El secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, confirmó que una célula de “Los Chapitos” fue la responsable del ataque armado contra los diputados de Movimiento Ciudadano en Culiacán. El atentado dejó gravemente heridos a Sergio Torres Félix y Elizabeth Montoya Ojeda, quienes permanecen hospitalizados bajo custodia policial. El gobierno federal desplegó 1,600 militares en Sinaloa para reforzar la seguridad y contener la violencia
El difícil discurso de soberanía de Sheinbaum
El caso del narcotraficante Ryan Wedding desató un choque de narrativas entre Washington y el gobierno de Claudia Sheinbaum. Estados Unidos lo presentó como un operativo encubierto del FBI, mientras México insistió en una entrega voluntaria para evitar reconocer intervención extranjera. La disputa refleja la tensión entre cooperación real y soberanía discursiva: México ha cedido en seguridad y migración bajo presión de Trump, pero cuida cada palabra para no validar una imagen de subordinación.
El secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, confirmó que una célula de “Los Chapitos” fue la responsable del ataque armado contra los diputados de Movimiento Ciudadano en Culiacán. El atentado dejó gravemente heridos a Sergio Torres Félix y Elizabeth Montoya Ojeda, quienes permanecen hospitalizados bajo custodia policial. El gobierno federal desplegó 1,600 militares en Sinaloa para reforzar la seguridad y contener la violencia
POR JUAN ORTIZ / LUPA LEGISLATIVA
EMEEQUIS.- El caso del narcotraficante Ryan Wedding abrió un choque de versiones entre los gobiernos de Trump y Sheinbaum.
Washington aseguró que fue resultado de un operativo encubierto. El gobierno mexicano sostuvo que se trató de una entrega voluntaria, sin participación directa de agentes extranjeros en territorio nacional.
Aunque esto no es un error de comunicación. Es un choque de narrativas, cada uno con su propio objetivo.
DETENCIÓN O ENTREGA
De acuerdo con información publicada por The Wall Street Journal, Ryan Wedding fue detenido en México durante una operación en la que participaron agentes del FBI con apoyo de autoridades mexicanas.
Ese mismo día fue trasladado a Estados Unidos en un avión del Departamento de Justicia.
Un día después, la Embajada de Estados Unidos en México emitió un comunicado en el que habló de entrega voluntaria, aludiendo a cooperación bilateral y evitando mencionar un operativo directo.
Claudia Sheinbaum defendió esa versión. Aseguró que no hubo acción encubierta de fuerzas estadounidenses y que México no acepta operativos armados extranjeros.
Incluso mostró una imagen difundida en redes para sostener que Wedding se presentó voluntariamente. Después se supo que la imagen era generada con inteligencia artificial.
Ese mismo día, el abogado de Wedding afirmó que su cliente fue detenido y no se entregó. El director del FBI, Kash Patel, declaró que la captura fue resultado de una operación compleja, con participación de agentes estadounidenses y mexicanos.
The Wall Street Journal afirmó que sí hubo participación directa del FBI y que el operativo se mantuvo en secreto para evitar un conflicto diplomático. La versión mexicana quedó contradicha.
DOS RELATOS, DOS AUDIENCIAS
Estados Unidos presentó el caso como un logro operativo. Wedding estaba en la lista de los más buscados del FBI. Mostrar una captura directa refuerza el discurso de mano dura de Donald Trump, especialmente en este año de elecciones intermedias.
México insistió en la entrega voluntaria por una razón política concreta. Reconocer un operativo estadounidense en territorio nacional cruzaría una línea roja que Sheinbaum ha marcado desde el inicio de su gobierno.
Y esto no es un mensaje para Washington. Es un mensaje interno.
LA LÍNEA ROJA
Desde que asumió la presidencia, Sheinbaum ha repetido una idea central. No habrá operaciones estadounidenses en México. Cooperación, sí. Subordinación, no.
Ese discurso está dirigido principalmente a las bases de Morena, que rechazan cualquier imagen de intervención extranjera. Aceptar públicamente un operativo del FBI en México tendría un costo político interno inmediato.
Por eso la insistencia en la entrega voluntaria, incluso cuando las versiones externas la contradicen.
LAS CONCESIONES
Este discurso de soberanía lleva un año, pero tiene serias grietas. Porque en los hechos, el gobierno mexicano ha realizado concesiones significativas a Estados Unidos desde que Trump regresó al poder.
México ha entregado 92 capos a Estados Unidos en menos de un año. Se desplegaron miles de elementos de la Guardia Nacional y del Ejército mexicano en la frontera norte. Se intensificaron operativos contra laboratorios de fentanilo. Se reforzó la contención migratoria para evitar cruces hacia Estados Unidos.
Todas esas medidas responden a presiones directas de Trump. La diferencia es que se presentan como decisiones soberanas.
El caso Wedding muestra el límite de esa narrativa.
Algunos analistas hablaron de confusión o mala comunicación del gobierno mexicano. Los hechos apuntan a otra cosa.
Sheinbaum no busca ocultar información por desorden. Busca evitar el precedente político de reconocer públicamente operaciones extranjeras en México.
El costo político de aceptar ese relato sería mayor que el costo de sostener una versión cuestionada.
El caso Ryan Wedding es un ejemplo claro de la tensión permanente entre cooperación real y soberanía discursiva.
México coopera más que nunca con Estados Unidos. Pero cuida cada palabra para no validar una imagen de intervención o sometimiento.
Habrá que preguntarse cuánto tiempo puede sostenerse esa distancia entre hechos y discurso sin que la narrativa se rompa sola.
@Juan_OrtizMX
