El gobernador Alfonso Durazo Montaño entregó 37 nuevas patrullas a la Policía Estatal de Seguridad Pública, con una inversión superior a 50.6 millones de pesos. En el marco del Día del Policía 2026, el gobernador encabezó una ceremonia en la que se otorgaron más de 100 reconocimientos y condecoraciones a elementos de distintas corporaciones. El esfuerzo y compromiso del Gobierno de Sonora con la seguridad y tranquilidad de las y los sonorenses se ha visto reflejado en el fortalecimiento de las corporaciones con entrega de nuevas patrullas, al pasar de 286 el inicio de la administración a más de 500 unidades a la fecha.
Intervención en Venezuela, advertencia para México y LATAM: especialistas
“No se pueden desestimar los riesgos para la relación México-Estados Unidos. Hay un Donald Trump en la Casa Blanca, que es un personaje impredecible”, advierte la analista Brenda Estefan, quien destaca que este año se revisa el T-MEC y que Washington podría tomar medidas si no se frena el narcotráfico en nuestro país.
El gobernador Alfonso Durazo Montaño entregó 37 nuevas patrullas a la Policía Estatal de Seguridad Pública, con una inversión superior a 50.6 millones de pesos. En el marco del Día del Policía 2026, el gobernador encabezó una ceremonia en la que se otorgaron más de 100 reconocimientos y condecoraciones a elementos de distintas corporaciones. El esfuerzo y compromiso del Gobierno de Sonora con la seguridad y tranquilidad de las y los sonorenses se ha visto reflejado en el fortalecimiento de las corporaciones con entrega de nuevas patrullas, al pasar de 286 el inicio de la administración a más de 500 unidades a la fecha.
El factor Trump en un año clave para México. Fotos: Cuartoscuro / ABC News / Reuters.
EMEEQUIS.– La intervención militar de Estados Unidos a Venezuela mediante un ataque coordinado contra puntos estratégicos e instalaciones de la milicia que involucró, aproximadamente, a 150 aeronaves, con un objetivo: Nicolás Maduro Moros, es también un mensaje de alerta para México y los demás países de América Latina, incluidos los afines al trumpismo, considera la analista internacional Brenda Estefan.
Observa, además del móvil del petróleo, un trasfondo geopolítico en la acción ordenada por Donald Trump.
Para México, en un año previo a elecciones intermedias y de renegociación del T-MEC, significa que la amenaza reiterada por el mandatario norteamericano desde su segunda campaña al gobierno estadounidense adquiere otro tono que no se debe desestimar, plantea la especialista.

En tanto, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo aseguró este domingo que Estados Unidos sabe que “no es una opción” intervenir militarmente en México bajo el argumento de un combate a los cárteles del narcotráfico, a quienes Trump ha responsabilizado por la crisis de salud derivada del consumo de drogas que prevalece en su nación y a los cuales, desde febrero de 2025, los considera organizaciones terroristas, lo cual lo faculta por su país para el uso de fuerza letal en operaciones específicas.
Mientras tanto, en Venezuela, y en quienes han salido de ahí en los últimos años, una pregunta prevalece: cómo retomar la institucionalidad y restablecer la gobernabilidad en un país bajo dos frentes: el chavismo y el trumpismo. Uno, acusado de una crisis humanitaria con alrededor de ocho millones de venezolanos desplazados a nivel mundial; otro, que ha violado la soberanía de un país con el uso de su fuerza militar, con un número de muertes aún no precisadas.
“TODAS LAS SEÑALES ESTABAN AHÍ”
Brenda Estefan, analista internacional, critica la intervención militar de la madrugada del 3 de enero, hecho que, consideró, no era inesperado, pues “todas las señales estaban ahí”, amenazantes, no sólo por el discurso de Donald Trump, sino por la avanzada militar en el Caribe mediante operativos letales contra lanchas, según la narrativa norteamericana, presuntamente utilizadas para el traslado de drogas, lo cual había agudizado la crisis diplomática y militar entre Estados Unidos y Venezuela.
“Hubiese sido muy costoso para Trump retirarse con toda esa presencia militar, lo que implica un despliegue de la naturaleza del que hay en torno a las aguas del Caribe cercanas a Venezuela para después no hacer nada”, expone Estafan sobre la ofensiva de Estados Unidos, que bajo la administración de Trump ha intensificado la denominada “Operación Lanza del Sur”, por la que sólo entre el 30 y 31 de diciembre de 2025 destruyó al menos cinco embarcaciones que consideró sospechosas en aguas cercanas a Colombia y Venezuela.
