Mientras el oficialismo defendió la legalidad del proceso y celebró la nueva integración, la oposición denunció falta de transparencia, exclusión en la toma de decisiones y presuntos sesgos políticos.
Nicolás Maduro en los ojos de exiliados y del Youtuber Dross
Opiniones de venezolanos exiliados en México sobre la caída de Maduro y la visión del YouTube Dross. “Ahora que por fin está amaneciendo en Venezuela van a destaparse muchos de los casos más revulsivos, más hórridos”.
Mientras el oficialismo defendió la legalidad del proceso y celebró la nueva integración, la oposición denunció falta de transparencia, exclusión en la toma de decisiones y presuntos sesgos políticos.
Exiliados en México hablan de Maduro.
EMEEQUIS.– Fue una alarma, una luz roja, la posibilidad de otra matanza. El pie a un posible segundo ataque en una zona urbana donde viven cerca de cuatro millones de venezolanas y venezolanos. Ascendieron en el cielo caraqueño líneas naranjas de luz: el fuego antiaéreo cruzando la negra y extensa bóveda celeste de la ciudad. Venezuela. Fue la noche del 5 de enero en la que, por unos minutos, los medios internacionales pensaron que el gobierno de Estados Unidos había emprendido un nuevo ataque contra el gobierno bolivariano y que este había respondido con todo el fuego que tenía.
La dictadura aferrándose al poder. 👑
Según los primeros reportes, videos de redes sociales y medios extranjeros, agencias como AP y periodistas corresponsales, el corazón de los disparos era el Palacio de Miraflores. No eran imágenes de Siria, Palestina o Israel, era el edificio de la presidencia venezolana, herida tras la captura de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, por el Delta Force estadounidense, en las primeras horas del 3 de enero.
Pero todo fue una falsa alarma: un dron venezolano había disparado las alertas y detonado la paranoia de un régimen que se sentía acorralado. En medio del fuego de esa crisis, por mi mente cruzó el nombre de una de las figuras más conocidas de Venezuela en los últimos años, y que tenía una historia conmigo: Ángel David Revilla, “Dross”. El dueño del canal de terror de YouTube más grande del mundo, con 24 millones de suscriptores. Un exiliado y crítico del chavismo.
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Lo conocí en mi joven adultez a través de Internet. Recuerdo, por ejemplo, un video en el que recomendaba libros de terror, una de sus especialidades. “Queridos amigos, no todo en esta vida puede ser paja, Manuela, cinco contra uno, semen cayendo a chorros en tu ropa sucia, tienes que tirarle algo al cerebro, coño, tienes que leer, en especial leer libros”.
“Puedes haber pensado en una buena historia, puedes haber pensado en unos buenos personajes, pero si no sabes cómo manejarlo, no tienes nada, es como tener una pija de 25 centímetros y que siempre ande así, pfffffffff, de mucho te va a servir, huevón”.
Esto lo grabó desde Argentina, donde vive desde 2007. Otro elemento de política: una nación que hierve en un momento ideológico diametralmente opuesto al de Venezuela, ya que está gobernada por Javier Milei, un ultraliberal y ultraderechista que ha recortado el Estado hasta los huesos. Dross es para mí una rapsodia de ese poema épico que es la convulsión política de América Latina.
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Años más tarde, me encontré en Polanco buscando chamos venezolanos en los primeros días de 2026. Algunos que me pudieran expresar su sentir sobre la caída de uno de los dictadores más longevos de la región. En Masaryk, la calle de mayor lujo capitalista en todo México, encontré a Gabriel en un servicio de valet parking. Él fue parte de la Marina en Venezuela, y emigró para buscar mejores oportunidades.
“Estuve en la escuela naval de la Marina (…) tengo familia también militares”. “Por una parte, comprendo la situación de Venezuela y la verdad estoy de acuerdo con que se lo hayan llevado (a Maduro), chévere, porque es la cara principal como presidente venezolano”.
