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Pasado y futuro del Tri: Ochoa y Mora hacen soñar a México
Gilberto Mora aún no tiene licencia de conducir, pero ni la necesita: conduce a la Selección como un jefe. Es el futuro de México. Del otro lado está Memo Ochoa, quien pisó el pasto ¿por última vez? El triunfo de 3-0 ante Chequia hace soñar a los fanáticos.
Donald Trump anticipa un “saldo devastador” horas después del terremoto doble en Venezuela. Las estimaciones hablan de miles de muertos, mientras el gobierno local guarda silencio sobre las cifras fatales. Sheinbaum y otros líderes internacionales expresan su solidaridad.
Memo Ochoa le lleva 23 años a Gilberto Mora. Fotos: Cuartoscuro.com.
EMEEQUIS.– Un chamaco que juega como si tuviera 20 años de experiencia, dos divorcios y una sangre fría que espanta. Es Gilberto Mora, cuya edad se adivina por su cara de niño pero no por su visión de mariscal.
Apenas con 17 años, todavía no puede comprar cervezas en el Oxxo, pero conduce la pelota como si fuera el jefe de la Selección, mirando a todos lados y filtrando pases con precisión de cirujano.
Tuvo que ver en el segundo gol de México y los cazatalentos de Europa ya se frotan las manos para arrebatárselo al Tijuana con una carretada de dólares, pero primero tendrán que pedir permiso a sus papás.
Desde antes del Mundial ya preguntaban por él clubes como el Real Madrid, Barcelona, Manchester City y el Arsenal. En México Chivas sueña con él pero ni vendiendo su estadio le alcanzará.
El gol que Mora vio primero en su mente le dio la tranquilidad a Javier Aguirre para meter a Memo Ochoa a la cancha al minuto 77 entre aplausos de 80 mil almas. El lado opuesto de Mora. Uno es el futuro del Tri y el otro es el pasado.
El Cielito Lindo que se vino después de que Memo pisara el césped bendito del Azteca, donde Pelé y Maradona fueron campeones mundiales, dibujó una expresión de asombro en varios jugadores de Chequia.
Ochoa apenas y tocó la pelota ante la aproximación de atacantes checos, pero resolvió con toneladas de experiencia y moviendo los brazos como diciendo “todos tranquilos, ya llegué”.

LOS GOLES
El primer tanto de México, al minuto 54, fue por una jugada cavernícola de Luis Romo. Ya había perdido la pelota en la media cancha, pero peleó como borracho necio para recuperarla ante tres checos y sacar un pase que dejó solo a Mateo Chávez, quien condujo unos metros y, ante la salida del arquero, colocó en la esquina fuera de su alcance.
El segundo fue 80% de Mora. Al minuto 60 condujo desde la media cancha con un aplomo que paralizó a los rojos, nadie intentó quitársela. Leyó el desmarque de Jorge Sánchez y le puso un pase al espacio que no pudo clavar por la brava salida del portero Matěj Kovář. Pero ahí estaba Julián Quiñonez para capitalizar el rebote.
El tercero cayó al 93 después de que Santiago Giménez no pudiera resolver ante otra salida temeraria del guardameta cuyo nombre se antoja difícil de pronunciar. Tras el rechace del portero, “El Piojo” Alvarado le dejó la mesa puesta a Fidalgo, quien remató con una violencia que no estamos para juzgar, al ángulo superior derecho del arquero.

Memo Ochoa tuvo poco trabajo, más bien fue el animador, pidió más gritos a los asistentes y le fueron otorgados. Entró luego del segundo gol, ya con Aguirre más tranquilo y como un merecido regalo por su trayectoria, cuyo highlight es cuando le desvió un cabezazo a Neymar en Brasil (2014).
El pasado y el futuro de México se conjugaron en una hazaña nunca antes conseguida por una Selección Mexicana: ganar sus primeros tres partidos en un Mundial. ¿Será que llegaremos lejos? Falta ver quién se nos atraviesa en el camino, pero con esa garra todo se puede.
Al final del partido Memo Ochoa besó los postes del arco. Es muy probable que nunca más vuelva a jugar de forma profesional, porque no entra en los planes de su club, también difícil de pronunciar, el AEL Limassol de Chipre.
Con 40 años Memo Ochoa se puso a brincar como niño con sus compañeros, quienes lo abrazaron, lo besaron, lo lanzaron al aire, esa costumbre mexicana que los fanáticos en las calles han patentado: si quieres a alguien aviéntalo.

CHIQUITO PERO PICOSO
¿Hasta dónde llegará esta Selección? Hasta donde Gilberto Mora Zambrano, “Morita”, quiera. Nacido en 2008 en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, empezó a jugar desde muy pequeño, tal vez demasiado, influenciado por su padre, el exfutbolista Gilberto Mora Olayo.

Su primera experiencia formal fue alrededor de los 4 años, cuando quizá no sabía usar crayones, pero ya pateaba balones con los Jaguares.
Y aunque aún no puede conseguir una licencia para conducir, ni la necesita: conduce a la Selección con un señorío que da miedo.
@AnayaSeconds