Por esta acción norteamericana, desde septiembre de 2025 hasta los primeros días de este año se reporta la destrucción de, aproximadamente, entre 35 y 40 narcolanchas, así como más de 110 muertes derivadas de ataques cinéticos letales en el Caribe y el Pacífico.
El gobierno de Donald Trump afirma que los ataques son para inhibir grupos como el Tren de Aragua (TdA), designado organización terrorista al igual que seis cárteles mexicanos del narcotráfico, mientras que organizaciones como Human Rights Watch ya habían cuestionado la legalidad de los bombardeos en el Caribe, además de calificar como posibles “ejecuciones extrajudiciales” algunas acciones de esta ofensiva, debido a la falta de transparencia sobre la identidad de los fallecidos.
“Parecía que sí, que tarde que temprano habría un ataque. No teníamos idea de cómo sería”, insistió Estefan, quien añadió que lo que Estados Unidos llama una captura del jefe de un narcoestado y Venezuela denomina el secuestro del actual líder del chavismo “fue una operación, desde luego, violatoria del derecho internacional, pero quirúrgica en el sentido de que fueron a lo que iban: por Maduro, y lo lograron”.
“Creo que es la confirmación en blanco y negro de lo que ya nos ha anunciado Trump durante todos estos meses: que América Latina vuelve al centro de la política exterior estadounidense, que el tema de las esferas de influencia vuelve a ser lo que rige la política exterior de Washington; que ya no es un tema de la defensa del modelo liberal occidental que se había manejado en las últimas décadas, sobre todo a partir de la caída o del fin de la Guerra Fría, digamos, como que ya no había este injerencismo tan directo”, planteó la especialista.
“Digamos, ya esta idea de que Estados Unidos era el policía de América Latina, como fue en el siglo XIX y en el siglo XX, o la mayor parte del siglo XX, pues se había diluido a partir del 89 después de lo de Panamá y, bueno, hoy regresa”, añadió Estefan.
En entrevista telefónica justo desde Panamá, la internacionalista recordó que lo ocurrido la madrugada del 3 de enero en Venezuela es, precisamente, la primera intervención militar directa de Estados Unidos a una capital latinoamericana desde Panamá en 1989
“Hace justamente 36 años, el 3 de enero, (el general Manuel) Noriega se entregó a las fuerzas estadounidenses después de haber estado durante días en la Nunciatura Apostólica (misión diplomática del Vaticano), ante la invasión de las fuerzas estadounidenses al territorio panameño que inició en el 20 de diciembre del 89. Desde entonces no había habido un ataque militar directo en América Latina y es la primera vez que se da en América del Sur de manera directa. Había habido apoyos a golpes de militares, digamos, en la región, pero no lo que vimos hoy fue un ataque directo de Estados Unidos un país sudamericano”, explicó.
En el caso de Panamá, que Estados Unidos nombró con el código militar “Operación Causa Justa” –esta a por Maduro la llamó “Operación Resolución Absoluta”, el Pentágono estimó 516 panameños muertos –314 soldados y 202 civiles–, más 23 soldados norteamericanos y tres civiles de la misma nacionalidad acaecidos; sin embargo, la cifra es cuestionada por otras organizaciones.

“Y del tamaño, la fuerza, la importancia geopolítica, la posición geográfica tan predominante, digamos, que tiene Venezuela; la población y, desde luego, también el tema de que es el país con las mayores reservas de petróleo aprobadas a nivel global”, destacó Brenda Estefan sobre el contexto en el que ocurre el ataque.
De acuerdo con el Instituto de Energía en Londres, Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, con estimaciones que rondan los 303 mil millones de barriles; cerca del 17% de las reservas globales, concentradas principalmente en la Faja Petrolífera del Orinoco
Estefan cree que el trasfondo de la acción de Trump igualmente es geopolítico, al reafirmar el control sobre la región, ordenar su esfera de influencia, promover gobiernos afines a él y, aunado a ello, asegurar intereses energéticos. Al anunciar la operación militar en Venezuela y el aseguramiento de Nicolás Maduro, el presidente de Estados Unidos reconoció que tendrán acceso a las reservas de petróleo del país sudamericano y que este manejo les dará grandes réditos económicos.