Sin embargo, me contó, que la responsabilidad del régimen criminal no recae sólo en él: “Hubiera preferido que cayera primero Diosdado Cabello (…) porque para mí (Maduro) es un títere de Diosdado Cabello, siempre ha sido un títere de Diosdado Cabello desde que murió Chávez”.
“Y en realidad, en ese momento, ese tomate podrido (Cabello), es una persona que manda y quita y pone presidentes en Venezuela, ¿sí me entiendes?”.
El 3 de enero Dross no perdió tiempo para publicar su opinión sobre la caída de Maduro en su canal de YouTube. “Ahora que por fin está amaneciendo en Venezuela van a destaparse muchos de los casos más revulsivos, más hórridos en la historia de este hemisferio del mundo. Y van a ver videos de ello. Les aconsejo que para 2026 tengan un estómago bastante fuerte. Más allá de ello, espero que l historia nunca se repita. Que la gente no siga cayendo en la trampa de votar por estas ideologías de mierda que tanto daño han hecho”.
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El primer contacto que tuve con Dross fue en 2015 (¡Tenía 21 años!) cuando le mandé un correo para pedirle una entrevista, cuando yo era becario en El Universal. Para buscar más suerte, le mandé un chiste en el correo, una de las frases que más usaba en sus videos. Él me respondió:
“¿Cómo está todo? Espero que muy bien. De buenas a primeras te comento que me gustó bastante eso de ‘te ha hablado Teposteco y te deseo buenas noches’, jajajajajajajaja”.
Eso terminó en una entrevista por videollamada. Y aunque la conversación se centró en su primer libro, Luna de Plutón, hablamos sobre la realidad de Venezuela, que en ese momento ya era desastrosa:
“Dejando un poco el tema de las opiniones políticas a un lado, me parece que la situación de mi país es lamentable, es muy penosa, muy triste. Porque noto una bancarrota moral. Por parte de toda la dirigencia, de distintos colores”. Esto lo consigné en el texto Dross, el youtuber de los 6 millones de seguidores. Ahora tiene 24 millones.
“Me duele ver gente con mi acento, con mi manera de hablar, sufriendo por los infiernos burocráticos, por la escasez, o en ese video tan horroroso donde salen dos policías ejecutando a sangre fría a unos muchachos. La verdad es que me gustaría decir: interpreta mi silencio”.
“Yo no me fui por motivos de fuerza mayor, yo me fui de Venezuela buscando otras oportunidades, que encontré en Argentina, una tierra maravillosa de la que ahora me siento tan parte como Venezuela”.
“No me siento exiliado de mi patria…Y pienso que en cualquier momento voy a volver. Quisiera, es un sueño mío, una fantasía mía que espero que se cristalice, volver a un país distinto al que dejé y definitivamente distinto al que es ahora”.
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Jesús Alejandro Romero salió de Venezuela en 2017. Lo entrevisto en Polanco en una noche fría de enero. Es padre de tres hijos y tiene, incluso hoy, sueños con su patria. “Siempre sueño con Venezuela y la pienso y todo”.
¿Qué es lo que sueña?
“Todo lo que yo viví, mis hijos, mi papá, mi familia, las anécdotas, las fiestas, los amigos, los familiares, lo que yo compartía con mis amigos, las playas”.
Le pregunto por Donald Trump, ¿qué piensa de él?: “Lo odiaba, ahora lo amo”. “Lo odiaba porque me deportó (vivía en Estados Unidos), ahora lo amo porque hizo lo que nadie había hecho en la vida”.
Para él, Venezuela es un lugar al que hay que volver. Quiere retornar a casa, dejar México, todo, para ver a los que quiere, recordando esa vida que tenía antes, incluso bajo la opresión de la dictadura que lo obligó a salir por la falta de empleo y trabajo. Él recuerda su vida allá:
“Bella, lo más bonito que hay, es lo mejor que hay, Venezuela es lo mejor que hay. Digan lo que digan. Y era rico y no lo sabíamos. Estábamos felices con mi familia, lo que más me duele es la familia”.

