Todavía quedan cientos de personas por encontrar luego del terremoto, mientras Colombia firma acuerdo de adhesión militar con Estados Unidos, que da luz verde a operativos conjuntos contra el narco.
Del “traficante de armas" al “yo no soy Noroña”. El zipizape de Arturo Ávila y Carlos Gutiérrez
“Traficante de armas”, le gritaba Gutiérrez Mancilla a Ávila Anaya. “Yo no soy Noroña”, contestaba el morenista. El pleito que sacó chispas en la Permanente.
Todavía quedan cientos de personas por encontrar luego del terremoto, mientras Colombia firma acuerdo de adhesión militar con Estados Unidos, que da luz verde a operativos conjuntos contra el narco.
No pasó a mayores pero sí hubo escándalo. Foto: Graciela López / Cuartoscuro.com.
EMEEQUIS.– Lo que parecía un saludo normal entre los diputados Arturo Ávila, de Morena, y Carlos Gutiérrez, del PRI, se tornó en una confrontación en la que hubo empujones, roces y acusaciones mutuas, sin golpes, pero mucho escándalo.
“Traficante de armas”, le decía Gutiérrez Mancilla a Ávila Anaya, en alusión a la faceta empresarial del morenista, quien formaba parte de una empresa que vende vehículos militares a distintos ejércitos del mundo.
“Yo no soy Noroña”, contestaba Arturo Ávila, en referencia al pleito que Gutiérrez Mancilla y Alito Moreno sostuvieron con Gerardo Fernández Noroña en agosto de 2025, cuando golpearon al senador de entonces 65 años sin que hiciera el intento por defenderse.
“¡No me toques, cabrón!”, repetía Ávila.
Los jaloneos se dieron luego de que, en tribuna de la Permanente, el morenista llamó “traidor” a Alejandro Moreno, líder del PRI, por sus constantes acusaciones contra Morena en foros de Estados Unidos.
Gutiérrez Mancilla se acercó a Ávila (vocero de la bancada de Morena) para confrontarlo por declaraciones recientes de Alejandro Murat y Ariadna Montiel contra Alejandro Moreno (dirigente del PRI), en el contexto de acusaciones de presunta corrupción y posible desafuero.
Según los videos, Gutiérrez Mancilla le dio una palmada o lo tocó en el hombro, pero de manera brusca. Ávila respondió de inmediato empujándolo y gritando “¡No me toques, cabrón!”.

La discusión escaló en segundos a empujones, jaloneos y manotazos, mientras Ávila trataba de continuar con su destino de forma infructuosa, porque el tricolor lo encaraba constantemente.
“¿Me vas a mandar matar?”, le preguntaba el del PRI al morenista, acusándolo de narcopolítico. El guinda sólo respondía que era un “porro de Alito” y que, como su partido no tenía propuestas, buscaba figurar de esa forma.
“Cerovotos”, le gritaba Gutiérrez Mancilla, un apodo que le endilgaron al morenista por ser un legislador que obtuvo su lugar por la vía proporcional y no por sufragios.
Posteriormente, Gutiérrez Mancilla señaló: “Yo lo he investigado, lo he señalado en la tribuna de San Lázaro, se lo he dicho de frente”, porque, en su punto de vista, no debería haber diputados que sean proveedores de armamento, aunque Ávila lo ha negado cuando ha surgido la polémica.
Dijo que también va a buscar a Alejandro Murat, a quien acusó de tener un desfalco millonarip de cuando fue gobernador de Oaxaca.
Tras el sainete, Ávila dijo en su cuenta de X: “Hoy, después de que di a conocer desde la Tribuna de la Comisión Permanente una encuesta en la que @alitomorenoc aparece como el principal traidor a la patria, fui agredido a las afueras de Pleno por @CarlosGMancilla, porro del dirigente nacional del PRI. Las diferencias políticas se enfrentan con argumentos, no con violencia”.
Por su parte, la presidenta de la Cámara de Diputados, Kenia López Rabadán, dijo que iba a hablar con ambos para exhortarlos a que eviten la violencia.
@emeequis