“ALGO TENEMOS QUE HACER CON MÉXICO”
“La amenaza ha estado ahí latente. Desde el principio Trump ha insistido en este discurso de hacer algo con el tema del crimen organizado, y que a la luz de lo que sucede hoy en Venezuela, pues desde luego cobra un nuevo tono”, señala la internacionalista sobre la declaración de Donald Trump: “algo habrá que hacer con México”, apenas después de la confirmación sobre el acto militar en Venezuela.
Cuando Maduro era trasladado hacia Estados Unidos bajo custodia al país del norte, Trump dio una entrevista a Fox News en la que sostuvo que México es gobernado por los cárteles de droga y que la presidenta Claudia Sheinbaum –con quien dijo tiene una buena relación de amistad– les teme.
“Ya hay un precedente de una amenaza que se convirtió en una realidad en un país de la región. Entonces no creo en esta idea de desestimar las amenazas de Trump, de que Trump siempre se echa para atrás, de que no va a hacer nada, que muchos analistas estaban con esa idea respecto a Venezuela. ‘No va a hacer nada, no va a hacer nada, no va en serio, está pactado con Trump’ (decían analistas), yo eso lo escuché por muchos lados”, afirmó Estefan sobre quienes han minimizado el discurso del mandatario estadunidense, en el que también sitúa al lado mexicano.
“No se pueden desestimar los riesgos para la relación México-Estados Unidos. Hay un Donald Trump en la Casa Blanca, que es un personaje impredecible, contrario a lo que muchos decían que se iba a echar para atrás, que no iba a hacer nada en Venezuela, sí lo hizo y este es un año álgido para la relación México-Estados Unidos, porque viene la revisión del T-MEC, porque hay elecciones legislativas en Estados Unidos y porque hay la amenaza constante de que si México no actúa en materia de seguridad, podría haber acciones adicionales”, advierte.
“La Casa Blanca ha insistido en que prefiere la coordinación con México, pero desde luego siempre está condicionado eso a ver que haya resultados, ¿y cuáles son los resultados? ¿cuánto es suficiente para Donald Trump? Eso siempre es una incógnita”, indica la también catedrática en materia de geopolítica en el Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa (IPADE Business School), la escuela de negocios de la Universidad Panamericana.
Este domingo, en breves declaraciones en el municipio de Tula, donde acudió a supervisar obras en la planta coquizadora de la refinería Miguel Hidalgo, la presidenta Sheinbaum aseveró sobre la idea velada de intervención, ahora tras el ingreso militar de Estados Unidos a Venezuela: “Ya saben ellos que esa no es una opción para nosotros, pero que estamos colaborando”.
“Lo más importante es la responsabilidad compartida también; es decir, nosotros evitamos y atendemos la inseguridad en México, la violencia; evitamos que lleguen drogas a Estados Unidos, y ellos también deben evitar que lleguen armas a México y combatir a la propia delincuencia organizada que opera en Estados Unidos”, indicó Sheinbaum.
“Era previsible que el 2026 sería un año en donde no habría paz; que sería un año complejo porque en este cambio de un orden internacional a un mundo en donde las reglas se hacen a un lado y lo que gobierna es el caos, y no hay nuevas reglas aún, pues se preveía que habría conflictos, que habría tensiones que podrían explotar, pero no tardó mucho, fueron apenas 3 días y ya estamos a tambor batiente”, reitera Estefan sobre la prospectiva de volatilidad en cuanto a asuntos internacionales que podrían generar estados de alerta.
Lo ocurrido en Caracas, añade, no sólo es una advertencia a México: “Creo que es un mensaje clarísimo, no solamente para Venezuela. Hablo a Venezuela para que me escuches América Latina”.
Incluso, asegura que aún los mandatarios alineados a las acciones de Trump saben que esta acción militar y la vulneración a la soberanía bolivariana es también un riesgo al que ellos están expuestos.
“Javier Milei, que salió en Twitter al decir: ‘Viva la libertad, carajo’, en referencia a la noticia. Era evidente que los países muy alineados con Estados Unidos iban a aplaudir la decisión, pero de fondo yo creo que todos, alineados o no con Washington, saben que esto representa un cambio importante en la política de Estados Unidos de cara a la región, y, yo creo, revisan todos los países de la región sus vulnerabilidades, su nivel de dependencia…”, reflexiona.
