerla es mayor que el costo de sustituirla.
La decisión ya no depende únicamente de Mexicali. Tampoco sólo de Baja California. Comenzará a definirse desde Palacio Nacional.
Porque el problema ya no es únicamente el futuro político de Marina del Pilar. La verdadera pregunta es cuánto más está dispuesto a pagar Baja California por sostenerla.
@kpya
