EMEEQUIS.– La arquitectura política de la Cuarta Transformación vivió este 29 de abril un sismo de magnitudes considerables. La salida…
Jorge Antonio Sánchez Ortega… ¿La pieza que falta al enigma de Colosio?
La FGR lo señala como el segundo tirador en el magnicidio de Luis Donaldo Colosio, pero persisten dudas acerca de las pruebas, en un caso que ocurrió hace 31 años.
EMEEQUIS.– La arquitectura política de la Cuarta Transformación vivió este 29 de abril un sismo de magnitudes considerables. La salida…
La FGR lo señala como segundo tirador en el caso Colosio.
EMEEQUIS.– Fue detenido Jorge Antonio Sánchez Ortega, presunto segundo tirador en el caso Colosio y exagente del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen). No se ha revelado el motivo de la captura, pero la FGR lo buscaba desde el año pasado por supuestamente estar involucrado en el magnicidio de Luis Donaldo Colosio Murrieta.
La detención se realizó en Tijuana, según el Registro Nacional de Detenciones (RND). Han pasado 31 años dede que este agente fuera interrogado el 23 de marzo de 1994 por tener manchas de sangre de Colosio en su chamarra.
Su ficha en el RND señala que fue detenido ayer sábado a las 4:37 de la tarde por miembros de la delegación de la FGR en Tijuana, Baja California. Lo describen así:
“MASCULINO DE LA TERCERA EDAD, DE
APROXIMADAMENTE 1.65 DE ALTURA, CAMISA
MANGA LARGA A CUADROS CON CHAMARRA GRIS,
PANTALON DE VESTIR NEGRO, ZAPATOS COLOR
CAFE, TIENE BIGOTE Y CABELLO ENTRE CANO”.
Jorge Antonio Sánchez Ortega, nacido en 1961 en Sinaloa, es hijo de Antonio Sánchez y Tomasa Ortega; creció en un entorno humilde donde en su infancia trabajó como empleado en una gasolinera y una papelería, y por temporadas enceró pisos en Estados Unidos para ayudar económicamente a su familia. Posteriormente, estudió derecho y tuvo una breve incursión como reportero en un periódico local de Tijuana en 1988.

Antes de ingresar al Cisen, acumuló diversos empleos, como encargado de almacén en una tienda de ropa para mujeres, participó en organizaciones estudiantiles, fungió como burócrata en dependencias menores y colaboró en campañas del PRI, lo que le dio una red inicial de contactos políticos en Baja California.
Ingresó al Cisen en 1993, apenas siete meses antes del magnicidio de Colosio, y fue asignado a tareas de vigilancia en Tijuana, donde se especializó en infiltraciones disfrazado de periodista. Su parecido físico con Mario Aburto Martínez generó sospechas inmediatas, ya que ambos compartían rasgos como estatura media, complexión delgada y cabello oscuro corto.

FOTO: GALO CAÑAS/CUARTOSCURO.COM
El 23 de marzo de 1994, durante un mitin del candidato presidencial priista en Lomas Taurinas, Tijuana, Sánchez Ortega estaba presente bajo órdenes de cubrir el evento; tras los disparos que derribaron a Colosio, fue detenido a 15 metros del lugar con su chamarra blanca manchada de sangre, que él atribuyó a haber ayudado a cargar al candidato hacia una ambulancia, y dio positivo en la prueba de rodizonato de sodio, que detecta residuos de pólvora en las manos, sugiriendo que había disparado un arma recientemente.
Careado con Aburto, negó conocerlo, y su radio de comunicación falló cuando intentó reportar el incidente a la central del Cisen.
Su liberación al día siguiente desató controversia: Genaro García Luna, entonces subdirector operativo del Cisen a sus 25 años, intervino directamente para rescatarlo de custodia, respaldado por Edmundo Salas Garza, director de Investigación, quien justificó su presencia como asignación oficial, aunque surgieron contradicciones en las declaraciones ministeriales sobre cómo se manchó de sangre. La Procuraduría General de la República (PGR) lo exculpó en las cuatro fiscalías especiales del caso, argumentando falta de arma en su posesión y atribuyendo la pólvora a manipulación de cerillos o gasolina, y lo reasignaron a Sinaloa para funciones administrativas tras una breve capacitación.
A lo largo de su carrera en el Cisen, que se extendió hasta su retiro en 2015, operó en varias delegaciones con el alias de reportero, incluyendo un periódico ligado a Jaime Bonilla en Baja California, y en 2006 llegó a Coahuila, donde vigiló movimientos sociales, actividades partidistas y al exgobernador Humberto Moreira, quien lo acusó públicamente de espionaje político en lugar de combatir al crimen organizado.
En los últimos años, Sánchez Ortega mantuvo un perfil bajo, radicado en Tijuana y vinculado a empresas como directivo de Peak Growth Capital.

La Fiscalía General de la República (FGR) lo señaló formalmente en enero de 2024 como el “segundo tirador” basado en testimonios revisados, como el de una testigo que cambió su declaración 25 años después, y evidencias balísticas que indican dos trayectorias de bala; un juez rechazó la orden de captura inicial por insuficiencia probatoria, pero el 8 de noviembre de 2025, a 31 años del crimen, fue detenido por segunda vez en Tijuana por la Policía Federal Ministerial en la colonia Los Reyes, bajo una ficha roja de Interpol, y puesto a disposición de un juez federal, reavivando debates sobre encubrimientos en el magnicidio que sacudió al PRI y al país.
Laura Sánchez Ley, autora de investigaciones sobre el caso Colosio, ha cuestionado públicamente la teoría del segundo tirador, ya que la FGR a cargo de Alejandro Gertz Manero no ha revelado nuevas evidencias contra Sánchez Ortega, más allá de reinterpretaciones de pruebas antiguas, como el positivo en rodizonato de sodio que podría explicarse por su labor de inteligencia o manipulación de objetos cotidianos, y un testimonio de testigo que cambió radicalmente después de 25 años, lo que genera dudas sobre su credibilidad y motivaciones políticas.
@emeequis

