Florencia Melany Franco Fernández, Directora General de Coordinación en la SHCP e identificada mediáticamente por una fotografía en Palacio Nacional, se encuentra en el centro de la polémica tras revelarse su millonaria red de ingresos privados que asciende a 4.2 millones de pesos anuales. Según su declaración patrimonial de 2025, la funcionaria percibe 100 mil pesos mensuales por asesorar a Grupo Ambrosía, empresa que ha obtenido contratos gubernamentales por más de 4.4 millones de pesos mediante adjudicaciones directas en diversas dependencias y alcaldías. Esta dualidad entre su alto cargo público y su actividad como consultora de contratistas vigentes ha levantado alertas sobre un presunto conflicto de interés, lo que podría representar una violación a los artículos 37 y 52 de la Ley General de Responsabilidades Administrativas.
Y de pronto gritó: ¿puedo sacar mi acordeón?
“Es muy difícil recordar tantos nombres como a tantas personas en tantos cargos”, explica el señor Gabriel, quien mejor pidió permiso para usar su acordeón.
Florencia Melany Franco Fernández, Directora General de Coordinación en la SHCP e identificada mediáticamente por una fotografía en Palacio Nacional, se encuentra en el centro de la polémica tras revelarse su millonaria red de ingresos privados que asciende a 4.2 millones de pesos anuales. Según su declaración patrimonial de 2025, la funcionaria percibe 100 mil pesos mensuales por asesorar a Grupo Ambrosía, empresa que ha obtenido contratos gubernamentales por más de 4.4 millones de pesos mediante adjudicaciones directas en diversas dependencias y alcaldías. Esta dualidad entre su alto cargo público y su actividad como consultora de contratistas vigentes ha levantado alertas sobre un presunto conflicto de interés, lo que podría representar una violación a los artículos 37 y 52 de la Ley General de Responsabilidades Administrativas.
Más vale pedir permiso. Fotos: Alejandro Alatriste.
EMEEQUIS.– La inédita e histórica elección del Poder Judicial 2025 trajo escenas que no se habían visto antes en la historia de México, como el uso de acordeones para recordar a las candidatas y a los candidatos para votar.
En hojas de papel, en celulares o en copias fotostáticas, algunos ciudadanos anotaron los nombres y los números que anotarían en la boleta.
El señor Gabriel llegó a las 15:07 horas en la sección 4593 en San Simón Tolnahuac, en la alcaldía Cuauhtémoc. A la entrada de un conjunto habitacional fue recibido por una ciudadana que le informó que al final del pasillo se encontraban los funcionarios.
Con paso discreto metió la mano a su bolsillo y de su cartera sacó su credencial de elector y la entregó a uno de los funcionarios de la casilla.
De pronto sus ojos se abrieron más de lo normal al escuchar que le entregaban seis boletas, y además agregaban: aquí adelante le van a entregar otras tres.


Don Gabriel venía preparado con su acordeón pero de todos modos pidió permiso.
En procesos electorales anteriores el número máximo de boletas que había recibido una ciudadana y un ciudadano eran seis la de candidato a presidente, senadores, diputados federales, jefe de gobierno, diputados locales y alcaldes, hoy eran otras tres boletas.
En el 2024 –en la elección más grande de la historia–, en la boleta para elegir a la o al presidente de México había tres candidatos, hoy en la boleta morada para elegir a los nueve integrantes de la Suprema Corte de la Justicia de la Nación hay 64 candidatos, de los que hay que elegir cinco mujeres y cinco hombres.
Cada ciudadana y ciudadano debía recordar a 51 candidatos y anotarlos en las nueve boletas.
De pronto la mano del señor Gabriel se convirtió en un arcoiris de papel con nueve colores diferentes. Con las papeletas en la mano entró a la mampara.
Y de pronto gritó: “¿puedo sacar mi acordeón?”. Las cejas y las risas suaves de algunos ciudadanos y funcionarios de casilla brotaron de manera espontánea al escuchar la pregunta.
Un funcionario de casilla le respondió también con un grito: “si, úselo”.
Un suspiro se escuchó a un costado de la escalera del conjunto habitacional, dentro de una mampara el señor Gabriel respiraba aliviado porque sabía que podía utilizar su hoja para anotar a sus candidatos en las boletas.
De su bolsa trasera del pantalón, el señor Gabriel sacó una pequeña hoja blanca que comenzó a desdoblar. Sigilosamente para no llamar más la atención.
Durante 11 minutos permaneció en la mampara y salió con sus nueve boletas dobladas a la mitad para dirigirse hacia la urna. Una a una fue metiendo las nueve boletas en la urna.
Recogió su credencial de elector y se enfiló hacia la salida. Miró hacia ambos lados de la acera y caminó hacia el Eje Guerrero
“¿Por qué solicitó usar acordeón en la casilla?”, se le preguntó.
Amable, pero nervioso, el señor Gabriel respondió: “Es muy difícil recordar tantos nombres como a tantas personas en tantos cargos, por ejemplo, jueces, familiares o administrativos, o los que van a la Suprema o los que quieren llegar a un tribunal… es complicado traer 51 nombres en la cabeza y encontrarlos entre más de 350 o 400 candidatos que estaban en las boletas”.
Cuenta que escuchó en las noticias que podían usarse acordeones o notas personales pero no distribuirlas.
“Por eso pregunté si podía usar un acordeón, para que no fueran a anular mis votos”, afirma.
El señor Gabriel cuenta que solo tenía un acordeón para elegir a las ministras y ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
“Es que son muchísimos candidatos y uno no puede revisar tantos perfiles para elegir. El resto de las candidaturas me guié por la autoridad que los postuló, si fue el Poder Ejecutivo, el Legislativo o el Judicial”, explica mientras extiende la mano y se despide para continuar su camino.
@alatriste_III

