La nave Orion atravesará un infierno antes de amerizar 

La nave Orión, con los cuatro astronautas dentro, impactará la atmósfera a unos 40 mil kilómetros por hora, la mayor velocidad jamás alcanzada por humanos. Alcanzará temperaturas de 3 mil grados centígrados. 

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¿Resistirá el calor extremo la nave?

EMEEQUIS.– Los cuatro astronautas están por enfrentar el tramo más peligroso de toda la misión lunar Artemis II: regresar vivos a la Tierra dentro de una cápsula convertida en una bola de fuego y después ser rescatados.

La nave Orion, bautizada “Integrity” por la tripulación, tiene previsto amerizar este viernes 10 de abril a las 19:07 (18:07 hora del centro de México)  en el Pacífico, a unos 80 a 130 kilómetros frente a la costa de San Diego. Ahí debe de estar un equipo listo para apoyarlos e incluso asistirlos a caminar después de 10 días. 

Los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen caerán a través de una pared de plasma a 36 veces la velocidad del sonido, confiando en que los cálculos sean correctos. Si todo sale bien, será el regreso tripulado más rápido y caliente desde la era Apolo, y el paso clave para el retorno humano a la Luna… y eventualmente a Marte.

Si algo falla, ocurrirá en silencio: habrá minutos de cero ruido dentro de la maniobra donde nadie podrá escuchar absolutamente nada. 

VELOCIDAD JAMÁS ALCANZADA POR UN ASTRONAUTA EN UNA ENVOLTURA DE FUEGO 

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Tras caer envuelta en plasma, la cápsula Orion inicia una desaceleración brutal: de más de 40 mil km/h a menos de 32 km/h en cuestión de minutos. 

El frenado depende de un sistema de 11 paracaídas desplegados en secuencia, activados en puntos exactos de altitud. Primero salen los “drogue” para estabilizar; después, los principales, tres enormes velas naranjas y blancas, que permiten un amerizaje controlado.

El detalle obsesiona a la NASA: deben verse tres paracaídas. Si uno falla, la cápsula puede aterrizar con dos, pero el impacto será más violento.

La cápsula, con los cuatro astronautas dentro, impactará la atmósfera a unos 40 mil kilómetros por hora, la mayor velocidad jamás alcanzada por humanos en una nave espacial, superando incluso a las misiones del programa Apollo 10.

A esa velocidad, el aire no se apartará, se comprime violentamente contra el escudo térmico, se ioniza y forma un plasma incandescente. El resultado es una envoltura de fuego que puede superar los 2,700 °C en la superficie del escudo y más de 10,000 °C en el entorno inmediato. Posteriormente, durante aproximadamente seis minutos, la nave quedará incomunicada con la Tierra. Sin telemetría. Sin voz. Sin control desde tierra.

EL ESCUDO TÉRMICO, TODO O NADA 

El elemento crítico es el escudo térmico de 4.9 metros, fabricado con material ablativo Avcoat, compuesto por 186 bloques adheridos a una estructura de titanio. Debe quemarse, derretirse y desprenderse de forma controlada para disipar el calor.

No hay sistema alterno. Si el escudo falla, la tripulación no regresa y ahí está el problema.

En la misión no tripulada Artemis I, el escudo regresó con más de 100 zonas dañadas: grietas, carbonización irregular y pérdida de material. Tras dos años de análisis, la NASA concluyó que el daño fue causado por gases atrapados dentro del material durante la reentrada.

Aun así, el escudo no fue reemplazado, lo que se realizó fue cambiar la física del reingreso: el ángulo de entrada.

En Artemis I, la cápsula utilizó una maniobra de “rebote” (skip entry), entrando y saliendo de la atmósfera. Eso alargó la exposición al calor y contribuyó al daño del escudo.

Para Artemis II, la NASA optó por lo contrario: una entrada más directa y pronunciada, con un “loft” mínimo. Menos tiempo en la zona crítica, pero una trayectoria más agresiva.

15 MINUTOS DEPENDERÁ DE UN ESCUDO QUE YA DEMOSTRÓ SER DÉBIL 

Cinco horas antes del impacto, la nave ejecutará la última corrección de trayectoria. Luego:

  • — Separación del módulo de servicio a 122 km de altura.
  • — Inicio de la reentrada: comienza la compresión del aire y la formación de plasma.
  • — Pico térmico: seis minutos de apagón total.
  • — Desaceleración extrema: de 40,000 km/h a unos 800 km/h.
  • — Despliegue de 11 paracaídas en secuencia.
  • — Amerizaje a unos 32 km/h.

En total: 14 a 15 minutos donde todo depende de un escudo que ya mostró debilidades.

Las fuerzas G serán mayores que en reentradas desde órbita baja.

Los paracaídas, aunque probados, deben abrir en perfecta secuencia.

El impacto con el agua puede voltear la cápsula, aunque existen sistemas anti-vuelco.

El clima, por ahora, juega a favor.

En el Pacífico, el buque USS John P. Murtha y equipos de rescate esperarán a menos de tres kilómetros del punto previsto.

LOS VAN A ESTAR ESPERANDO 

El amerizaje es una operación logística gigantesca encabezada por la directora de recuperación, Liliana Villarreal.

Su equipo ha ensayado durante años este momento. Lo llaman, sin ironía, la “Super Bowl” del rescate espacial.

Dos horas antes del amerizaje, todos los recursos están desplegados:

— Un buque de la Armada de EE.UU. como base principal
— Equipos de lanchas rápidas
— Buzos especializados en aguas abiertas
— Cuatro helicópteros en vuelo
— Sistemas de rastreo e imagen para seguir la cápsula en tiempo real

En los últimos ocho minutos, todo ocurre al mismo tiempo.

Durante la fase más caliente, el plasma bloquea todas las comunicaciones. La nave pierde señal GPS y contacto con la Tierra. Cuando emerge del apagón, debe recuperar orientación y trayectoria casi de inmediato.

Ese momento define si caerá exactamente en la zona prevista… o a kilómetros de distancia. El descenso no solo trae a la cápsula. También libera escombros: piezas de los paracaídas, bolsas, fragmentos. Algunos caen desde seis kilómetros de altura.

Por eso, los equipos se mantienen a distancia,  hasta confirmar que el área es segura. Un error de cálculo podría poner en riesgo a rescatistas y pilotos.

Antes de acercarse, el equipo realiza una “evaluación de riesgos”. El sistema de enfriamiento de Orion utiliza amoníaco. También puede haber residuos químicos peligrosos tras la reentrada. Los rescatistas miden la calidad del aire antes de abrir la escotilla.Solo entonces se autoriza el contacto con la tripulación.

Cuando la tripulación ya está a salvo, la misión no termina. La cápsula es enganchada y arrastrada hacia un compartimento interno del buque, una especie de hangar flotante. Solo cuando Orion está asegurada, la operación concluye. Entonces sí: regreso a puerto.

@emeequis 



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