Ebrard, cometiste un delito 

Marcelo Ebrard admitió que su hijo, Marcelo Patrick, vivió durante meses en la residencia oficial de la Embajada de México en Londres, justificando el privilegio como una “preocupación de padre”. El escándalo, que revela el uso de recursos públicos (hospedaje, mayordomo y alimentos) para fines privados, coloca al secretario de Economía ante posibles delitos de tráfico de influencias y peculado. En un contexto de “fuego amigo” dentro de Morena, la filtración de este abuso —que costaría hasta 100 mil pesos mensuales en el mercado privado— fractura la imagen de funcionario serio que Ebrard busca proyectar rumbo a sus aspiraciones para 2030