Suegra de Carolina Flores manejó 4 días desde Ensenada para cometer el crimen

Erika María Guadalupe Herrera Coriand operó bajo un perfil de control absoluto y frialdad extrema, transformando meses de acoso sistemático en una cacería deliberada. Lejos de sucumbir a un arrebato, la mujer planificó cada paso: condujo durante cuatro días desde Ensenada hasta la Ciudad de México, localizó a su víctima en la intimidad de su hogar y ejecutó a la exreina de belleza Carolina Flores frente a la cámara que vigilaba a su propia nieta. Su conducta tras el crimen definió su peligrosidad; sin rastro de remordimiento, justificó el asesinato alegando que la joven “la hizo enojar” y reafirmó su posesión sobre su hijo con la frase: “Tú eres mío y ella no”. Herrera Coriand aprovechó una brecha de impunidad de 24 horas para huir, desafiando desde entonces la búsqueda de las autoridades capitalinas