A las puertas de recibir su sentencia en Nueva York, el caso de Ismael “El Mayo” Zambada García deja al descubierto una profunda red de contradicciones, negligencia y presunta corrupción institucional en México. Desde su secuestro en la Finca San Julián hasta el inexplicable manejo del piloto delator Mauro Alberto Núñez Ojeda, “El Jando” —quien fue deportado a Estados Unidos sin un debido proceso de inteligencia inmediata—, el entramado evidencia la reticencia del Estado por esclarecer el homicidio de Héctor Melesio Cuén y los supuestos vínculos del gobernador con licencia Rubén Rocha Moya con las facciones del Cártel de Sinaloa, optando por el caos procesal para sepultar una verdad incómoda que hoy mantiene a la entidad sumida en una cruenta guerra interna.
Homenaje a Richard Nixon en la mañanera
Culpar a las víctimas es una práctica común de autoridades que no cumplen con su deber. Es lo que hizo el presidente López Obrador al señalar que los jóvenes asesinados en Celaya “fueron a comprar droga”.
A las puertas de recibir su sentencia en Nueva York, el caso de Ismael “El Mayo” Zambada García deja al descubierto una profunda red de contradicciones, negligencia y presunta corrupción institucional en México. Desde su secuestro en la Finca San Julián hasta el inexplicable manejo del piloto delator Mauro Alberto Núñez Ojeda, “El Jando” —quien fue deportado a Estados Unidos sin un debido proceso de inteligencia inmediata—, el entramado evidencia la reticencia del Estado por esclarecer el homicidio de Héctor Melesio Cuén y los supuestos vínculos del gobernador con licencia Rubén Rocha Moya con las facciones del Cártel de Sinaloa, optando por el caos procesal para sepultar una verdad incómoda que hoy mantiene a la entidad sumida en una cruenta guerra interna.