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A Dross sólo lo vi en persona una vez, en 2017. En ese momento escribí una crónica que se perdió, pero que recuperé de mis documentos. Para mí son recuerdos vivos. En ese momento escribí la sensación de emoción de ver a un ídolo de juventud y las sorpresas que le había preparado. En ese texto, Shinji Takemi sube las escaleras eléctricas del World Trade Center junto mi hermana y yo, reporteros. Shinji es artista y trae entre sus manos un cuadro que pintó para la ocasión, para el invitado especial de la Mole Cómic Con 2017: Dross.
Llegamos frente al salón Yaqui, esperamos, hay un intercambio de palabras entre el personal del evento y se abre un camino por donde nos permiten el acceso a la habitación. Dentro, está un hombre con gabardina negra, lentes de sol y sombrero de cinta animal print: Ángel David Revilla, conocido mundialmente como DrossRotzank. Youtuber, escritor.
Dos días antes de ese encuentro, mientras su avión despegaba, me contó por WhatsApp que trajo una sola maleta con ropa y objetos típicos de viaje, “ya sabes, las estupideces de siempre, tengo un límite de 23 kilos como máximo, estoy súper precario con eso”. Por eso Shinji pensó en el cuadro ligero y pequeño, de 40×30 centímetros para un viaje internacional. Aunque creemos que al final esa obra no llegó a Argentina.
Nos formamos en la fila de medios de comunicación. Cuando apareció Dross, oyó que le llamé antes de que entrara por la puerta, volteó y nos reconoció antes de acceder a la sala de entrevistas. A mi hermana le dijo “corazón” y yo le dije: ahorita nos vemos.
Me senté al lado de Dross, no exento de nervios, y le pregunté cómo le había ido en Teotihuacán, pues 24 horas antes se encontraba subiendo la Pirámide de la Luna y del Sol, sorprendido por los silbatos que imitan el sonido de los jaguares, impensables en Buenos Aires.
— Imagina, y yo como el típico turista, estúpido, comprando y los vendedores regateando. Yo con ese silbato voy a aterrorizar a toda Argentina, imagina a las tres de la mañana: lo sueno y ¡Guaaaaaar! Ya me imagino a los vecinos en sus camas abrazados a sus perros.
Le pregunté por sus nuevos proyectos, sus opiniones sobre internet y sobre temas como la censura en redes sociales: “Simple y llanamente tienen que cumplir las leyes, ya tenemos en varios países desarrollados una serie de normas, leyes, una constitución si se quiere, con respecto a internet para los ciberdelitos, y la injerencia de las autoridades es necesaria hasta cierto punto para evitar que haya víctimas de acoso, no víctimas de bullying porque yo creo que eso es una cuestión que debe resolver uno o una, pero cuando hay acoso, cuando empieza a cruzarse cierta frontera las autoridades deben estar muy presentes, es penoso cómo ciertos países latinoamericanos han quedado tan atrás en eso”.
Concluimos la entrevista, así que aprovechamos para sacar los regalos. “Acércate corazón”, le dijo Dross a mi hermana, que llevaba la cámara fotográfica. Le entregamos dulces y el libro de Cañitas que yo le había prometido en nuestra primera conversación, pues a Dross le hizo gracia Carlos Trejo por ser el “Zapp Brannigan” del terror, en sus palabras. “Gracias Migue, me lo voy a leer en el avión”. Le dimos, además de la pintura de Takemi, el dibujo que le hizo mi hermana, quien se disculpaba porque era “demasiado tierno”, por las chapitas rojas en el pequeño Dross que estaba debajo de la onomatopeya ¡Coño! En letras rojas:
“Y me querías traer tequila, Migue, se lo hubiera quedado él”, dijo Dross sonriendo y apuntando a su representante artístico, un hombre de cabello cano que se acercó a nosotros pidiéndonos que nos apurarámos, porque ya era tiempo del siguiente reportero.
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Varios años después, cuando ya habíamos perdido contacto, la imagen pública de Dross se transformó. Fue señalado a través de redes sociales, por medios de comunicación y por otros influencers, de ser uno de los voceros de la ultraderecha argentina, y de expresar comentarios racistas, xenófobos y misóginos. Él asumió una expresa postura antiprogresista, en lo que definió como un hartazgo de lo políticamente correcto.
