Desplazados en Guerrero: Sheinbaum evita confrontación con grupos armados

La crisis humanitaria en la montaña baja de Guerrero se agudizó tras seis días de asedio por parte del grupo criminal "Los Ardillos", quienes utilizaron drones artillados para desplazar a más de mil habitantes nahuas de Chilapa. Ante la emergencia, el Gobierno Federal, encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum, priorizó una estrategia de no confrontación y ayuda humanitaria, bajo el argumento de evitar bajas civiles en un choque directo con los delincuentes. No obstante, los testimonios de los desplazados desde sus refugios en el monte revelan una profunda fractura política, denunciando que la falta de una intervención contundente para desarmar a los victimarios los dejó en un estado de desamparo total frente al terrorismo tecnológico del crimen organizado

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Los Ardillos aterrorizan a la población, que se ve obligada a pedir ayuda a Trump, porque claman que Sheinbaum no les hace caso. Foto: Cuartoscuro.

EMEEQUIS.–  La estrategia de seguridad en la montaña baja de Guerrero tomó un rumbo definitivo: evitar el choque armado a toda costa. La presidenta Claudia Sheinbaum dejó claro que su administración no busca el desarme forzoso ni el enfrentamiento directo con las células delictivas que asolan Chilapa: argumentó que una incursión militar representaría un riesgo inaceptable de bajas civiles

Mientras el grupo narco-paramilitar Los Ardillos consolida su dominio mediante el uso de drones artillados, el Ejecutivo Federal apuesta por una “salida sin confrontación”, postura que pone de relieve el contraste entre el discurso oficial de pacificación y la realidad de terror que denunciaron los pueblos nahuas en las últimas horas, cuando llegaron a pedir apoyo al mismo gobierno de Estados Unidos ante las agresiones que enfrentan.

LA ESTRATEGIA: EVITAR LA GUERRA INTERNA

Desde el primer momento de la crisis, la mandataria defendió la prudencia de las fuerzas federales y señaló que la prioridad absoluta radicó en la extracción humanitaria y no en la neutralización bélica de los agresores. 

Sheinbaum explicó que la “visión distinta” de su gobierno consistió en privilegiar los mecanismos de operación que redujeron el número de heridos, incluso cuando esto implicó postergar el desarme de quienes mantuvieron bajo fuego a las comunidades indígenas.

“Es interesante aquí porque es la salida sin una confrontación. Alguien podría decir que llegó el Ejército y desarmó a las personas que están ahí. Sí, nada más que eso representó una confrontación donde pudo haber civiles fallecidos o incluso puede haber una confrontación muy grave. Nosotros nunca buscamos esa condición… lo más importante fue que salieran los heridos, que se atendiera a la población desplazada y después se siguiera atendiendo al mismo tiempo los delitos”, afirmó la presidenta.

VOCES DEL EXILIO: EL RELATO DEL TERROR EN LAS ENTRAÑAS DE LA MONTAÑA

Detrás de las cifras oficiales, el desplazamiento forzado esconde historias de una brutalidad sistemática. Las familias nahuas narraron cómo el sonido de los motores de los drones se convirtió en el preludio de la muerte. 

Según los relatos de las madres de Xicotlán y Tula, los agresores no solo dispararon desde los cerros, sino que utilizaron artefactos aéreos para espionaje y bombardeo. Estos drones sobrevolaron los techos de lámina y lanzaron explosivos que incendiaron hogares. “Nuestros niños ya no lloran por hambre, lloran cada que escuchan un zumbido en el cielo”, relató una mujer que huyó hacia la maleza.

Este éxodo no fue un traslado ordenado, sino una huida desesperada. El Consejo Indígena y Popular de Guerrero (CIPOG-EZ) documentó cómo cientos de mujeres pasaron el Día de las Madres escondidas entre las piedras, cargando a sus hijos en silencio absoluto para no ser localizadas. En este refugio improvisado, la falta de agua y alimentos agudizó una crisis humanitaria que el gobierno estatal intentó minimizar, mientras los pobladores denunciaban la desaparición de integrantes como José Guadalupe Ahuejote y Víctor Ahuejote.

EL ABANDONO DENUNCIADO: “LA 4T NO EXISTIÓ PARA NOSOTROS”

Esta política de no intervención directa recibió la indignación de quienes habitaron el corazón del conflicto. Los habitantes representados por el CIPOG-EZ denunciaron que la ausencia de una respuesta contundente del Estado los dejó a merced del crimen organizado

Los líderes comunitarios aseguraron que la renuencia al combate se tradujo en un desamparo que contradijo las promesas de la actual administración, señalando incluso pactos de silencio y colusión entre funcionarios locales y el grupo armado.

“Estuvimos abandonados (…) No hubo gobierno, no existió para nosotros, ni la 4T existió. Quisimos que viniera la mera presidenta Claudia Sheinbaum, porque ella dijo… que primero los indígenas, los pobres, no más quisieron nuestro voto cuando hubo elecciones”, sentenció Sixto Mendoza, promotor del CIPOG-EZ.

OPERATIVOS DE RESCATE Y COORDINACIÓN FEDERAL

Ante la escalada de la violencia, la presidenta informó que la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, atendió la situación de Chilapa de manera prioritaria. 

En la parte técnica y operativa, el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, detalló el despliegue de la Guardia Nacional y la Policía Estatal; él enfocó los esfuerzos en las tareas de evacuación médica para los pobladores que sufrieron lesiones durante los seis días de ataques ininterrumpidos.

“Sobre los heridos, si me permitió, ya trasladaron a tres al hospital de Chilpancingo. Al momento trasladaron a otros tres y la propia Secretaría de Gobernación fue ya en rumbo a las comunidades. También fue Guardia Nacional, Policía Estatal, acompañado de personal médico y ambulancias para poder trasladar a los demás”, puntualizó García Harfuch.

RECONOCIMIENTO DE LOS PUEBLOS ANTE EL TERROR DE LOS DRONES

Tras la exposición de los detalles operativos, la presidenta Sheinbaum reiteró que el gobierno mantuvo contacto firme con las policías comunitarias y descartó cualquier diálogo con el grupo criminal. Sin embargo, el sentimiento generalizado entre los desplazados fue de una profunda traición política

Las comunidades insistieron en que su vida pareció valer menos por encontrarse en la montaña. Mientras el gobierno federal reiteró que su modelo buscó el “menor número de heridos”, las organizaciones de derechos humanos alertaron que la inacción ante el avance de Los Ardillos sentó un precedente de impunidad que fracturó la integridad territorial de Guerrero.

PUNTOS CLAVE DE LA CRISIS EN GUERRERO

  • No confrontación: Claudia Sheinbaum rechazó usar al Ejército para desarmar a los delincuentes y evitó así una “confrontación grave” con civiles.
  • Guerra tecnológica: El grupo “Los Ardillos” empleó drones para lanzar explosivos y realizar labores de vigilancia constante contra civiles.
  • Desplazamiento masivo: Colectivos denunciaron más de mil desplazados ocultos en los montes; el CIPOG-EZ reportó 76 víctimas fatales.
  • Rescate médico: Omar García Harfuch confirmó el traslado de heridos a Chilpancingo y la presencia de brigadas de socorro.
  • Fractura política: Los pueblos originarios acusaron al gobierno de proteger el discurso de paz por encima de la seguridad física de las comunidades nahuas.

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