Omar García Harfuch informa en plena mañanera de la detención de "El Botox", acusado del asesinato del líder limonero Bernardo Bravo.
El pueblo de Hidalgo que acumula más “ordeña” de ductos que 10 estados
Desde 2018, y hasta septiembre de 2025, Cuautepec de Hinojosa sumó 5 mil 475 picaduras a ductos para extraerles el hidrocarburo. En promedio, se abren dos válvulas al día.
Omar García Harfuch informa en plena mañanera de la detención de "El Botox", acusado del asesinato del líder limonero Bernardo Bravo.
Desmantelan centro de almacenamiento y venta ilegal de combustible el pasado 8 de enero en Cuautepec.
EMEEQUIS.– Cuautepec de Hinojosa, un poblado al sureste del estado de Hidalgo que se caracteriza por una sierra volcánica en su colindancia con la Sierra Norte de Puebla, con laderas escarpadas es, desde el inicio del sexenio de Andrés Manuel López Obrador, el municipio con más tomas clandestinas en los ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex) en el país.
Mediante estas perforaciones, grupos de huachicoleros roban gasolinas, diésel, gas y petroquímicos, con una infraestructura que alcanza los túneles conectados a las válvulas de la empresa petrolera, para drenarlas, así como una base social, protección política y un escudo de seguridad que, además de comandos armados, incluye niños, mujeres y adultos mayores colocados frente a la línea de fuego en enfrentamientos.
Desde 2018, y hasta septiembre de 2025, Cuautepec sumó 5 mil 475 picaduras a ductos para extraerles el hidrocarburo. El ritmo del último año implicó que, al día, abrieran dos válvulas, la frecuencia más alta para un solo municipio en el país.
Además, sólo en Cuautepec se detectaron más tomas clandestinas en esos nueve meses de 2025 que las 407 registradas en ocho municipios de Tamaulipas que concentran el delito del huachicol –Altamira, González, Victoria, Llera, Reynosa, Hidalgo, Casas y Villagrán–.
En este corredor del crimen organizado, la Agencia para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) ha mapeado que la facción Los Metros está aliada con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
No sólo para drenar los ductos, cuyo combustible trafica a Estados Unidos y Centroamérica, sino para protegerse de La Mayiza de Sinaloa. Por lo tanto, también se ha aliado con el Cártel del Noreste (CDN) y otras facciones del Cártel del Golfo (CDG), ahora dinamitado.
Tamaulipas es el quinto estado más ordeñado del país, superado por Hidalgo –que lidera la estadística desde 2018 (1 mil 918 tomas de enero a septiembre de 2025)–, Jalisco (1 mil 325), Guanajuato (652) y Querétaro (503); esta última entidad ha superado su propio récord histórico y es uno de los nuevos territorios de la criminalidad para el hurto de gasolinas mediante perforaciones.
Tras ellos, con sus 413 tomas clandestinas de enero a septiembre pasados, únicamente Cuautepec superó a Baja California (367, sexto lugar nacional), Nuevo León (358), Estado de México (324), Puebla (313) y Coahuila (239), que integran el top ten nacional de entidades con más ataques a sus ductos para sustraer combustibles.
Asimismo, sólo Cuautepec, situado en las llanuras del Valle de Tulancingo, rebasó en perforaciones a otras entidades como Chihuahua (168), Tabasco (133), Veracruz (121), Oaxaca (89), Sonora (29), Sinaloa (27) y Michoacán (21), territorios que libran guerras internas entre grupos por el control de la extracción y tráfico de hidrocarburos, con cárteles operando este delito.
Se trata de un municipio de 391.42 kilómetros cuadrados que representa alrededor del 1.8% de la superficie total de Hidalgo, donde los huachicoleros han conseguido instaurar una veta para el robo de gasolinas.
A diferencia de entidades con menos perforaciones, pero también con el “costo de sangre” que tiene este ilícito, en Cuautepec las autoridades no reconocen el asentamiento de cárteles y aseguran que son grupos locales quienes han convertido a este poblado en el paraíso de la ordeña en el país.