“En Europa casi la condena es generalizada. Vemos incluso personajes como Marine Le Pen, la líder de la extrema derecha francesa que está cercana al trumpismo, que sale a condenar los hechos porque desde luego Europa ve esto como una preocupación, por lo que representa para la vulnerabilidad de sus propias soberanías. Y ahí está la confirmación de la putinización, digamos, de la política exterior estadounidense: cuando nos quejamos de que Putin va a invadir Ucrania porque es un país que ya no está alineado con ellos, pues lo que estamos viendo es exactamente lo mismo, no con la potencia de la invasión, evidentemente, que hubo en Ucrania, pero es una acción militar”, comparó Estefan.
“Eso es algo que Europa no va a justificar, es algo que muchos países no van a justificar, porque un mundo que se guía por esferas de influencia, por la ley del más fuerte, es un mundo más peligroso y donde los países que no son los más potentes tienen más que perder”, analiza.
El presidente del Estado Mayor Conjunto estadounidense, Dan Caine, informó que el despliegue militar que su país mantiene en el Caribe dentro de su “campaña contra el narcotráfico” permanecerá en la región “en alto estado de alerta” tras la “captura” de Nicolás Maduro, por quien el Departamento de Estado ofreció, a través de su Programa de Recompensas por Narcóticos, una recompensa de 50 millones de dólares por información que condujera a su arresto o condena.
LA VISIÓN IN SITU
Para Omar Soto Andrade, periodista venezolano radicado desde hace unos años en Ecuador, la primera lectura de lo sucedido en Caracas la madrugada del 3 de enero de 2026, cuando varios aviones norteamericanos bombardearon en las adyacencias del fuerte militar, y posteriormente anunciaron la captura de Nicolás Maduro, junto con su esposa, Cilia Flores, es qué viene en el día después.
“Esa es la primera pregunta que tenemos que formularnos. Más allá de ser venezolanos, pensemos con la cabeza fría cuál es el plan de acción para retomar las instituciones en un país donde ciertamente una parte va a estar a favor; otra, en total desacuerdo con lo sucedido. En la comunidad internacional, de hecho, muchos países han expresado el apoyo a las acciones de los Estados Unidos; en cambio, otros han condenado dicha acción militar.
“Entonces, esta es la lectura que tenemos que hacer: cómo va a ser el plan, ya que el mismo mandatario estadounidense anunció que iban a encargarse de la administración, para retomar la institucionalidad y restablecer la gobernabilidad de Venezuela. ¿Cómo será esa gobernabilidad en un país donde pudiésemos tener fuerzas leales al actual gobierno de Maduro y fuerzas en contra? ¿Tendremos una transición en paz, una entrega de poder pacífica o vamos a ver focos de resistencia a lo largo y ancho de todo el territorio venezolano? Esta es la lectura que tenemos que hacer en este momento”, externa Soto Andrade, director de Like Media News.
Para el periodista, “una intervención militar en cualquier país es un tema de cuidado, más allá de que el gobierno cuente o no con el apoyo popular; es un tema muy delicado, donde puede haber bajas de civiles inocentes. Está el tema de la soberanía nacional también en juego y la lectura que tenemos que hacer, es cuál va a ser el plan de acción para mantener una estrategia y una transición pacífica de régimen, para bien, sin lograr un deterioro social, político, a lo largo de estos años, como pudo verse en otros países. La otra lectura que tenemos que hacer es en el ámbito geopolítico internacional, los intereses de Rusia y China referente a los acuerdos que tiene actualmente con Venezuela. Vienen días difíciles”, anticipa el periodista, consultado por EMEEQUIS.
MÉXICO EN LA IMPUTACIÓN CONTRA MADURO
En marzo de 2020, Maduro fue acusado en el Distrito Sur de Nueva York por narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína, posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos, y conspiración para poseer ametralladoras y dispositivos destructivos.
En la narrativa de Estados Unidos, Maduro negoció cargamentos de varias toneladas de cocaína producida por las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia–Ejército del Pueblo); ordenó al “Cártel de los Soles” que proporcionara armas de uso militar a las FARC; coordinó con narcotraficantes en Honduras y otros países para facilitar el narcotráfico a gran escala; y solicitó asistencia a los líderes de las FARC, a quienes en 2021 Estados Unidos dio la categoría de terroristas (FTO, Foreign Terrorist Organizations).
La Oficina de Contraterrorismo (CT) del Departamento de Estado las denominó “una organización guerrillera insurgente de extrema izquierda, basada en la ideología y los principios del marxismo-leninismo y del bolivarianismo, acusada de ejecuciones, masacres, narcotráfico, extorsión, robo de petróleo y contrabando”. Afirmó que tenían una relación con Maduro al permitirles entrenar a un grupo de milicianos no autorizados que funcionaba, en esencia, como una unidad de las fuerzas armadas para el Cártel de los Soles.