Su caso más mediático, probablemente, fue el de los comentarios que hizo de la nueva versión de la película de La Sirenita, burlándose de los dislikes que recibió el trailer de la cinta. Eso fue en 2022.
Otra de sus polémicas fue por publicar una foto de la bandera LGBT quemándose con el siguiente copy: “Feliz martes ❤️🔥”.
También levantó revuelo por negar que existiera la violencia de género: “La violencia no tiene género”, o por compartir un video del gobierno de Milei donde se relativiza la dictadura argentina.
En relación a México, publicó un mensaje tras el asesinato de Jesús Ociel Baena Saucedo, “Le Magistrade”, la primera persona no binaria en Latinoamérica en tener el cargo de magistrade electoral. Esto luego de que activistas acusaran a la fiscalía de Aguascalientes de cerrar el caso de forma exprés, culpando a la pareja de Baena del crimen:
“Así se cagaron en tus gritos y en la sangre que dejaste en las paredes mientras pedías auxilio Ociel. Porque hubo gente a la que le importó más la narrativa (LGBT+) que lo que tu novio te hizo. Te velaron junto a tu asesino… porque son unos narcisistas fracasados. Descansa en paz”, dijo Dross en un tuit.
Aunque su polémica más grave, menos mediática, fue cuando usuarios de internet y feministas lo acusaron de haber acosado a una menor de edad. El origen fue su antiguo blog, El Diario de Dross, donde publicaba conversaciones cómicas de Messenger que presuntamente, según aclaraba el propio Revilla, eran reales. Una de ellas fue con una chica de 12 años a la que le había hecho comentarios sexuales. Cuando la polémica explotó, Dross argumentó que había sido una conversación de ficción y que él tenía el derecho de publicar ese tipo de textos por simple libertad de expresión.

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La relación de amistad con Dross fue intermitente. Una vez me ayudó a grabar un video para UNAM con consejos para ser escritor. Eso fue hace nueve años, casi una década. Frente a la cámara, sonriendo, mencionó su definición de estilo:
“La manera académica, docta quizá de contestar esta pregunta sería que el estilo es la manera en la que nos diferencia, unos de otros, a la hora de escribir, sin embargo va mucho más profundo: mientras tú más escribas, más vas a desarrollar un estilo propio, una forma de contar una historia, una forma de narrar una noticia, una forma de poner en palabras una crónica”.
A veces le mandaba felicitaciones de cumpleaños a mi mamá, o me contaba si un terremoto en Argentina lo había afectado. A veces, recuerdo, me contaba cosas como sobre sus deseos de comprarse un gato:
- Pero esos que son como un durazno, que no tienen pelo.
Un día, no recuerdo por qué, perdí su número: posiblemente porque un celular se estropeó. Sin embargo, llegó otra oportunidad para vernos de nuevo, en una Mole Cómic Con, no recuerdo si fue en 2018 o 2019.
Mi hermana me acompañó; estábamos ilusionados porque íbamos a vivir nuestra segunda convención de cómics. Vimos a Spartans de Halo, novelas gráficas en aparadores, cosplay y decenas de ilustraciones. Cerca de una gigantesca escalera, una puerta se erigía en el World Trade Center. Tocamos para preguntar por Angel David Revilla. Un trabajador salió a recibirnos, le entregué una credencial con mi foto, a ver si Dross me reconocía. El chico se metió unos segundos y cuando salió dijo que Dross apenas vio la imagen, “medio se acordó”, luego regresó por la puerta, mientras mi hermana y yo digeríamos el asunto. Intentamos, supongo, no sentirnos mal. Esas cosas pasan, es una persona ocupada. Mi hermana, según recuerdo, dijo un vámonos. Esa tarde disfrutamos la Mole, un poco con la idea de que esa curiosa amistad con Dross se había perdido en una serie de anécdotas, como un microscópico pie de página en una historia de fama, política y polémica de internet, en un mundo que no para de arder. En una crisis que no para de crecer. De extenderse por la región.
@emeequis

