La captura del exatleta olímpico canadiense Ryan Wedding, señalado como uno de los criminales más buscados por el FBI, ha generado versiones encontradas entre autoridades mexicanas y estadounidenses. Mientras el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, sostuvo que Wedding se entregó voluntariamente en la Embajada de Estados Unidos en México, declaraciones posteriores del director del FBI, Kash Patel, y el relato publicado en Vanity Fair apuntan a una operación conjunta en la que participaron agentes mexicanos y un equipo especial del FBI.
Una credencial… ¿para darle salud a todos?
Claudia Sheinbaum anunció que iniciará la credencialización del nuevo sistema de salud, con la idea de que cualquier persona pueda atenderse en la unidad pública más cercana, sin importar su afiliación previa. La medida busca mejorar las cifras de cobertura en la medición de pobreza, pero llega sin más recursos financieros, humanos ni de infraestructura, lo que abre el dilema: más derechos reconocidos en el papel, pero menos capacidad real de atención.
La captura del exatleta olímpico canadiense Ryan Wedding, señalado como uno de los criminales más buscados por el FBI, ha generado versiones encontradas entre autoridades mexicanas y estadounidenses. Mientras el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, sostuvo que Wedding se entregó voluntariamente en la Embajada de Estados Unidos en México, declaraciones posteriores del director del FBI, Kash Patel, y el relato publicado en Vanity Fair apuntan a una operación conjunta en la que participaron agentes mexicanos y un equipo especial del FBI.
POR JUAN ORTIZ / LUPA LEGISLATIVA
EMEEQUIS.- Sheinbaum anunció que pronto iniciará la credencialización del nuevo sistema de salud. En el discurso, se busca que cualquier persona pueda atenderse en la unidad pública más cercana, sin importar si antes era del IMSS, IMSS Bienestar o ISSSTE.
En los hechos, la credencial permitirá que millones de personas puedan declarar que sí tienen acceso a servicios de salud, un dato central en la medición de pobreza.
Pero el contexto importa: no viene acompañada de más recursos. Ni financieros, humanos o de infraestructura necesaria.
LOS NÚMEROS REALES
En 2024, 44.5 millones de personas dijeron no tener acceso a servicios de salud. Es más del doble que en 2018, cuando la cifra era de 20.1 millones. Aunque el número bajó respecto a 2022, la carencia sigue siendo una de las más altas del país.
El acceso a la salud es un indicador clave en la medición de pobreza multidimensional. Y ahora esa medición ya no la hace el Coneval, que fue extinguido, sino el Inegi.
Sheinbaum ha criticado abiertamente como se pregunta en las encuestas. Ha dicho que muchas personas respondían que no tenían acceso porque no sabían si estaban afiliadas al INSABI, un programa que ya no existe.
La credencial busca resolver eso. Con credencial en mano, la gente podrá afirmar que sí tiene acceso a servicios de salud en la próxima medición de pobreza, aunque no haya certeza de que lo tenga en la práctica.
COMPROMISO O SIMULACIÓN
Aquí no se trata de acusar simulación. Se trata de entender incentivos.
Si millones de personas ahora tienen una credencial que las vincula formalmente a un sistema de salud, los porcentajes de cobertura subirán. Y con ello, uno de los indicadores centrales de pobreza.
Es una estrategia administrativa con efectos estadísticos. No es ilegal ni ilegítima. Pero no es lo mismo cobertura declarada que atención efectiva.
El problema es que al sistema le faltan recursos.
De acuerdo con el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), el presupuesto en salud para 2026 será menor en términos reales que el de 2024. México destina alrededor de 2.6% del PIB a salud, muy lejos del 6% recomendado por la Organización Mundial de la Salud.
Se plantea atender a más personas con menos recursos.
Además, la credencial permitirá que personas sin seguridad social se atiendan en IMSS o ISSSTE. Sistemas que ya operan con saturación, falta de personal, listas de espera y problemas de abasto.
Universalizar sin ampliar capacidad tiene un costo en calidad.
EL DILEMA
Desde el gobierno se argumenta que hay capacidad ociosa en algunas regiones y que la integración permitirá usar mejor la infraestructura existente. Que una clínica vacía pueda atender a quien lo necesite, aunque no sea su afiliado tradicional.
En papel, suena lógico. En la práctica, el riesgo es trasladar la saturación de un sistema a otro.
La credencial no construye hospitales. No contrata médicos. No garantiza medicamentos. Ordena el acceso, pero no crea oferta.
La credencialización es un paso administrativo importante. Puede reducir barreras, mejorar continuidad médica y ordenar expedientes. También puede mejorar la forma en que el país se mide a sí mismo.
Pero una credencial no es una consulta, ni una cirugía, ni un medicamento a tiempo.
Si la universalización no viene acompañada de inversión suficiente, el resultado terminará en una paradoja. Más personas con derecho reconocido, pero menos atención digna disponible.
Ahí está el dilema del nuevo sistema de salud. Avanzar en el papel, mientras la realidad va más lento.
@Juan_OrtizMX