LA INFRAESTRUCTURA CRIMINAL
Desde 2018, Hidalgo registró 27 mil 345 tomas clandestinas, según la estadística que obra en la Gerencia de Estrategia y Sistemas de Seguridad y Monitoreo de Pemex, obtenida mediante solicitudes de información.
En el seguimiento histórico, una de cada cinco perforaciones se ha localizado en Cuautepec; sin embargo, en los últimos años el crecimiento ha sido acelerado, en comparación con el resto de municipios, 22 en total, que concentran el robo de hidrocarburo en el estado, 13 situados en la región del Valle del Mezquital, el resto entre los Llanos de Apan y la zona metropolitana de Pachuca.
También, es la zona en la que se han hallado más túneles y, el año anterior, también narcolaboratorios.
El 4 de mayo de 2023 se descubrió en Texcaltepec, Cuautepec de Hinojosa –una localidad pequeña, de apenas 2 mil 63 habitantes– un túnel de 25 metros de longitud conectado con dos tomas clandestinas. En el sitio se encontraron vestimentas policiales, chalecos antibalas, una máquina para cortar billetes y droga, pero lo que más resaltó para los agentes federales y estatales que participaron en el operativo fue un altar del diablo bajo la tierra, dentro de ese huachitúnel, del que capturaron gráficas incluidas en el informe oficial.
También en Cuautepec, pero en la calle independencia de la colonia Francisco I. Madero, se halló otro túnel con una profundidad de 28 metros de longitud, 1.17 metros de ancho y 1.20 metros de alto, además de otros dos túneles subterráneos vinculados a ductos de Pemex y a una toma clandestina en la colonia Texcaltepec, mediante 550 metros de manguera alta presión, con válvula y conexiones.
Igualmente, en la colonia Almoloya se encontró otro túnel en junio de 2023, que conectada con cuatro casas.
En septiembre de 2025, en un predio de la localidad de Guadalupe Victoria, se localizó un narcolaboratorio y, dos meses después, en noviembre, otro sitio en el que aseguraron materiales para la elaboración de hasta 27 millones de dosis de supuesta droga sintética.
Apenas el pasado 8 de enero, la Secretaría de Seguridad Pública de Hidalgo (SSPH), la Procuraduría General de Justicia del Estado de Hidalgo (PGJEH), la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y la Guardia Nacional (GN) participaron en otro operativo que derivó en el desmantelamiento de un punto destinado al almacenamiento y venta ilegal de hidrocarburo en la colonia Guadalupe Victoria.
Las autoridades hidalguenses reconocen la operación de un grupo criminal local, Los Cenobios, al cual, aseguran, han asestado “golpes” a su estructura con decomisos y detenciones; sin embargo, aun con el supuesto debilitamiento, el huachicol no cesa.
Cuando el actual gobierno morenista de Julio Menchaca Salazar tomó posesión (septiembre de 2022), heredó un mapa delictivo en el que estaban los grupos del Marino o Cenobios, Marín Cenobio Chávez, detenido el 22 de agosto de 2021 por la Fiscalía General de la República (FGR), pero, presuntamente, mantuvo el mando en reclusión, a través de su hermano Hugo Alberto, “El Aries”, arrestado posteriormente, el 7 de abril de 2023.
Igualmente ubicaba como extractores de hidrocarburos a los grupos de Gabriel Rodríguez Hernández, “El Gabo”; Cirilo Lira Gutiérrez, “Don Lupe”; Emilio Campillo Batalla, “La Marrana”, y Gerardo Olmedo Arista, “El Cochiloco”, exalcalde de Cuautepec de 2012 a 2016 (PRI-Nueva Alianza).
LA CONEXIÓN POLÍTICA Y EL CRECIMIENTO DELICTIVO
Según informes militares filtrados por el colectivo Guacamaya Leaks y archivos de inteligencia federal a los que se ha tenido acceso, el crecimiento del huachicol en Cuautepec está ligado a la protección política y de mandos de seguridad.
