Más allá de los casos mediáticos, ideologías machistas que ponen a los hombres como víctimas de los derechos de las mujeres, han logrado colarse en espacios institucionales en México, como indagó EMEEQUIS a través de registros institucionales.
Rancho Izaguirre un año después: desaparecen más menores reclutados para el narco
El reclutamiento forzado del Rancho Izaguirre se sigue replicando a un año del hallazgo: “Siguen desapareciendo jóvenes. Lo que hemos observado es que ahora son más menores de edad: de 13, 14, 15, 16 años”, dice Indira Navarro.
Más allá de los casos mediáticos, ideologías machistas que ponen a los hombres como víctimas de los derechos de las mujeres, han logrado colarse en espacios institucionales en México, como indagó EMEEQUIS a través de registros institucionales.
“Después de lo del rancho no fue que bajara el problema, al contrario: va en aumento”, afirmó Indira Navarro. FOTO: FERNANDO CARRANZA GARCIA / CUARTOSCURO.COM.
EMEEQUIS.– A un año del hallazgo del Rancho Izaguirre —señalado como un centro de reclutamiento forzado y exterminio del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG)— las desapariciones vinculadas a ese tipo de redes no han disminuido. Por el contrario, colectivos de búsqueda advierten que ahora están desapareciendo más jóvenes, incluso menores de edad.
Así lo afirmó Indira Navarro, fundadora del colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco, quien en entrevista exclusiva para EMEEQUIS sostuvo que el escándalo nacional que provocó el hallazgo del predio en Teuchitlán no se tradujo en medidas efectivas para prevenir nuevos reclutamientos.
“Siguen desapareciendo jóvenes. Lo que hemos observado es que ahora son más menores de edad: de 13, 14, 15, 16 años”, dijo Navarro.
De acuerdo con la activista —quien encabezó el hallazgo del rancho el 5 de marzo de 2025 junto con integrantes del colectivo— el caso reveló un sistema de reclutamiento criminal que continúa operando.
“Después de lo del rancho no fue que bajara el problema, al contrario: va en aumento”, afirmó.
El Rancho Izaguirre fue localizado por Guerreros Buscadores tras recibir información de sobrevivientes y familias. En el sitio fueron hallados restos óseos calcinados, prendas de vestir, casquillos y más de 200 pares de zapatos. Autoridades estatales confirmaron posteriormente que el lugar era utilizado como centro de entrenamiento y reclutamiento del CJNG.

El caso detonó una investigación federal y una serie de detenciones, entre ellas la de José Gregorio “N”, alias “El Lastra”, señalado como operador del rancho; la del exalcalde de Teuchitlán, José Ascensión Murguía Santiago, acusado de presunta complicidad con el grupo criminal; y más recientemente la captura de Alma Rosa Rivera Martínez, “La Leona”, identificada como reclutadora vinculada a esa estructura.
Sin embargo, para los colectivos el problema de fondo sigue vigente.
Navarro explicó que el colectivo continúa recibiendo denuncias relacionadas con desapariciones de jóvenes que fueron contactados mediante ofertas laborales falsas o engaños difundidos en redes sociales.
Según los testimonios recabados por Guerreros Buscadores, las víctimas son citadas en lugares como centrales de autobuses, estaciones de transporte, estacionamientos de supermercados o centros comerciales.
“Un amigo les decía que había trabajo, que iban a ganar dinero. Los citaban y de ahí ya no regresaban”, explicó.
Algunos de los jóvenes recuperados por el colectivo relataron haber sido trasladados a estados como Sinaloa, Nayarit, Zacatecas o zonas cercanas al llamado Triángulo Dorado, donde presuntamente eran obligados a integrarse a estructuras criminales.
Navarro señaló que, tras la exposición mediática del Rancho Izaguirre, también se han registrado casos en los que las víctimas ya no son engañadas mediante ofertas de trabajo, sino que son interceptadas directamente.
“Ya ni siquiera usan siempre el método del engaño. Hay casos en que los levantan cuando están solos en la calle”, afirmó.
Para el colectivo, uno de los pendientes centrales sigue siendo el proceso de identificación de víctimas relacionadas con el rancho.
Navarro explicó que varias familias han reconocido prendas de vestir, mochilas o calzado encontrados en el predio, por lo que han solicitado confrontas genéticas con restos recuperados.

“Hay varias familias que han reconocido prendas. Se están haciendo análisis de ADN y esperamos que la Fiscalía General de la República informe cuántos casos positivos hay”, dijo.
El colectivo también ha tenido acceso a testimonios de sobrevivientes del lugar. De acuerdo con Navarro, algunos de estos testigos han declarado ante autoridades judiciales y sus relatos permitieron abrir nuevas líneas de investigación.
“Nosotros tuvimos acceso a más de diez testigos. Algunos declararon ante un juez y su información fue clave para entender cómo operaba el rancho”, señaló.
A casi un año del hallazgo, la activista insiste en que el caso no puede considerarse cerrado.
Para Navarro, el Rancho Izaguirre expuso una estructura criminal más amplia.
“Como el Rancho Izaguirre hay muchos ranchos en todo el país”, advirtió.
El colectivo prepara un nuevo pronunciamiento público en el que buscarán que plataformas digitales colaboren en la prevención del reclutamiento criminal, debido a que muchas de las ofertas utilizadas para captar jóvenes se difunden a través de redes sociales.
Mientras tanto, las familias continúan esperando resultados periciales que permitan identificar a más víctimas.
“Todavía falta saber la verdad completa de lo que pasó en ese lugar”, concluyó Navarro.
@Sandra_Romandia

