La gestión de la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) entre 2019 y 2026 se ha caracterizado por el nombramiento de perfiles con nula experiencia técnica en materia energética, priorizando el amiguismo y la lealtad política sobre el profesionalismo. Desde el inicio del sexenio de López Obrador con Ángel Carrizales hasta las designaciones de Claudia Sheinbaum, la dirección de este organismo clave ha sido ocupada por exintegrantes de la ayudantía presidencial, abogados de atención a víctimas y exfuncionarios de turismo o de la Profeco, una falta de especialización que hoy cobra relevancia ante crisis ambientales como el derrame de hidrocarburos en el Golfo de México
García Harfuch reconoce que Cártel de Sinaloa mantiene control en varias regiones
Omar García Harfuch reconoció que el Cártel de Sinaloa no ha desaparecido, pese a la captura de sus principales líderes. Aseguró que la organización criminal mantiene células activas y control territorial en diversas regiones, mientras las disputas internas entre “Los Chapitos” y facciones de “El Mayo” Zambada han detonado una ola de violencia que mantiene abierta la batalla contra una de las estructuras delictivas más poderosas de México
La gestión de la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) entre 2019 y 2026 se ha caracterizado por el nombramiento de perfiles con nula experiencia técnica en materia energética, priorizando el amiguismo y la lealtad política sobre el profesionalismo. Desde el inicio del sexenio de López Obrador con Ángel Carrizales hasta las designaciones de Claudia Sheinbaum, la dirección de este organismo clave ha sido ocupada por exintegrantes de la ayudantía presidencial, abogados de atención a víctimas y exfuncionarios de turismo o de la Profeco, una falta de especialización que hoy cobra relevancia ante crisis ambientales como el derrame de hidrocarburos en el Golfo de México
EMEEQUIS.– El secretario de Seguridad Ciudadana, Omar García Harfuch, reconoció que el Cártel de Sinaloa no ha desaparecido, pese a la captura de sus principales líderes en los últimos años. Desde Palacio Nacional aseguró que la organización criminal mantiene presencia en varias regiones del país.
“El Cártel de Sinaloa no está extinto, sólo está mermado. Nunca ha tenido un solo líder, sino diferentes cabezas y células que siguen operando”, señaló el funcionario ante cuestionamientos de la prensa.
García Harfuch explicó que este grupo delictivo ha demostrado una capacidad de adaptación que lo mantiene vigente incluso después de los golpes más mediáticos, como la extradición de Joaquín “El Chapo” Guzmán en 2017 y la reciente entrega de Ismael “El Mayo” Zambada en Estados Unidos.
UNA GUERRA DE MÁS DE UNA DÉCADA
Las operaciones federales contra el Cártel de Sinaloa llevan más de 15 años activas, con epicentro en los municipios serranos y costeros del estado. Desde 2006, cuando inició la llamada “guerra contra el narcotráfico”, el cártel ha sido objetivo prioritario de las fuerzas armadas.
El saldo es devastador: tan sólo en Sinaloa se contabilizan más de 18 mil homicidios dolosos en los últimos 12 años, muchos vinculados a pugnas internas y enfrentamientos con el Ejército.
“Los golpes a la organización han sido muy duros, pero también debemos reconocer que todavía hay células que mantienen control territorial en distintas zonas”, añadió García Harfuch.
CÉLULAS Y DISPUTAS INTERNAS
El debilitamiento del grupo no ha significado paz para la región. La disputa entre “Los Chapitos” —hijos de El Chapo Guzmán— y facciones leales a “El Mayo” Zambada ha provocado una ola de violencia que se extiende desde Culiacán hasta municipios como Badiraguato, Guasave y Mazatlán.
Las autoridades reconocen que esas divisiones, lejos de fragmentar al cártel hasta su desaparición, han multiplicado la violencia.
“No podemos hablar de un Cártel de Sinaloa desaparecido. Hay que ser muy claros: todavía es una de las estructuras criminales más fuertes del país”, dijo Harfuch.
UNA BATALLA ABIERTA
El secretario insistió en que la estrategia actual busca no sólo detener a líderes visibles, sino desmantelar las finanzas, redes de lavado de dinero y cadenas logísticas que permiten a la organización mantenerse.
Aunque la presión de Estados Unidos y los golpes militares han mermado la estructura, el Cártel de Sinaloa sigue presente en rutas de trasiego hacia Centroamérica, la frontera norte y la costa del Pacífico.
“La batalla sigue abierta y no podemos bajar la guardia”, concluyó García Harfuch.
emeequis