Sitúan al exalcalde Gerardo Olmedo Arista no sólo como presunto protector de ordeñadores, sino que, posteriormente, fue incluido como posible implicado. Por la operación de este delito en Cuautepec igualmente fue investigada la sucesora de “El Cochiloco”, la priista Haydeé García Acosta, en cuyo periodo (2016-2020) el huachicol continuó con su ascenso.
En el mandato de Olmedo Arista, Hugo Alberto Macías Arista, luego identificado por la Secretaría de Seguridad Pública de Hidalgo (SSPH) como segundo al mando de la organización criminal de Los Cenobios, laboró en el ayuntamiento, como “auxiliar” adscrito al área de Desarrollo Agropecuario.
Macías Arista, El Peluche o El Roñas, fue detenido el 26 de julio de 2023.
Pese a las detenciones de este grupo, en Cuautepec el robo de combustibles muestra una tendencia al alza, después de la reducción nacional que hubo durante el confinamiento por la pandemia de Covid-19.
En diciembre de 2024 trascendió la liberación de “El Aries”, nuevo líder de Los Cenobios, sin que autoridades informaran al respecto. La actividad de este grupo se extiende a Tlaxcala y Puebla, con más giros como la venta de drogas; no obstante, aun con el supuesto desarticulamiento de sus células, el huachicol continúa.
ATAQUES BRUTALES Y BASE SOCIAL
El primero de julio de 2018, un agente de Seguridad Física de Pemex terminó calcinado en la batea de su camioneta, tras haber sido privado de su libertad por un comando armado tras un enfrentamiento a tiros.
El agente Miguel Ángel, de 50 años, murió quemado. Las llamas consumieron toda la piel y gran parte de los huesos, pero fue identificado porque la camioneta en la que se encontraban sus retos, también calcinada, era la que él tenía a su cargo. Esa unidad había sido robada por los huachicoleros cuando lo levantaron.
El 31 de octubre de 2020, otro agente resultó herido en la calzada Guadalupe, al ser recibido, junto a su equipo, a tiros por un grupo que perforaba un ducto.
El 6 de julio de 2022, seis agentes de la Guardia Nacional fueron lesionados por pobladores, en un ataque como respuesta a una actuación de elementos que, tras un enfrentamiento en el que dijeron que huachicoleros los recibieron a tiros, un civil perdió la vida.
El 11 de enero de 2023, otro tiroteo en la comunidad La Estación entre elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional, civiles y un grupo de presuntos extractores de combustible dejó cuatro personas fallecidas y nueve heridas.
Con base en la versión del gobierno del estado, trabajadores de Pemex reparaban un ducto cuando alrededor de 120 personas encapuchadas llegaron en vehículos pick up a agredirlos.
Al lugar, que se ubica en un polígono identificado por la Sedena como de alto riesgo por el saqueo de hidrocarburo, llegaron militares para auxiliar al personal de Pemex, pero, según la información del Ejecutivo estatal, “fueron violentados por un grupo de 250 personas presuntamente relacionadas con el delito de extracción ilegal combustible, quienes portaban diversas armas de fuego que fueron detonadas en el lugar”.
Y los casos han continuado…
También, las explosiones de vehículos cargados con hidrocarburo y los decesos por calcinación.
“Han seguido perdiendo la vida personas que se dedican a esto, porque llevan un producto peligroso. Recientemente, camionetas que se incendian, en fin…”, reconoció el pasado 16 de enero el gobernador Julio Menchaca Salazar, al ser cuestionado sobre la incidencia del huachicol en el estado.
“Ha contribuido también que porque tienen recursos, pueden socializar, ellos sí con ‘apoyos’ –así les digo, entre comillas– a comunidades, a personas… por eso cuando hay un operativo, muy frecuentemente, particularmente en la zona de Cuautepec, mandan a enfrentar a mujeres, a niños, a personas como escudo, y también esto limita mucho la ejecución de órdenes de aprehensión o los cateos, o lo que tengan que revisar los cuerpos de seguridad”, expuso el mandatario.
