La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo instruyó formalmente al Secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, investigar si el alcalde panista de Metepec, Fernando Flores Fernández, incurrió en delitos federales o faltas a la ley al irrumpir por la fuerza en el Club Deportivo La Asunción escoltado por policías municipales y civiles armados con rifles de asalto. Desde la conferencia "mañanera", la mandataria federal calificó la conducta del edil reelecto como una muestra de "enorme soberbia y prepotencia" incompatible con el servicio público, desestimando de forma implícita el control de daños del alcalde; una intervención federal que coincide con la apertura de una carpeta de investigación de oficio por parte de la Fiscalía del Estado de México, donde un familiar del munícipe denunció una agresión previa para justificar el altercado, mientras la contraparte afectada se mantiene sin declarar por temor a represalias
Claudia Sheinbaum: Recuperar el control del Congreso o sufrir como el PRD
Claudia Sheinbaum, a pesar de su mayoría electoral, enfrenta tensiones internas en Morena, lo que complica su control del Congreso. A diferencia de López Obrador, quien ejerció un poder casi total sobre el Legislativo, Sheinbaum ha tenido conflictos con figuras clave como Ricardo Monreal y Pedro Haces
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo instruyó formalmente al Secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, investigar si el alcalde panista de Metepec, Fernando Flores Fernández, incurrió en delitos federales o faltas a la ley al irrumpir por la fuerza en el Club Deportivo La Asunción escoltado por policías municipales y civiles armados con rifles de asalto. Desde la conferencia "mañanera", la mandataria federal calificó la conducta del edil reelecto como una muestra de "enorme soberbia y prepotencia" incompatible con el servicio público, desestimando de forma implícita el control de daños del alcalde; una intervención federal que coincide con la apertura de una carpeta de investigación de oficio por parte de la Fiscalía del Estado de México, donde un familiar del munícipe denunció una agresión previa para justificar el altercado, mientras la contraparte afectada se mantiene sin declarar por temor a represalias
POR JUAN ORTIZ / LUPA LEGISLATIVA
EMEEQUIS.- Aunque obtuvo cerca de 36 millones de votos y una mayoría calificada en ambas cámaras, Claudia Sheinbaum se enfrenta a una paradoja: tiene menos control sobre el Congreso que López Obrador.
En menos de dos semanas de su mandato, ya han surgido diferencias notables con el Congreso de la Unión. Pero lo sorprendente es que no es un conflicto con la oposición, sino entre la presidenta Sheinbaum y las propias bancadas de Morena.
Este escenario pone en entredicho su capacidad para ejecutar su agenda legislativa.
Claro, vivimos en un sistema donde, según la Constitución, debe prevalecer la división de poderes. Cada uno —el Ejecutivo, Legislativo y Judicial— tiene su esfera de acción.
Sin embargo, en la práctica, el poder presidencial ha influido de manera evidente en la vida legislativa de México. Durante el mandato de López Obrador, ese control fue casi absoluto.
Con AMLO, los desacuerdos en las cámaras fueron mínimos. De hecho, sólo en contadas ocasiones sus legisladores se apartaron de la línea dictada por Palacio Nacional.
Un ejemplo fue la reforma de la Guardia Nacional en 2019, cuando se tuvo que modificar la propuesta original para garantizar un mando civil y conseguir la mayoría calificada necesaria.
Otro fue el famoso Plan B de la Reforma Electoral, donde se hicieron concesiones a partidos aliados como el PVEM y el PT.
Ambos casos fueron fuertemente criticados por el entonces Presidente.
Pero lo que Sheinbaum está viviendo ahora es distinto. Apenas han pasado unos días de su gobierno, y ya ha tenido que enfrentar fuertes diferencias con las bancadas de Morena.
Uno de los temas más polémicos ha sido la reforma para reducir la jornada laboral a 40 horas. Aunque Sheinbaum lo incluyó entre sus 100 compromisos de gobierno, el coordinador Ricardo Monreal y Pedro Haces, su segundo al mando, han mostrado una actitud renuente.
Monreal incluso declaró que el dictamen había sido desechado, pero tuvo que retractarse tras una intervención pública de la presidenta, quien reiteró su compromiso con la medida.
Otro incidente notable ocurrió en el Senado, durante la conmemoración de los 200 años de la República. Sheinbaum dijo no estar enterada de la reunión entre Norma Piña, Fernández Noroña, Adán Augusto e Ignacio Mier, de la cual no fue informada previamente.
El mensaje fue claro: incluso dentro de Morena, hay quienes actúan de manera independiente, al margen de la presidenta. Al no haber sido consultada, Sheinbaum invalidó cualquier decisión que pudiera haber surgido de ese encuentro.
El tema más reciente en este pulso de poder ha sido la discusión de las leyes secundarias de la Reforma Judicial. En comisiones del Senado, se aprobaron varios cambios, incluido uno que permitía a los tres poderes vetar las listas de aspirantes de los comités de evaluación.
Sheinbaum, visiblemente molesta, se pronunció en contra, y finalmente el Senado eliminó la propuesta en la discusión plenaria. Un claro recordatorio de que, aunque todavía pueda influir en ciertas decisiones, su control no es absoluto.
EL ESCENARIO QUE ENFRENTA SHEINBAUM ES COMPLEJO.
La división de poderes es un principio constitucional, pero bajo la administración de López Obrador, la dinámica política se inclinó hacia un presidencialismo poderoso.
Ahora, con Sheinbaum, estas tensiones internas son una señal inequívoca de que dicho poder presidencial no le fue heredado, especialmente dentro de las propias filas de Morena.
Esto es aún más preocupante si consideramos que la oposición partidista está en su momento más débil, casi al borde de la extinción, lo que debería, en teoría, facilitarle las cosas.
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Gran parte de este conflicto se origina en las decisiones de López Obrador.
Las posiciones clave en el Congreso fueron ocupadas por personajes que fueron, en su momento, rivales de Sheinbaum en la contienda por la candidatura presidencial.
Y si a esto le sumamos que la carrera por la sucesión de 2030 comenzó apenas el 3 de junio de este año, la situación se torna más delicada.
Morena arrastra viejas tensiones internas, muchas de ellas originadas en su fundación, pues sus líderes migraron desde el PRD, hoy extinto, además de otra fuerte migración proveniente del PRI y el PAN.
La falta de una oposición fuerte le quita la oportunidad para unificar al partido gobernante.
Hoy resulta evidente: el surgimiento de facciones dentro de Morena que, tarde o temprano, podrían debilitar la gestión de Sheinbaum.
Y para muestra la distribución de presidencias en las comisiones que lidera Morena en San Lázaro, en el que se generaron fuertes diferencias entre líderes guindas contra Ricardo Monreal
Estas fisuras internas son terreno fértil para figuras como Pedro Haces, personajes cuyo perfil no coincide con los principios que defienden las bases de Morena.
Claudia Sheinbaum tiene un largo camino por recorrer si quiere recuperar el control total del Congreso, similar al ejercido por López Obrador.
Si no lo logra, no solo estará en riesgo su agenda legislativa, sino también su liderazgo dentro del movimiento político que encabeza.
En el peor de los escenarios, Morena podría desmoronarse en disputas internas, y su presidencia se vería eclipsada por figuras que, con ambiciones propias, podrían convertirse en un obstáculo insalvable.
La pregunta que queda es: ¿logrará Sheinbaum mantener la cohesión dentro de Morena o será víctima de las mismas divisiones que acabaron con el PRD?
@Juan_OrtizMX

