No es broma. José Ramón López Beltrán exige disculpas públicas a Grok por ofenderlo. La IA cuenta su propia versión de los hechos.
Estados Unidos incauta dos buques petroleros, uno de ellos con bandera rusa
En conferencia de prensa desde la Casa Blanca, la secretaria de prensa de Trump, Karoline Leavitt, afirmó que el buque Bella 1 está vinculado a violaciones de las sanciones estadounidenses. También se capturó el Sophia.
No es broma. José Ramón López Beltrán exige disculpas públicas a Grok por ofenderlo. La IA cuenta su propia versión de los hechos.
Rusia protestó porque uno de los buques traía bandera de su país. Estados Unidos dijo que ambos buques violaban las políticas de su país.
EMEEQUIS.– La Guardia Costera de Estados Unidos, con apoyo militar, llevó a cabo dos operaciones coordinadas para capturar buques petroleros pertenecientes a la llamada “flota fantasma” o “shadow fleet”, utilizada para evadir sanciones internacionales en el transporte de petróleo de países como Venezuela, Irán y Rusia.
En conferencia de prensa desde la Casa Blanca, la secretaria de prensa de Trump, Karoline Leavitt, afirmó que el buque Marinera -anteriormente conocido como Bella 1- estaba vinculado a violaciones de las sanciones estadounidenses y su captura fue autorizada por una orden judicial estadounidense.
Leavitt añadió que la orden judicial que autoriza la incautación del buque también cubre a su tripulación, por lo que los tripulantes serán procesados en Estados Unidos.
El primer buque capturado fue el Marinera (anteriormente conocido como Bella 1), un supertanker sancionado por EE.UU. desde 2024. Este navío había sido perseguido durante semanas a través del Atlántico Norte tras intentar cargar petróleo venezolano, cambiando su nombre, bandera (a rusa) e incluso pintando una bandera rusa en el casco para evadir la detección. La captura ocurrió en aguas internacionales del Atlántico Norte, cerca de Islandia y el Reino Unido, con asistencia de vigilancia aérea británica.
Según la BBC, el gobierno ruso, a través del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, ha exigido que Estados Unidos garantice “un trato humano y adecuado a los ciudadanos rusos a bordo del Marinera”, pidiendo que se respeten sus derechos e intereses.
Poco antes, el Ministerio de Transporte ruso había emitido un comunicado informando la situación del buque: “Hoy, alrededor de las 15:00 hora de Moscú, en mar abierto, fuera de las aguas territoriales de cualquier estado, fuerzas navales estadounidenses abordaron el buque. Posteriormente, se perdió la comunicación con el buque”.
“Ningún Estado tiene derecho a usar la fuerza contra embarcaciones debidamente registradas bajo la jurisdicción de otros Estados”, agregó la dependencia.
El segundo buque fue el M/T Sophia, interceptado en aguas internacionales del Caribe durante una operación al amanecer. Descrito como un tanker “apátrida” y sancionado, realizaba actividades ilícitas relacionadas con petróleo venezolano. La Guardia Costera lo escoltó hacia territorio estadounidense para su disposición final.
La cuenta oficial de U.S. Southern Command informó sobre esta captura: “En una acción previa al amanecer esta mañana, el Departamento de Guerra, en coordinación con el Departamento de Seguridad Nacional, apresó sin incidentes a un buque cisterna motorizado de flota oscura sin estado y sancionado”.
“La embarcación interceptada, M/T Sophia, operaba en aguas internacionales y realizaba actividades ilícitas en el mar Caribe. La Guardia Costera de EE. UU. está escoltando a la M/T Sophia hacia EE. UU. para su disposición final”.
Estas acciones forman parte de una campaña más amplia de la administración Trump, conocida como “Operation Southern Spear”, que incluye un bloqueo naval a buques sancionados y busca cortar el financiamiento de actividades consideradas ilícitas por Washington, como el supuesto narco-terrorismo vinculado al gobierno venezolano.
El contexto inmediato se remonta a la captura de Nicolás Maduro y su esposa el 3 de enero de 2026 en Caracas, en una operación militar estadounidense que derrocó al líder venezolano. Maduro enfrenta cargos en Nueva York por narco-terrorismo, conspiración para importar cocaína y posesión de armas.
Tras la caída de Maduro, numerosos tankers huyeron de puertos venezolanos, muchos operando en “modo oscuro” (con transpondedores apagados) para evitar detección. Las capturas del 7 de enero representan una escalada en el enforcement de sanciones, aplicadas desde 2019 y endurecidas recientemente.
Rusia protestó vehementemente por la captura del Marinera, calificándola de violación del derecho internacional marítimo y “piratería”, ya que el buque ondeaba bandera rusa y había presencia de submarinos y navíos rusos en la zona, aunque no hubo confrontación directa. Venezuela, bajo el gobierno interino, también denunció las acciones como robo de recursos.
EE.UU. justifica las capturas con órdenes judiciales federales, argumentando que estos buques forman parte de redes que financian terrorismo y evaden sanciones, y enfatiza que las operaciones se realizan en aguas internacionales contra vessels “stateless” o en violación clara. La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, destacó la coordinación “meticulosa” y el compromiso de mantener el bloqueo “en cualquier parte del mundo”.