“Nos están ayudando también liderazgos (locales) a ir concientizando a las personas lo peligroso que es (esta actividad), porque en aras de un recurso fácil se pone en riesgo la vida y la integridad de las personas”, añadió Menchaca Salzar sobre la base social del delito, con grupos que, en localidades como las de Cuautepec, tienen más respaldo que las corporaciones de seguridad; pobladores, a su vez, han acusado abuso de elementos en operativos y, justifican por ello, la reacción para sacarlos del territorio, incluso a pedradas…, pero los enfrentamientos y los muertos han seguido durante el último año.
EL ORIGEN Y CRECIMIENTO DEL DELITO
En 2000, por su incidencia, Pemex comenzó a contabilizar una actividad que, para entonces, era una vertiente delictiva no conocida: las perforaciones a ductos. Se trataba de aberturas a sus válvulas mediante las cuales se extraía hidrocarburo. Para ello, era necesario no sólo conocer la manipulación de su infraestructura subterránea para no provocar un estallido, sino la presión del ducto y el tipo de combustible que trasladaba. Desde entonces, presumió una complicidad interna.
En septiembre de aquel año se detectó la primera toma clandestina en un poblado de Cuautepec, la única en esos 12 meses.
La siguiente toma mediante la cual se robaba crudo la halló hasta tres años después, en octubre de 2003. Al año siguiente halló dos más en este municipio, una en enero y otra en abril, y así terminó Cuautepec el sexenio del panista Vicente Fox.
Era la época en la que Veracruz, gobernado primero por Miguel Alemán Velasco (1998-2004) y después por Fidel Herrera Beltrán (2004-2010), era la entidad con más tomas clandestinas, que con 88 en 2006 había llegado a su máximo histórico, con el municipio de Rodríguez Clara como el de mayor incidencia en este delito: 21 piquetes a las válvulas aquel año. Lejos se situaba aquella población de lo que después sería Cuautepec cuando fuera tomado por el huachicol.
Durante siete años, de abril de 2004 hasta el mismo mes, pero de 2011, en Cuautepec no se había descubierto alguna toma clandestina. Ésta fue la única de aquel año, el último completo del panista Felipe Calderón Hinojosa.
Pasaron tres años más para que Pemex detectara que una válvula era drenada en ese territorio para robarle combustibles, hasta junio de 2014, cuando hubo tres tomas, y dos más en julio; además, en octubre, noviembre y diciembre halló una por cada mes. Para entonces, aún estaba lejos del municipio más huachicoleado del país, que entonces era Altamira, Tamaulipas, con 331, pero vendrían los años de una supuesta asociación político-criminal.
En 2015 en Cuautepec hubo 25 ordeñas y al año siguiente, el inicio de la gubernatura de Omar Fayad, quien tomó posesión en septiembre en sustitución de su entonces compañero del partido, el priista José Francisco Olvera, el huachicol creció 184 por ciento en Cuautepec, con 71 tomas, además de desplazar a Tula de Allende (40), sede de la refinería Miguel Hidalgo, como el poblado donde más se abrían ductos para hurtar combustibles.
Sería en el sexenio del hoy embajador de México en Noruega que no sólo Cuautepec se convertiría en el municipio más ordeñado del país, sino que Hidalgo lideraría la estadística a nivel nacional, para sustituir a Puebla, Guanajuato y Veracruz, entidades que antes dominaron el delito con cárteles apoderados de esta cartera criminal, pese a que en Hidalgo el gobierno no reconocía la operación de organizaciones delictivas de alto impacto y reducía la explicación del huachicol a “grupúsculos” y “clanes”, incluso supuestamente familiares, que –a decir de las autoridades de ese momento– no les representaban una amenaza.