En noviembre de 2025 también entró en vigor la designación del Cartel de los Soles –nombrado así en alusión a las insignias en los uniformes de los generales venezolanos– como Organización Terrorista Extranjera (FTO, por sus siglas en inglés). Esta “organización criminal”, en conjunto con el Tren de Aragua y el Cártel de Sinaloa, serían responsables del tráfico de droga hacia Estados Unidos y Europa, según el Departamento de Estado.
Para analistas como Phil Gunson, investigador del International Crisis Group con sede en Caracas, “el Cártel de los Soles, como tal, no existe. Es una expresión periodística creada para referirse a la implicación de las autoridades venezolanas en el narcotráfico”, mientras que Jeremy McDermott, codirector ejecutivo y cofundador de Insight Crime, sostiene que “el Cártel de los Soles no es una organización tradicional de drogas verticalmente organizada, sino una serie de células normalmente desconectadas incorporada dentro de las fuerzas militares de Venezuela”; ambos, en conversaciones previas con CNN.
El ministro de Interior de Venezuela, Diosdado Cabello, también acusado por Estados Unidos de narcotráfico, ironizó en noviembre, tras la designación: “De repente desempolvaron una cosa que llaman ellos el Cartel de los Soles, que jamás y nunca han podido comprobar, porque no existe. Es la narrativa del imperialismo”. Él es acusado de conspiración para el tráfico de drogas.
No obstante, para el gobierno de Trump es una organización narcotraficante venezolana compuesta por altos funcionarios de aquel país, liderada por Maduro.
Con base en el expediente judicial de la Corte del Distrito Sur de Nueva York, el sucesor de Hugo Chávez es acusado de, como Canciller (2006-2008), supuestamente vender pasaportes diplomáticos a narcotraficantes para que movilizaran recursos producto del tráfico droga de México a Venezuela.
Asimismo, cita dos supuestos nexos del mandatario con cárteles mexicanos: en 2011, presuntamente mediante una alianza, Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”, financiaba la instalación de narcolaboratorios en Colombia. Las FARC, siempre según el expediente, escoltaban cargamentos de cocaína hacia Venezuela, protegidas por aliados cercanos a Maduro y Diosdado Cabello.
El otro supuesto caso ligado al narco mexicano es que entre 2003 y 2011 los Zetas habrían enviado buques desde puertos venezolanos, con hasta 20 toneladas de cocaína en cada uno, con dirección a México y hacia Estados Unidos, protegidos por militares de Venezuela.
Los 50 millones de dólares ofrecidos por información que llevara a la captura o arresto de Nicolás Maduro eran la tercera recompensa lanzada por Estados Unidos: inicialmente ofrecieron hasta 15 millones de dólares en 2020. La recompensa aumentó a 25 millones de dólares el 10 de enero de 2025 y el Departamento de Estado anunció el nuevo incremento el 7 de agosto de 2025.
Nicolás Maduro Moros, de 63 años, asumió la presidencia de Venezuela tras la muerte de Hugo Chávez en 2013. Declaró también victorias en las elecciones presidenciales de 2018 y 2024, con resultados oficiales de 67.8 y 51.2% de los sufragios, aunque con acusaciones de fraude por parte de la oposición.
Desde la noche del sábado 3 de enero ingresó al Centro Metropolitano de Detención de Brooklyn (MDC Brooklyn) en la ciudad de Nueva York, una prisión conocida por albergar figuras de alto perfil como Ismael “El Mayo” Zambada y Sam Bankman-Fried, creador de la plataforma de intercambio de criptomonedas FTX, condenado por fraude.
Los mexicanos Genaro García Luna, secretario de Seguridad Pública en el gobierno de Felipe Calderón (2006-2012), condenado a más de 38 años de prisión en octubre de 2024; Rafael Caro Quintero, fundador del Cártel de Guadalajara acusado del asesinato del agente de la DEA Enrique “Kiki” Camarena; Servando Gómez “La Tuta”, exlíder de los Caballeros Templarios, y Vicente Carrillo Fuentes “El Viceroy”, exjefe del Cártel de Juárez, también se encuentran en la prisión en la que fue recluido Nicolás Maduro.
@axelchl

