Entre el estruendo de matracas crujientes, ríos de espuma y la euforia colectiva por el histórico triunfo 3-0 de México ante Chequia en la fase de grupos del Mundial, la Ciudad de México suspendió su realidad bajo una tormenta torrencial que inundó Paseo de la Reforma, transformando la celebración en un carnaval caótico de canoas imaginarias, porros compartidos y cuerpos lanzados al aire en el Ángel de la Independencia. Sin embargo, este estado de excepción y catarsis colectiva no logró borrar las cicatrices de una cuenca fracturada: entre la marea de playeras verdes y el colapso de un Metro en obras, emergieron los rostros en blanco y negro de los anti-monumentos, mantas con el reclamo de "Welcome México Feminicida" y los testimonios de activistas como el Zorro Buscador o madres que aprovecharon la mirada global del torneo para visibilizar a los más de 133 mil desaparecidos del país, recordándonos que en el corazón de la fiesta nacional, la tragedia y la esperanza siempre caminan de la mano.
Homenaje a Richard Nixon en la mañanera
Culpar a las víctimas es una práctica común de autoridades que no cumplen con su deber. Es lo que hizo el presidente López Obrador al señalar que los jóvenes asesinados en Celaya “fueron a comprar droga”.
Entre el estruendo de matracas crujientes, ríos de espuma y la euforia colectiva por el histórico triunfo 3-0 de México ante Chequia en la fase de grupos del Mundial, la Ciudad de México suspendió su realidad bajo una tormenta torrencial que inundó Paseo de la Reforma, transformando la celebración en un carnaval caótico de canoas imaginarias, porros compartidos y cuerpos lanzados al aire en el Ángel de la Independencia. Sin embargo, este estado de excepción y catarsis colectiva no logró borrar las cicatrices de una cuenca fracturada: entre la marea de playeras verdes y el colapso de un Metro en obras, emergieron los rostros en blanco y negro de los anti-monumentos, mantas con el reclamo de "Welcome México Feminicida" y los testimonios de activistas como el Zorro Buscador o madres que aprovecharon la mirada global del torneo para visibilizar a los más de 133 mil desaparecidos del país, recordándonos que en el corazón de la fiesta nacional, la tragedia y la esperanza siempre caminan de la mano.