Sin embargo, no sólo no erradicaron lo que para ellos no era un riesgo o amenaza delictiva, sino que el saqueó incrementó y, con éste, los réditos económicos que les dieron más capacidad de fuego, de soborno y de base social de los huachicoleros.
En 2017 las perforaciones a ductos subieron a 178 en Cuautepec (un incremento de 150 por ciento) y en 2018 se dispararon a 441; es decir, otro crecimiento de 148 por ciento en sólo doce meses.
En aquel año, Hidalgo fue, por primera vez, el estado más ordeñado del país, con 2 mil 105 tomas clandestinas. Ese lugar lo mantiene después de siete años. En ese 2018, Tula ocupó el primer lugar como el municipio con más perforaciones no sólo en el estado, sino a nivel nacional, con 478, apenas 37 más que Cuautepec.
No obstante, para 2019 Cuautepec se posicionó como el primero nacional, con 593, seguido de Atotonilco de Tula –también en Hidalgo– con 412. La entidad todavía gobernada por Fayad sumó 4 mil 3 ordeñas, lo que significó un tres a uno con relación al segundo, Estado de México, que tuvo 1 mil 522.
Desde entonces, Cuautepec no soltaría más el primer sitio, con 1 mil 3 ductos picados en 2020, 938 en 2021 y 1 mil 188 –el récord histórico de un solo municipio– en 2022, año en el que Omar Fayad dejó el poder, en septiembre, para ser sustituido por el morenista Julio Menchaca Salazar.
En 2023, durante la pandemia y en una curva de decrecimiento a nivel nacional por el confinamiento, Cuautepec bajó a 481 válvulas perforadas para robar gasolinas, pero siguió liderando la incidencia en el país, en tanto que en 2024 cerró con 418 y entre enero y septiembre de 2025 –última estadística obtenida de Pemex– acumuló 413 más.
Gobernado desde enero de 2025 por el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), a través del alcalde Jorge Hernández Araus, este municipio registró más tomas que los cinco que concentran la ordeña en Baja California, en una nueva modalidad criminal para el trasiego en aquella entidad federativa: Tecate (336), Playas de Rosarito (11), Ensenada (8), Tijuana (6) y Mexicali (6).
Incluso, supera a municipios del huachicol controlados por cárteles, o en disputas entre ellos por este delito, como Totollán (248) y Atotonilco el Alto (110) en Jalisco, con la sustracción de crudo ligada al cártel que encabeza Nemesio Oseguera; Pénjamo (264) y Cortazar (98), en Guanajuato, con una disputa entre el CJNG y Cártel Santa Rosa de Lima (CSRL); Huachinango (196), en Puebla –otrora bastión del robo de combustibles–, y San Juan del Río (207) y Pedro Escobedo (207), convertidos en un nuevo corredor del gasotráfico, con la guerra extendida del Cártel Jalisco y Santa Rosa de Lima a estas fronteras, más la presencia del grupo delictivo de Los Hades.
Aunque en el recuento histórico Cuautepec lidera la estadística, un municipio al occidente de México emergió el último año como un nuevo “caballo negro” del huachicol: Degollado, Jalisco, con 550 tomas entre enero y septiembre; para analistas consultados para este trabajo, quienes pidieron no ser revelados, esto podría ser un indicador de una nueva movilidad criminal, pues en 2024 Degollado había registrado 342 perforaciones, lo que ya representaba un crecimiento de más del 100% en su territorio, contra las 162 halladas apenas 12 meses antes.
Para ellos, esto ratifica que el robo de combustible –un delito supuestamente “casi” erradicado, como dijo el expresidente López Obrador durante su mandato– no es un entramado criminal completamente fijo, aunque llega a dominar territorios por largos periodos, sino una exploración constante de localidades para asentamientos, lo que representa un riesgo constante debido a que Pemex opera más de 16 mil kilómetros de ductos en el país para transportar gasolinas, diésel y gas LP.
@axelchl
